La mala atención
Parafraseando a Almodóvar, con su película ?La mala educación? ?también podría haber sido ése el título- quiero comentar algo que me sucedió el viernes 16 de octubre, del mediodía en adelante, en el Hospital Municipal Ramón Santamarina. Mi esposo sufrió un accidente y fue llevado en estado de shock y con una herida en la cabeza al Hospital público, porque era el lugar más cercano. Allí se le hizo pasar a un box y le pusieron una gasa en el cuero cabelludo, pero la herida siguió sangrando. Al pedirle al enfermero ?luego de quince minutos que llevaba sentado en la camilla bañado en sangre y sin otro tipo de atención- que le tomara la presión, este señor, que más que un enfermero parece un patovica por los modales, me contestó de mala manera que ?estaba ocupado?. Al volverle a insistir para que le tomara la presión ya que mi marido al parecer se había desmayado y como es hipertenso tal vez fuera la causa del accidente, simplemente desapareció. Estuvimos con mis familiares quince minutos más sin ningún tipo de atención ?quiero aclarar que no había mucha gente en la guardia ni dentro de los boxes porque me fijé- pero al ver la indiferencia de los trabajadores de la salud ?que estaban en ese momento -porque no todos, eso lo sé-, dije que llevaba al accidentado a la Clínica Chacabuco, pero al llegar casi a la entrada exterior de la guardia alguien apareció diciendo que nos iban a atender, ?que el cirujano estaba llegando?. Pensé en el tiempo y decidimos con mis familiares quedarnos. Volvimos al box y apareció el señor enfermero con cara de pocos amigos y le tomó la presión, le pedí que lo limpiara un poco, que no podía estar así lleno de sangre, que me prestara algo con qué asearlo. Me miró por sobre el hombro y desapareció. Lo corrí unos metros para preguntarle qué presión tenía y me contestó sin darse vuelta. Con una presión tan alta comprendí que no podía estar mucho tiempo más sin atención; así y todo esperé diez minutos y al no cambiar las circunstancias, nos fuimos a la Clínica.
Allí, al verlo, y sin preguntar si tenía una prepaga u obra social, lo llevaron a la enfermería, lo lavaron, tomándole la presión y medicándolo en consecuencia, lo pasaron al shock room y la cirujana lo cosió. De inmediato le hicieron radiografías, resonancias, análisis de sangre, entre otras cosas, y lo dejaron internado porque la cosa no se veía bien y querían descartar o confirmar lo que fuere.
No sabe, señor Director, con qué pena escribo esta carta, porque soy una convencida de que en el Hospital hay gente muy pero muy valiosa, gente muy profesional, buena, con vocación de servicio, con vocación. Pero sé también que no todos son así.
Lamento tener que escribir esto, pero se lo prometí al enfermero cuando me retiraba por segunda vez. Y cumplí.
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DNI 6.064.905
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