La jueza de Garantías rechazó las nulidades y avaló la acusación para elevar a juicio el crimen
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En las últimas horas surgieron avances significativos en el expediente que contiene la pesquisa en torno al crimen de la menor Ayelén Rolando, estrangulada el 21 de agosto de 2014 en su casa de Brandsen al 300.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl pasado 12 del corriente mes, en el Juzgado de Garantías del Fuero Penal Juvenil, presidido por la jueza Mabel Berkunsky, se celebró la audiencia de elevación a juicio del caso, en el que el ministerio público ratificó la imputación contra el hermano de la víctima, acusándolo de resultar el autor material del homicidio. La defensa particular a cargo de Ariel Pellegrino, en tanto, mantuvo su planteo de nulidades sobre distintas actuaciones.
Tras la deliberación, la magistrada rechazó las nulidades esgrimidas y tuvo en cuenta lo planteado por la fiscal María de los Angeles Marsiglio, resolviendo así elevar a juicio la instrucción penal, que quedará en manos de un Tribunal Oral conformado en Azul para que dicte su veredicto.
Empero, el defensor apeló la resolución de la jueza, por lo que primeramente el expediente pasará a manos de la Cámara de Apelaciones, quien en un tiempo prudencial resolverá el entuerto para allí sí desarrollarse la audiencia oral no pública en la que se definirá la suerte procesal del joven (por aquellos días era menor de edad también) sindicado como el asesino de su propia hermana.
Como oportunamente se detalló, peritajes en mano, la fiscalía está convencida de su hipótesis que se mantuvo desde las primeras horas del macabro hallazgo, aquella que alude a la responsabilidad del hermano de la víctima.
El último elemento que terminó de robustecer la acusación fue el peritaje realizado en La Plata sobre la soga que oportunamente se secuestró en la escena del crimen de Ayelén (14), quien presentaba signos de haber sido estrangulada. En ese tiempo y lugar, quien estaba en dicha escena era el propio hermano de la menor.
Respecto al peritaje, se trató de un barrido electrónico en la soga secuestrada, cuyos resultados fueron “positivos” para la acusación. Es que dicho barrido no hizo más que corroborar los rastros de ADN de la víctima y del victimario en la soga.
Con dicho estudio, para la fiscalía ya no hay margen para mayor caudal probatorio y el asunto merece ir a juicio para su resolución.
Cabe reseñar que ante la posibilidad de que la magistrada considere que aún no hay pruebas suficientes para endilgar la autoría del homicidio, la fiscal se vio obligada a incorporar subsidiariamente el delito de “encubrimiento”, puesto que de no acreditarse su autoría como mínimo estaría “plenamente probado” que el menor estuvo en el lugar de los hechos y no aportó, no colaboró para que se esclareciera la autoría del asesinato de su hermana.
Reparos defensistas
Respecto a lo que planteó la defensa y ahora insistirá ante la Cámara, el doctor Ariel Pellegrino (en representación del joven imputado), planteó reparos varios que hacen a lo que se plasmó en la instrucción penal preparatoria, solicitando consecuentemente la nulidad del proceso y, seguidamente, el sobreseimiento de su pupilo, cosa que ahora la jueza rechazó.
Sobre los cuestionamientos, versaron sobre presuntas notificaciones no tenidas en cuenta y principalmente cuestionamientos a las conclusiones del último peritaje que no se condicen con lo que habían analizado otros peritos.
Para la magistrada, sobre las notificaciones en el propio expediente estaba claro que sí se había procedido según lo normado en una investigación, con la premura que implicaba un virtual esclarecimiento. En cuanto a las opiniones de los peritos, será en el momento del juicio, del debate frente al Tribunal donde se diriman las dudas. Si se trata de informes y conclusiones complementarias o contradictorias.
Sobre las nuevas diligencias que también había pedido el papá de la víctima y presunto victimario, acerca de sus sospechas por el entorno de su exmujer, madre de Ayelén, para la Justicia dichos planteos fueron evacuados con el cruce de llamadas como así también de la ubicación de las personas que el padre dijo sospechar de haber estado en la casa y asesinado a su hija, cuando su otro hijo dormía.
Dichos estudios se realizaron y, una vez más, las dudas se despejaron. No cabe duda alguna que no existió llamada entre la víctima y el resto del grupo del entorno señalado, como así también el rastreo los pudo ubicar donde ellos habían atestiguado a días de iniciarse la pesquisa, lejos de la escena del crimen.
La hipótesis fiscal
Como se vino detallando en ediciones pasadas, para la acusación el 21 de agosto de 2014, aproximadamente entre las 20.22 y las 21.15, el joven señalado con la “unívoca intención de matar a su hermana irrumpió en el interior del único baño del domicilio de calle Brandsen 320, donde se encontraba Ayelén, que fue sorprendida desde atrás por el menor, quien utilizando un elemento estrangulante con ambas manos de manera intempestiva, lo colocó sobre el cuello de la niña e inmediatamente ejerció presión constrictora del elemento con fuerza hacia el cuerpo, generando de esta forma una maniobra de estrangulación homicida que produjo la asfixia mecánica, causándole la muerte a la víctima por paro cardiorrespiratorio traumático”.
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