La fundición se redujo un 60 por ciento y la presión fiscal agrava la situación
?Hay 60 por ciento de disminución en la fundición en esta ciudad. Estamos al 40 por ciento, y en promedio, de lo que estábamos trabajando el año pasado?, dijo Omar Farah, apesadumbrado por la profundización de la crisis.
Al parate de esta tradicional industria le sumó la ?discusión salarial en la puerta; con el Puree, sanciones en el tema de energía; con fideicomiso del gas y con una presión tributaria que jamás he visto de semejante manera, donde realmente es preocupante. Pero bueno, lo que van a buscar es cerrar las empresas supongo y lo van a terminar logrando.
-Parece que fueran las empresas y pequeñas, siempre las que sufren más el ajuste del cinto, ¿no?
-En general, cada uno usa la fuente de financiación que puede, entonces ahí vas a encontrar el atraso en el pago de las cargas sociales, no estamos hablando de evasión: la gente declara lo que tiene que pagar, no lo puede pagar que es muy distinto. El argumento de la falta de dinero frente al fisco, en este caso la AFIP, no sirve como un atenuante para el problema de no haber pagado; directamente te libran la boleta de deuda, esto es por período, 30 días y tenés embargada la cuenta. Habíamos entrado en un período donde esto estaba siendo un poco más flexible, pero indudablemente ahora volvimos al mismo ritmo, creímos que con la salida de Montoya a nivel provincial se iba a calmar un poco el tema de Arbanet y los embargos de cuenta de Arba; todo lo contrario, siguen de la misma manera.
Realmente uno se encuentra en una encrucijada muy difícil de resolver: vos te comprometiste a mantener la gente, a no despedir, porque todos pensamos que esto tiene una condición de temporalidad, que lo sigo afirmando, esto es temporario. Lo que pasa es que cuanto más dure, menos probabilidades de que llegues con toda la estructura de gente que temías, excepto que salgan los reintegros en tiempo y forma. Aparentemente están acelerándose y a fin de mes, principios del mes que viene, estarían algunas empresas cobrando ya los reintegros, eso alivianaría un poco la situación.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa encrucijada
Farah entiende que la crisis conduce a una ?encrucijada de la que no se puede salir de ninguna manera: mantenés la gente, tratás de hacer lo poco que tenés para conservar algunos clientes y evitar que se vayan a otros lugares, por ejemplo comprar en el exterior, uno trata de evitar eso. Eso significa achicar los precios?.
Entrando en el terreno financiero, afirmó que ?estamos empezando a ver valores a 90 y 120 días, eso tiene un costo financiero enorme porque además de eso las empresas pequeñas no acceden al crédito, esto es mentira de que accedan al crédito. Si no hay un motivo claro de inversión donde uno demuestre que necesita la plata, en ese caso el banco te da el dinero, entonces no hay financiación del capital de trabajo, no hay financiación para los atrasos de cobranzas y para la necesidad de comprar al contado, porque los proveedores ya no te venden a plazo, no lo pueden soportar y además no saben qué va a pasar con el nivel de precios?.
Siguiendo con su análisis, se preguntó cómo resolver: ?El poco dinero que le tirás a la cuenta corriente para ir pagando las quincenas y para ir funcionando con lo mínimo, te entran embargos del inmobiliario, de ingresos brutos y de las cargas sociales. No le veo más justificativo al embargo de las cargas sociales, que podamos discutir por año si uno retiene o no retiene verdaderamente lo que está depositando, porque sino nuestros empleados tendrían jubilaciones que tengan que ver con lo que le estamos pagando y sin embargo tienen jubilaciones mínimas, o sea que es una gran estafa el sistema jubilatorio. Nosotros somos culpados de evasores por no depositar en tiempo y forma las cargas sociales, pero después el Estado goza de todo tipo de beneficios de poder pagarle una jubilación mínima y no en proporción a lo que aportó toda su vida el trabajador, o sea que acá no se sabe quién es quién, quién es más pirata al decir de la calle?.
-La tasa de rechazo de cheques es altísima, quizá la más alta de los últimos años la de 2009…
-En los tres primeros meses del año estuvo casi al período de octubre 2001-febrero de 2002, que fue prácticamente lo más alto.
-Lo que lleva también a una gran desconfianza para la toma de valores…
-Estamos hablando casi de 350 millones de pesos mensuales de rechazo de cheques. El problema es que los bancos ya no te compran valores a más de 30 días, 60 en algunos casos dependiendo de las carteras y las garantías que tengas detrás. Está bien que lo compra la calle, gente que se dedica al canje de valores. Las tasas no son bajas están en el 4,5 al 6 por ciento mensual, en el mejor de los casos, más el impuesto al cheque, más si el cheque viene no a la orden la cesión correspondiente.
-Tener que cambiar un cheque al 6 por ciento mensual…
-Lo tenés que cambiar, no te queda otra. Tenés presión de parte de los proveedores, de la gente, estamos tratando de frenar el avance del tiempo, hemos llegado a la locura total: cómo paramos, tenemos que frenar la Tierra para que no se venga la quincena, porque la demora que tenemos para lograr una cobranza de esa producción del 40 por ciento que estamos teniendo supera el margen de 15 días que tenemos entre quincena y quincena. Esto en el sector que paga quincenalmente, la industria en general, prácticamente toda, y cuestiones similares a nivel comercio y servicios.
En el caso de los transportes siguen funcionando realmente porque las empresas que tenemos en Tandil son familias que se han dedicado a eso toda la vida, porque si tuvieran que estar en el mercado por una cuestión de rentabilidad ya no lo estarían haciendo.
-¿Puede llegar a haber ajustes de personal?
-En el caso nuestro sí, si no llegan los subsidios, sin duda, porque ya no aguantamos más. Llevamos 5 meses casi para 6 desfinanciándonos con el capital de trabajo que logramos mantener por cualquier cosa.*
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