La historia de un Quijote azuleño al jubilarse
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa burocracia puede ser peor que los molinos de viento. Esta es mi vida después de jubilarme, soy Antonio César Fredes. Fui empleado de la municipalidad de Azul durante 38 años, dentro los cuales realicé infinitas actividades a su servicio y de los azuleños. Sobre mi historia de vida no me corresponde hablar, es suficiente que la cuenten todos los que me conocen o me conocieron.
Fui director (de carrera administrativa) en forma alternada en distintos momentos del período comprendido entre 1975 a 1980, siempre dentro del área municipal de Obras y Servicios Públicos; luego desde 1981 a 1988 fui director en forma permanente de la misma.
En 1989 me bajaron a director B y ese mismo año me jubilaron con ese cargo. En la escala salarial vigente en ese momento, se pagaba al cargo de director $ 3.300, al director B $ 2.560 y al jefe de departamento $ 2.000.
Siempre al ver mi expediente consideré la injusticia que habían cometido conmigo al jubilarme, ya que en el mismo se identifican varios errores cometidos por parte de la administración pública al tramitar mi jubilación, de los cuales uno trata de entender quiénes fueron o son los responsables.
Primer error, reconocido en expediente: En 1989, cuando me jubilaron, lo hicieron como director B siendo cuando en realidad me correspondía el cargo de director (por cantidad de años en el cargo y ser además el cargo de mayor valor en mi carrera administrativa), pues había ejercido el cargo de director ejecutivo durante 8 años consecutivos.
Segundo error, reconocido en expediente: En 1992 ya jubilado y retirado de mi trabajo, volvieron a bajarme a la categoría a jefe de departamento cometiendo así esta vez un segundo error, por lo tanto el 70% de 2.000 era $ 1.400 y eso fue lo que me pagaron. Circunstancia del destino o negligencia me bajaron de cargo estando jubilado.
Tercer error: Hasta 2001 cobré ese valor, pero después me volvieron a bajar el sueldo a $1.200, o sea que ya no era jefe de departamento, ni sé en qué categoría me habían puesto.
Cuarto error: Tampoco me pagaron durante estos años la antigüedad que me correspondía por los 38 años de mi trabajo. ¿Por qué hicieron esto con un jubilado?
Ante dichas inequidades e injusticias inicié un trámite ante el Instituto de Previsión Social (IPS) en 2001, del cual al día de hoy ya han pasado 9 años de procesos administrativos y mi expediente ha dado vueltas por todas las oficinas del instituto y varias veces por las mismas oficinas.
Durante 2001 hasta 2007 el expediente estuvo parado, a la espera de que cuando terminaran de controlarlo, me pagarían luego la diferencia adeudada toda junta. (Eso me fue informado por la señora Margarita Cardozo en la oficina municipal donde funcionaba la parte del instituto de previsión social). Tal vez esa espera haya sido el quinto error, pues la tramitación sufrió más atrasos debido a eso.
Durante los años que pasaron, me enfermé sufriendo el maltrato ya sea por negligencia o inoperancia provocado por el IPS y la Municipalidad de Azul, sin tener resolución de mis reclamos durante 7 años, e informándome además por amigos, compañeros de trabajo, que a ellos sí en iguales condiciones, les habían resuelto sus problemas y pagado lo que les correspondía; nunca entendí el porqué de las diferencias entre unos y otros.
Parece ser que estuvieran esperando en ese momento que me muera y en la futura desesperación de mi mujer ante la inequidad de quienes administran nuestro Gobierno, ya sea a nivel provincial o municipal sin resolver casos de injusticia como estos.
Mi esposo falleció en 2007 con la amargura de que durante esos 7 años no le dieron el cargo que le correspondía por derecho, y en consecuencia tampoco le pagaron lo que le debían pagar.
El tiempo y la triste espera pasó cuando se encontró con la muerte, el 10 de mayo de 2007, sin haber tenido la satisfacción de ver en su recibo el valor de la jubilación que le hubiera correspondido cobrar por ley y por servicios prestados a su querida ciudad de Azul.
Hoy, yo, la esposa, Norma Gladys García De Fredes, expreso estos pensamientos de mi esposo y luego de su fallecimiento continúo con su expediente; a mí la pensión me la gestionaron en 3 meses, prometiéndome que en el transcurso del año me la llevarían al valor que correspondía, ya que la misma era provisoria, hoy ya han pasado 3 años más y no he tenido la solución sobre el expediente de mi esposo, ni del mío.
Ya debido los vaivenes de nuestro querido país me es imposible mantener los impuestos de mi propiedad, mi asistencia médica, una manutención mínima con esta pensión provisoria, sólo quiero y necesito vivir dignamente después de haber trabajado toda una vida, no puedo esperar más?
Tengo copia del expediente completo de la jubilación de mi marido en mi casa, lo leo todos los días y no puedo creer que no lo hayan resuelto.
En varias oportunidades el IPS tomó resolución sobre el caso, de la cual me notifiqué fehacientemente, pero nunca cumplieron ni efectivizaron lo que dichas resoluciones decían.
Hace un año que el expediente está demorado en el Departamento de Correlaciones del IPS, y se van a totalizar 10 años de espera.
A las autoridades de la administración pública o del Poder Judicial que lean mi carta, les solicitaría me puedan ayudar en el seguimiento de este expediente o en todo caso solicitar el recurso de amparo correspondiente para buscar una solución.
(Número de expediente: 002803-060083-0-89-000 de Antonio César Fredes. DNI 5.351.160).
Norma Gladys García De Fredes
(esposa del jubilado fallecido)
DNI 3.386.186
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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