La madre de los niños fallecidos por monóxido de carbono pidió justicia a dos años del hecho
Se cumplieron ayer dos años del fallecimiento de dos niños a causa de la intoxicación por monóxido de carbono en una vivienda que la familia alquilaba en Uriburu 1087. Su madre, Graciela Arriola, encabezó una movilización para hacer visible su pedido por justicia por la pérdida de sus hijos, lucha que la mantiene en pie.
“Es un día muy difícil y se sobrelleva sólo por justicia”, remarcó la mujer que ayer recordó a sus pequeños de 9 y 5 años. “Fueron años muy pesados y el tiempo no sana la herida, que sigue abierta y más con la impunidad que hay”, expresó.
El punto de concentración fue alrededor de las 19 en avenida Colón y Uriburu, donde cerca de una veintena de personas se sumó para acompañar la movida que tuvo como primera parada el domicilio donde ocurrió el hecho.
Con carteles con las imágenes de los menores y una bandera que reclamaba “justicia por Aron y Evaristo”, la marcha comenzó minutos antes de las 20. Instantes previos, el jefe de calle de la Segunda se entrevistó brevemente con la mujer, le comunicó el operativo a realizar y le garantizó el acompañamiento a lo largo del trayecto de tres motopolicías y de un cuatriciclo para realizar cortes en las intersecciones y evitar inconvenientes con el tránsito.
En esta oportunidad, Arriola apuntó contra quienes consideró los “cómplices” de la muerte de sus dos pequeños. Bajo esa premisa, acompañada por familiares de otros casos recientes, organizó y convocó a una movilización que recorrió el lugar del hecho y los domicilios del martillero que alquiló el inmueble a la familia víctima de la tragedia y del gasista que habría realizado la instalación del artefacto que habría provocado la tragedia.
“Justicia por
mis hijos”
“Es luchar hasta el último día de mi vida para que se haga justicia por mis hijos”, definió Arriola minutos antes de iniciar con la caminata por aquellos tres puntos marcados.
“Simplemente peleo yo, acompañada por estas familias del dolor que trágicamente perdieron a hermanos e hijos y que hoy son parte de esto”, agregó en relación a la presencia de familiares de Mario Maciel y de Guillermo “Nito” Rodríguez.
Al cumplirse ayer dos años del luctuoso episodio, la mujer reconoció que “sigo de pie por la justicia por mis hijos y para que los culpables paguen, para que lo que me ocurrió no vuelva a pasar más”.
Cuestionó la “negligencia” de quien señaló como el responsable de realizar la instalación del artefacto donde se habría provocado el inconveniente, “no llamar a Camuzzi y conectarlo de tan mala manera”.
Decidió además mostrar copias del papel que el dueño de la propiedad le entregó a la familia que alquiló el inmueble con los datos de las personas que realizaron distintos trabajos en el lugar y de contacto con familiares en la ciudad “a quienes también hago responsables por ser ocultadores de quién cambió el calefactor”.
“Una casa no se restaura de un día para el otro”, justificó, y marcó que los trabajos se hicieron “de marzo a julio” y que en esos meses “quienes abrían y cerraban la casa al carpintero, al albañil, al pintor, porqué no dicen el nombre del gasista”.
Apuntó que el anterior titular del domicilio -que fue vendida a otro particular- “la mayor parte del tiempo lo pasa en Paraguay, pero tiene dos sobrinas y un cuñado que tenían llaves. Y soy testigo de haberlos visto”.
Advirtió que esperan que se defina la fecha del juicio y que “estamos por iniciar una demanda civil contra estas personas”.
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