La historia de Alfonso, un chueco en la bota europea
A los tres años ya correteaba por Ferrocarril Sud, renegaba para ir, pero poco a poco se fue acostumbrando, luego entusiasmando y posteriormente ya se quejaba si no lo llevaban. Así arrancó Walter Alfonso a patear una pelota, hoy es profesional en el fútbol de ascenso del Calcio italiano.
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?Ferro fue mi base futbolística en Tandil, tuve técnicos que me enseñaron mucho y con los que aún estoy en contacto?. Se refiere a Juan Bedoy, Martín Delgado, y Carlos “Noni” Sosa. El último fue quien lo empujó al fútbol profesional.
Debutó en la primera de Ferro a los 14 de la mano del ?Pato? Gárate pero se mandó al fútbol grande a probarse en Estudiantes de La Plata, con edad de séptima división.
Y del Pincha pasó a Chacarita, para la sexta. En el Funebrero estuvo cinco años y se enfrentó a rivales de la talla de Carlitos Tevez.
?Mi principal referente lo encontré allí: Ricardo “Chivo” Pavoni, lo tuve 2 años como entrenador y me hizo crecer tanto futbolísticamente como mentalmente?. Aplicado, hizo la secundaria y se recibió en Capital Federal, algo no tan frecuente entre los juveniles de las inferiores.
Y cuenta una realidad del fútbol, ?al estar a un pasito de llegar a primera lamentablemente se empieza ver lo feo de este deporte, los manejos entre representantes, dirigentes y entrenadores. Fue ahí, a un paso de llegar a la meta, donde las injusticias me acobardaron, no sólo a mí, sino a un grupo de jugadores que siempre éramos titulares y de golpe, gente que estaba dos puestos atrás nuestro, debutaba en primera sin haber jugado en inferiores. Hay que tener los contactos justos?, cuenta el Chueco sin ironía.
Volver a empezar, que
aún no termina el juego
Le puso punto final a Chacarita pero no colgó los timbos. Volvió a Tandil, con 20 años a Grupo Universitario, y jugó el Argentino B. ?Después de haberla luchado tanto, fue durísimo, sabía que me iba a costar mucho volver?.
?Además de estar descargado mentalmente por la vuelta, en Grupo era cantado que mucho lugar no iba a tener porque en mi puesto había jugadores importantes de toda la vida del club, no tuve la continuidad que pretendía y perdí ritmo?. En lo dirigencial, refleja: ?Richard Zarini me demostró ser una persona de palabra?.
Finalizado el año, me llegó una propuesta del Málaga (Segunda División España), mediante un representante que me conocía de Chacarita, tuve un paso fugaz por dicha institución que me sirvió de experiencia. Volví a Tandil, estuve seis meses sin club, entrenándome solo, haciendo gimnasio y yendo a veces a practicar con la primera de Independiente, que me abrió sus puertas. Hasta que me surgió la posibilidad de venirme a Italia, puesto que contaba con pasaporte comunitario. Ni lo dudé, todo gracias a una mano que me dio Noni Sosa.
Llegué al Sporting Genzano, éramos trece argentinos en el equipo, toda una aventura…
Al mes vino mi novia y actual señora y nos dieron la casa. Empecé a jugar como volante central y por suerte me pude adaptar muy bien al calcio y obtener la continuidad que tanto esperaba. Al abrirse el libro de pases tuve dos propuestas de otros clubes, Genzano no me quería ceder, pero cedió ante una buena oferta del Oppido. Ahí dejé mis mejores recuerdos, futbolísticamente llegué a convertir 11 goles. Pero terminó el año y el pacto que teníamos, quedar con el pase en mi poder, nunca me lo cumplieron. No pude decidir dónde jugar y otra vez a préstamo a un lugar donde no quería ir: Leonessa Altamira. En lo deportivo me fue bien, titular siempre, 6 goles y navegando por mitad de tabla, pero me quedé con ganas de ir a jugar a clubes de otras categorías, de los cuales me llegaron ofrecimientos. No me dejaron. Restan dos fechas para terminar el torneo… luego volveré a Argentina, un mes de vacaciones, y luego intentaré recuperar mi pase, para decidir yo mismo dónde jugar. Pretendo firmar para un club de categoría superior acá, en Italia o irme al exterior, siempre en Europa. Tuve una propuesta muy seria de Cherno More Varna de Bulgaria (club de primera), pero por el tema del pase se me frustró. Está en pie para junio y ésa es mi ilusión.
-¿Cómo va la vida de casado en el extranjero?
-Mi mujer no poseía la ciudadanía italiana y ya lo habíamos hablado, eran 5 años estando juntos y decidimos casarnos. Nuestros testigos de matrimonio fueron el presidente y la mujer del Genzano. El estar con mi mujer es una ventaja, porque te ayuda a pensar las cosas dos veces. Me acostumbré muy bien a Italia y no tendría problemas en quedarme a vivir acá, con todas las que pasé, ¡me acostumbro a todo!
-¿Cómo lo vive tu familia a la distancia?
-Tanto mi familia como la de mi mujer ya están acostumbrados, mis padres vinieron en septiembre a hacernos un poco de compañía. Saben que estamos bien y rodeados de gente que se interesa y mucho por nosotros, no nos encontramos solos. Es una elección nuestra y es muy importante su apoyo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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