La lluvia causó trastornos en distintas calles
Si bien para algunos la lluvia del domingo trajo consigo el alivio de una brisa refrescante, para otros fue la repetición de una historia conocida. El aguacero, que marcó unos 37 milímetros para el Servicio Meteorológico, causó diversos inconvenientes, los cuales obligaron a actuar a dotaciones de bomberos para intervenir en las complicaciones. Sin embargo, el paso de la tormenta dejó importantes marcas en las calles de diversos puntos de la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl otro lago
En primer lugar, la intersección de las calles Magallanes y Sáenz Peña se convirtió en un verdadero lago tras la intensa precipitación. El charco, de una profundidad considerable, imposibilitó la circulación de automóviles ante el temor de quedarse encajados e, incluso, una motocicleta se quedó atascada en el caudal fangoso.
Esto se debe a que la esquina se encuentra en un desnivel cuyas calles de tierra no poseen desagüe alguno, lo que produce que no haya ningún tipo de desagote artificial. Según admiten los propios vecinos, han intentado tapar el pozo, paleando tierra hacia la superficie desnivelada. ?Hemos puesto cartas en el asunto, porque si bien hemos reclamando, nunca nos han respondido? alegó uno de los perjudicados.
Además, el agua llegó a inundar levemente el domicilio de Sáenz Peña 1091, cuyos propietarios aseguran que la situación es una constante en aquel lugar. ?Siempre que llueve se inunda la casa, lo peor es que se estropean los muebles con el agua y la mugre que entra? manifestó la indignada vecina.
Asimismo, los inconvenientes en la zona incluyen también a toda la cuadra de Magallanes al 500. Allí, el agua de las lluvias desciende desde las calles Pujol y Duffau, arrastrando toda la arena de la cuadra y dejando a su paso un caudal rocoso donde el tránsito es una odisea. ?La calle se convierte en un río, en días de lluvia mejor no sacar el auto? denunció una lugarteniente, quien hizo llegar su reclamo a este medio.
Baches son baches
De la misma forma, el agua se estancó en distintos baches, volviéndose imperceptibles y causando inconvenientes para el tránsito por las calles de la ciudad. Así sucedió en la intersección de las calles Suipacha e Ituzaingo, donde un cráter en el asfalto se ha convertido en el obstáculo para los automovilistas que circulan la zona. ?Una vez rellenaron con pedregullo, pero al poco tiempo se dispersó y, ahora, el agujero está en la superficie otra vez? explicó una de las vecinas del lugar.
En Villa Aguirre, además del ya clásico desborde del arroyo Langueyú a la altura de Darragueira, los baches estuvieron a la orden del día en cuanto a molestias. Como sucede en la cuadra de Vigil al 2200, donde el agua se estanca en orificios de tierra y generan estorbos para la libre circulación. Resulta irónico que, en la misma esquina, un cartel del Programa municipal ?Cuidemos nuestros barrios? luzca intocable entre los charcos traicioneros.
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