La jubilación
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Pascual Pina cuenta con una trayectoria de 52 años vinculado a Semana Santa y casi 33 años en la Municipalidad, que le dan hoy la tranquilidad de conciencia del deber cumplido.
Ingresó a la Dirección de Cultura en 1980 bajo la dirección de Daniel Pérez; luego continuó con Bernardo Moroder y Hugo Nario.
Más adelante, trabajó en la Subsecretaría de Cultura, a cargo de Raúl Echegaray como subsecretario y Alejandro Testa como director, quien más tarde asumió como subsecretario y Nacho Lacovara como director.
Luego de desempeñarse en el Honorable Concejo Deliberante, Pascual Pina regresó a la Dirección de Cultura en 1991, nuevamente con Daniel Pérez como director.
Cabe mencionar que, desde 1995, estuvieron a cargo de la Dirección de Cultura: Sabina Sagrera, Rubén Betbeder, Claudia Castro y Miguel Rouaux, para quienes también trabajó incansablemente.
CAMINO DE TRABAJO
-Tu comienzo en el Municipio se dio a finales de los 70…
-Yo empecé como jefe de prensa en la Municipalidad, en 1979. Estuve apenas un año, porque en ese entonces se incendió un diario y Julio José Zanatelli me preguntó si yo quería pasar a Cultura, porque él quería ayudar a un periodista que se había quedado sin trabajo. Eran años difíciles para hacer prensa, en plena dictadura.
-¿Y qué tareas empezaste a desarrollar?
-En 1980, siendo Daniel Pérez director de Cultura, comencé a realizar tareas administrativas y artísticas.
En ese tiempo estaba a cargo del Auditorium, ideal sala de 170 butacas que estaba en el Museo de Bellas Artes.
Fuimos desarrollando toda la actividad cultural, pero en una época especial, porque funcionaba el Circuito Cultural del Este Bonaerense, que ocupaba veinte direcciones de Cultura. Se trabajaba mucho en intercambios culturales y muy bien.
-¿Cómo se vivía la dictadura desde el área de Cultura?
-Yo tengo una anécdota para explicarlo… En 1980 estrenamos “La Fiaca” que fue escrita en 1969. El general de ese entonces nos llamó para ver qué es lo que estábamos haciendo y tuvimos que leerle el libreto. Los que conocen la obra, saben que tiene un trasfondo bárbaro y nosotros la hicimos con un gran suceso.
A pesar de todo lo que pasaba, yo seguí trabajando con Semana Santa y con Cultura. Creo que ignorábamos muchas cosas y esto de que quisieran leer los libretos, nos hacía dar cuenta que había un control.
-¿Cómo siguieron tus tareas en esa etapa?
-Continué en la Dirección de Cultura y, mientras tanto, continué en la Comedia Tandilense e hicimos un montón de obras. Era una época donde había mucho trabajo.
Luego, con la democracia, asumió Bernardo Moroder para la transición. El estuvo sólo un año y después llegó Hugo Nario, que estuvo hasta 1987, durante la intendencia de Américo Reynoso.
NUEVA ETAPA
-Poco a poco comenzaron la recuperación del Teatro del Fuerte…
-Yo en ese momento comencé a trabajar muy fuerte por la recuperación del teatro, que en ese entonces se llamaba Estrada. Hubo mucho que hacer. Se iniciaron las gestiones para recuperar el espacio que era de la curia.
En 1985, por ejemplo, hubo dos días de actividad donde desarrollamos más de noventa números artísticos. El lema de las jornadas fue “Recuperemos el teatro Estrada”.
-¿Y cómo se fue encaminando el proyecto?
-Esto continuó hasta que, en 1987, con la intendencia de Nicolás Pizzorno, se creó la Subsecretaría de Cultura, siendo Raúl Echegaray subsecretario de Cultura y “Cacho” Testa, director de Cultura y Margarita Sgró, directora de Educación.
Al poco tiempo, Echegaray renunció y quedó Alejandro “Cacho” Testa como subsecretario y Nacho Lacovara como director y así continuamos hasta 1991.
Hacia el final de esa gestión se logró el traspaso del edificio donde ahora está Cáritas, que era Municipal, y el teatro Estrada pasó a ser del Municipio.
-Pero aún había mucho que hacer…
-Sí, había que levantarlo porque estaba en malas condiciones y había que invertir mucho dinero.
En ese tema, por ejemplo, la Escuela de Danzas se movilizó muchísimo y además se hicieron muchos espectáculos de la mano de la Subsecretaría de Cultura.
Cuando Zanatelli asumió en 1991, Daniel Pérez retomó la Dirección de Cultura y se empezó a gestionar en los presupuestos la recuperación del teatro.
Por 1995 empezó un lento rescate, a través de diversos fondos y subsidios locales y también de la provincia de Buenos Aires y, poco a poco, se llegó a completar la restauración que terminó en la inauguración de 2001.
TIEMPO INTERMEDIO
-También trabajaste en el Concejo Deliberante…
-Sí, en la gestión de Testa, cuando mi hermano Carlos era concejal. En este tiempo hubo un problema no previsto, que fue el tema de los vales de nafta, que alguien los había sustraído. Yo lo descubro y le aviso al presidente del Concejo Deliberante. A mí y a otros nos separaron para investigar qué había pasado. Mientras investigaban fui a trabajar a Acción Social y cuando todo se arregló, volví a la Dirección de Cultura.
-¿Y a qué te dedicaste en ese tiempo?
-Para ese tiempo yo tenía 56 años y apareció la posibilidad de hacer la jubilación anticipada y yo me entusiasmé.
Además, las cosas no estaban demasiado bien con Rubén Betbeder, a quien estimo y quiero. Quizá yo era antiguo y él recién había llegado. La cuestión es que yo quedé relegado.
Además me debían 45 días de francos compensatorios, así que le dije que me tomaba la licencia, justo cuando estaban en pleno apogeo los Torneos Bonaerenses. Y, al pasar, le comenté que no sabía si iba a regresar, que quizá me iba a jubilar. En ese ínterin, charlando con mi esposa, que es mi consejera, me dijo ‘¿te vas a jubilar a los 56’? ‘¿Qué vas a hacer?’.
-¿Y qué decidiste?
-Quedarme…pero para esto, Rubén Betbeder, creído que yo no volvía, me dejó sin tarea, así que pedí el pase y tuve la dicha de poder elegir el lugar.
Faltando un mes y medio para Semana Santa querían que yo fuera a fiscalizar los artesanos y planteé que no me parecía que tuviera que ver con mi labor y me fui a trabajar como administrativo a la Escuela Municipal de Danzas. La verdad que los chicos me dieron una inyección de juventud.
-¿Cómo siguió tu carrera?
-Indalecio Oroquieta ya era intendente y nos había relegado a 30 horas, así que de 2002 a 2003 fueron unos años terribles.
Luego llegó la gestión de Miguel Lunghi y la presencia de Claudia Castro en la Dirección de Cultura, quien me mandó a llamar, algo que yo agradezco profundamente. Así que volví a Cultura con mis tareas en Torneos Bonaerenses y demás.
-¿Qué pasó con “Jesús, el Nazareno” en ese momento?
-Lunghi había prometido que las escenas volvían al Municipio. Habían acontecido un montón de conflictos con ese tema y hasta se llegó a clausurar el Anfiteatro un Viernes Santo. Afortunadamente llovió todo el día.
Lunghi nos llamó a los históricos, a los que siempre estuvimos y volví como director de “Jesús, el Nazareno”. También seguía como jefe de departamento de la Dirección de Cultura y a cargo de los Torneos Bonaerenses.
Debo decir que no tengo palabras para agradecer que recuperé mi puesto y que dirigí cuatro años “Jesús, el Nazareno”.
-¿Y luego dejaste el cargo?
-Sí, el espectáculo estaba encaminado, así que yo sentí que había cumplido con mi palabra, de modo que un día, hablando con Germán Bayerque, se lo propusimos.
LA PARTIDA
-Y ahora llega el retiro…
-En agosto del año pasado, al cumplir mis 65 años, por ley tuve que presentar mi renuncia, así que empecé el trámite. Mientras tanto, Miguel Rouaux me pidió que me quedara atendiendo los torneos y dando respaldo a todo lo de “Jesús, el Nazareno”.
Pero hace unos días, conversando con mi mujer, decidí renunciar a las horas cátedra con las que me mantenía y esperar mi jubilación.
-¿Cómo te vas del Municipio?
-Yo he puesto alma, corazón y vida. Terminé los torneos en pleno 2000 anotando gente en casa, sábados, domingos.
Todo lo he hecho con cariño, amor, rezongón como soy, dándole para adelante; pero ahora me di cuenta que ya cumplí un ciclo en el Municipio.
-¿Y seguirás con “Jesús, el Nazareno?”
-No, quedo desvinculado de eso también.
Pero sí veo que la continuidad de “Jesús, el Nazareno” tiene que pensarse con una gestión conjunta entre el Municipio y la Universidad, sino se va a perder. Nosotros elevamos un proyecto para que se semi-profesionalice, porque cuesta muchísimo juntar 120 voluntades para quince ensayos nocturnos y cuatro días de Semana Santa. Además, son contados con los dedos de la mano los que alguna vez han hecho teatro y, además, en el cerro son seres anónimos. Deben implementarse todos los cambios posibles en luces, láser, etc., porque la asistencia a “Jesús, el Nazareno” ha mermado, debido a que la oferta turística se ha vuelto muy grande.
Por ejemplo, las cantidades no superan las diez mil personas en los cuatro días, cuando antes, por lo menos, había de 4000 a 5000 personas por noche. Todo eso merece una revisión a fondo. Yo pienso que si hay una Facultad de Arte, deberían aprovecharse recursos que son valiosos.
-¿Recibiste un homenaje este año?
-Sí. Estaba charlando sobre Semana Santa en la mesa de entrada de la Municipalidad, cuando apareció un señor llamado Jorge García, que es organizador del Match de box. Me saludó, me dijo que querían homenajearme y así fue, se dio en la Universidad Barrial. Lalo Alonso me entregó la distinción. Me siento muy agradecido y lo guardo con mucho cariño.
EL BALANCE
-¿Qué conquistas sentís que tuviste en la Dirección de Cultura?
-Al no ser un funcionario municipal, sino un empleado de carrera, me llevo haber cumplido con tranquilidad de conciencia, que no tiene precio.
Creo haber dejado el alma, y eso tiene que ver con lo que me enseñaron mis padres, del cumplimiento del deber a conciencia. Después me llevo compañeros, el recuerdo imborrable. Además soy detallista, hincha, voy y no puedo ver un cartel vencido, estoy en los detalles, me preocupa esto, aquello.
También atesoro el logro de recuperación del Teatro del Fuerte, porque es mi vida. Yo he dicho que cuando muera tiren mis cenizas en el techo del teatro porque ha sido toda mi vida y estoy muy contento por las butacas también. Lo que sí estoy esperando es que algún día se logre la refrigeración, para que pueda haber temporada de verano en condiciones.
-¿Te hubiera gustado estar en la Dirección de Cultura?
-Me lo prometieron tres veces. Se empezó a barajar mi nombre pero, más allá de los logros y diplomas, el tren de la Dirección de Cultura ya pasó para mí.
Zanatelli me dijo que me preparara para ser director. En ese momento agradecí y dije que tenía que pensarlo. Ahora evaluándolo, a lo que ha crecido Tandil, a lo que se podría hacer…tendríamos que tener una Dirección de Cultura que abarque todas las áreas. Hoy diría que no.
-¿Cuáles son los puntos donde tiene que trabajar la Dirección de Cultura?
-Creo que no hay un proyecto, que tienen que trabajar juntos. No puede ser que un área trabaje con una cosa, la otra con otra cosa. Creo que hay que agrupar y dar los recursos necesarios para gestionar.
Yo me siento satisfecho porque creo que he sembrado, porque veo un movimiento artístico enorme y eso requiere de trabajo conjunto y de darle un ímpetu importante.
También hay que poner trabajo y recursos a la Feria del Libro, al Festival de Cine, hacerlo realmente en grande, para que no quede limitado…
-Continuás con tu proyecto independiente…
Si, con el teatro, haré un espectáculo en marzo y otro en abril. También quiero donar mi tiempo al Banco de Alimentos, que es algo que tengo pendiente.
Yo me voy feliz porque cumplí un ciclo; no voy a extrañar porque desempeñé mis tareas a conciencia y con compromiso, y es tiempo de que pase el que sigue.
SUS ANTECEDENTES
• En 1960 fue integrante del elenco de Teatro Candilejas de Tandil, con funciones en el teatro Salón Parroquial donde, como actor, realizó varias obras. Actuó en las denominadas “Estampas de la pasión” que tuvieron como escenario el frente del Palacio Municipal de Tandil.
• En 1963 continuó con su labor actoral. Fue fundador del conjunto folclórico vocal e instrumental Los Coshpas.
Desarrolló simultáneamente la actividad teatral y musical, mientras integró una comisión dependiente de la rama de Jóvenes de la Acción Católica, dedicada a espectáculos artísticos que se desarrollaron en el Teatro Parroquial.
• En 1964 integró el elenco que, desde ese año, presentó el espectáculo “Las escenas de las redención” en el Anfiteatro Municipal.
• De 1965 a 1967 realizó cursos y talleres de teatro a cargo de destacados hombres del quehacer teatral, tales como: Guillermo Ben Hassan, Enrique Ryma, Marcelo Lavalle, Conrado Ramonet, Juan Beristain, entre otros.
• En 1968, mientras continuaba con su labor actoral y producción de espectáculos, fue fundador del grupo vocal Sexteto Nuevo, que debutó junto a Mercedes Sosa.
• Ese mismo año integró una comisión bajo el nombre Junta promotora de actividades culturales que desarrollaría sus actividades en el Teatro Estrada de Tandil (ex Salón Parroquial).
• De 1969 a 1974 continuó con sus actividades artísticas a la que se sumó la organización de Certámenes Intercolegiales de Teatro y Guitarreadas Estudiantiles.
• Estrenó varias obras de teatro: “Evasión”, “Proceso a Jesús”, “El Lustrador de Manzanas”.
• En 1975 fundó la Asociación Cultural Tandil, junto a Raúl Echegaray realizando distintos eventos artísticos, entre los que se destaca La semana del niño.
• Dirigió obras de elencos teatrales estudiantiles.
• Dejó plasmada su voz en el personaje de Nuestro Señor Jesucristo en las “Escenas de la Redención” durante 25 años.
• En 1977 sumó a todas estas actividades la creación de otro grupo vocal e instrumental bajo el nombre de Quinteto Nuevo que se presentó junto a famosos artistas: Raphael, Luis Landrisina, Sexteto Mayor, entre otros. Realizaron giras con mucho éxito hasta 1983, año en que se disolvió por el fallecimiento de uno de sus integrantes.
• En 1979 ingresó en la Municipalidad de Tandil como jefe de Prensa. Alternó su tarea con la Dirección de Cultura Municipal, relaciones públicas y locutor oficial.
• En 1980 ingresó a la Dirección Municipal de Cultura como jefe de departamento. Desarrolló una intensa actividad: música, teatro (diversas giras).
• Actuó como jurado de teatro en la ciudad de Dolores en un encuentro regional.
• Participó activamente hasta 1983 del Circuito Cultural del Este Bonaerense creado en 1976 para veinte direcciones de cultura, cumpliendo tareas laborales y artísticas.
• Fue, junto a otros funcionarios del área, organizador de numerosos eventos artísticos: Semana de la Juventud, Semana del niño, Encuentros de Teatro, entre otros.
• De 1983 a 1990 continuó de manera ininterrumpida con todas estas actividades y sumó a estas realizaciones otras nuevas disciplinas artísticas. Colaboró en el programa radial: “Raíz Americana” en FM Galáctica por LU22 Radio Tandil poniendo su voz a poemas y biografías a poetas de habla hispana. Fue fundador, junto con Jorge Bruno, Raúl Almada y Gustavo Iturrioz de un trabajo inédito denominado el “Bondi Show” (teatro sobre un colectivo andando).
• Realizó la locución de los actos oficiales organizados por la Municipalidad de Tandil.
• De 1991 a 2001 prosiguió su actividad artística. Desde lo laboral se abocó con exclusividad al desarrollo en el área artística desde 1992 a los Torneos Juveniles Bonaerenses en su difusión, inscripción, desarrollo de todas las disciplinas en sus etapas municipales, regionales, provinciales e internacionales en España e Italia. Trabajó además en los Torneos Abuelos Bonaerenses.
• En lo particular continuó con distintas expresiones artísticas, sumándose en la creación de “Café Teatro” junto a Ernesto Palacios, programa radial con presencia de público y bajo el título de “Le acompaño el sentimiento” de similares características al anterior, al que se agrega Elías El Hage, dedicado a todos los artistas de Tandil y, durante treinta viernes, puso en marcha un ciclo llevado a cabo en una confitería local bajo el nombre de “Viernes tango” dirigido a resaltar la música ciudadana y los valores locales en este género.
• En mayo de 2000 recibió el premio Leonardo Da Vinci por su trayectoria artística otorgado por el Círculo de Arte de Tandil.
• En 2001 y 2002 presentó con Rulo Almada el espectáculo poético musical, bajo el título “Tandil, contame una Historia” en las dependencias de la Biblioteca Rivadavia, con posteriores presentaciones en distintos lugares de la ciudad. Este trataba sobre la historia artística y cultural de Tandil durante las últimas cuatro décadas.
• En 2002 y 2003 preparó y presentó dos espectáculos en conjunto con el Tandil Tango Ballet dedicado a la poesía, la música y la danza en el tango. El primero bajo el nombre de “Revista Musical Tanguera – Rocatagliata, el último guapo” y el segundo en homenaje a Gardel, Piazzolla y Ferrer titulado “El día que me quieras”.
• En La Fábrica y el Teatro Municipal del Fuerte, junto a Julio Lester, llevó a escena la obra “El acompañamiento” de Carlos Gorostiza.
• En 2004 escribió, produjo y dirigió, junto a otras personalidades de la cultura tandilense la obra “Jesús, el Nazareno”, que cuenta la Vida, Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, representada en el Anfiteatro Municipal Martín Fierro en la Semana Santa.
• En 2006 se produjo el reencuentro con Miguel Almada, Rulo Almada y Guillermo Zambrino poniendo en escena nuevamente el Quinteto Nuevo con varias presentaciones.
• En 2008 escribió, produjo y dirigió el espectáculo tanguero “Mi loco bandoneón” en homenaje a Astor Piazolla con excelentes críticas y adhesión de la fundación Astor Piazzolla.
• De 2009 a 2011 participó en la lectura de textos en presentaciones de libros de Autores Tandilenses y talleres literarios de la ciudad.
• Entre agosto y octubre del 2010 presentó en el Teatro de la Confraternidad tres espectáculos distintos bajo el nombre de “Estación Tango” junto a músicos y actores locales.
• En la actualidad está presentando a total beneficio de las cooperadoras de las escuelas locales el monólogo de su autoría “Picado fino, picado grueso”.
• En septiembre presentó “La noche que no pudimos” un espectáculo teatral que lo tuvo como director y protagonista.
• Hasta el 31 de diciembre continúa su trabajo en la Dirección Municipal de Cultura de Tandil y se encuentra a cargo de la coordinación de los Juegos BA – área artística – Buenos Aires la Provincia y de la coordinación general de la puesta “Jesús, el Nazareno” en Semana Santa.
ACTIVIDAD DEPORTIVA
Durante diez años jugó en las divisiones inferiores y primera división del club Excursionistas, junto a glorias del deporte local como Luis Piotti, Norberto Eresuma entre otros.
Participó en el equipo de básquetbol del club Gimnasia en la década del 70.
En la década del 80 fue delegado del club Santamarina representando al fútbol infantil y árbitro del torneo interno del baby fútbol del club Gimnasia y Esgrima.
Integró la comisión directiva de la filial Tandil del Racing Club de Avellaneda como jefe de prensa durante tres años.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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