La hipótesis más firme habla de una instalación clandestina en el tiraje de la calefacción del hogar
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Mientras continúa el luto de los dos chiquitos fallecidos por intoxicación de monóxido de carbono y sus padres permanecen en grave estado internados, se conocieron detalles de la instrucción penal iniciada a raíz de la tragedia hogareña.
Por lo que este Diario pudo acceder de la investigación por el luctuoso suceso, si bien se aguardan resultados de los peritajes que se hizo en la casa respecto a los artefactos inspeccionados, la hipótesis más fuerte alude a los efectos provocados por una precaria y clandestina instalación del tiraje del calefactor que, de por sí, era viejo y no estaba en las mejores condiciones.
La requisa realizada por especialistas tomó nota de la situación irregular que revestía precisamente la instalación del artefacto de calefacción, ubicada en la cocina comedor de la morada que tenía además dos habitaciones, sin ventilación alguna, más allá de la colocada en el baño principalmente para la salida del vapor.
El estado previo de las víctimas
El cruento cuadro con que se encontraron los investigadores cuando forzaron el ingreso a la morada dio cuenta de los cuatro integrantes de la familia tendidas en las respectivas camas, con signos de haberse bañado un rato antes.
Es que según se conoció, el hombre llamó telefónicamente a una vecina horas antes al lamentable desenlace, en cuya conversación precisamente Etchevest relataba a la vecina sobre el mal estado en que se encontraban, acerca de dolores de cabeza y descompostura, incluso con síntomas de vómitos.
Dicho cuadro lo endilgaron a una supuesta ingesta de algún alimento en mal estado por lo que restaron importancia a lo que estaba sucediendo en la propia casa con lo que los expertos denominan “asesino invisible”.
Frente al cuadro que padecían los cuatro, todos se bañaron y decidieron acostarse, sin sospechar que las sensaciones extrañas que experimentaban tenían que ver con la inhalación del monóxido de carbono.
Precarias instalaciones
Sobre los motivos del letal aire que se respiraba en la casa, la pesquisa se inclina con mayor firmeza a lo evidenciado en el tiraje del calefactor. Tampoco se descarta la precariedad con la que se observó a la cocina (no contaba con ninguna perilla de las hornallas) y el termotanque, que estaba en la misma dependencia, el tiraje no estaba instalado correctamente al hueco de la pared realizado para tal efecto.
Más allá de esos desperfectos, la irregularidad más manifiesta –se insistió- pasaba por el tiraje del calefactor. Se trata de un caño que se ubica a la altura del zócalo y desemboca a un pequeño pasillo cerrado y tras unos metros tenía una pequeña salida al aire libre.
La especulación es que con el fuerte viento desatado aquella noche, todo lo que despedía el calefactor volvía a la casa y por eso la densa atmósfera con la que se encontraron los primeros efectivos que ingresaron a la casa.
Quedó más que claro que la instalación de esa salida del calefactor no estaba declarada. Más bien se trató del trabajo improvisado de alguien no matriculado, cuya tarea no se habría realizado mucho tiempo atrás. Se notó que el revoque donde salía la cañería era reciente.
Trascendió, además, que la falta de ventilación que exponía la vivienda tenía que ver con ciertos recaudos que habían tomado los habitantes debido a cierto cuadro de salud que padecía Graciela Nilda Arriola, quien necesitaba de mucha temperatura en el ambiente.
El caso
Como oportunamente se informó, la tragedia se conoció el domingo, en calle Uriburu al 1000, donde una familia entera sufrió las consecuencias del monóxido de carbono.
Según confirmaron fuentes policiales y de los servicios de salud, dos menores de 5 y 9 años fallecieron por intoxicación y sus padres se encuentran en estado delicado, internados en terapia intensiva en distintos nosocomios de esta ciudad.
Según se supo por aquellas horas, alrededor de las 12.30 la hermana mayor de las dos víctimas, de 19 años, llegó a la casa y se encontró con el terrible panorama.
Inmediatamente, la joven llamó al servicio de emergencia de salud y a la policía, por lo que el Hospital Ramón Santamarina y el de Niños rápidamente enviaron ambulancias a la vivienda ubicada en Uriburu 1087.
Al ingresar al hogar familiar, los profesionales confirmaron que, lamentablemente, Aaron Nicolás Etchevest Arriola, de 9 años, ya se encontraba sin vida, mientras que su hermano menor, Evaristo Juan, de 5 años, estaba muy grave.
Los padres de los pequeños, Adrián Nicolás Etchevest, de 40 años, y Graciela Nilda Arriola, de 42, fueron trasladados al Hospital Ramón Santamarina en estado delicado. Luego, Etchevest fue derivado a la Nueva Clínica Chacabuco por su obra social.
El pequeño Evaristo Juan había sido trasladado en primera instancia al Hospital de Niños. Pero en horas de la tarde, debido a su delicado cuadro, intentaron derivarlo al hospital Materno Infantil “Victorio Tetamanti” de Mar del Plata.
Desafortunadamente, en el trayecto hacia la localidad balnearia presentó un paro cardiorrespiratorio y los médicos se vieron obligados a trasladarlo nuevamente al nosocomio local para reanimarlo. Sin embargo, una vez en la institución, falleció. *
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El estado del matrimonio
El matrimonio que sufrió la intoxicación con monóxido de carbono el domingo pasado en su vivienda de Uriburu 1087, continúa internado en terapia intensiva con un cuadro estable.
Graciela Nilda Arriola (42), la madre de los chicos, se encuentra en el servicio del Hospital Municipal “Ramón Santamarina”, mientas que su marido, Adrián Nicolás Etchevest (40), permanece estable en la Nueva Clínica Chacabuco.
Desde el centro asistencial público, el jefe de terapia, Pablo Díaz Cisneros, indicó que la mujer continúa grave, en estado de coma con asistencia respiratoria mecánica.
Explicó que en la jornada de ayer presentó una “pequeña mejoría” pero que su pronóstico sigue siendo reservado. *
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