La marcha fue un escándalo, con funcionarios del lunghismo a las piñas con los trabajadores
La movilización de trabajadores, profesionales y técnicos municipales terminó en un escándalo con dos altos funcionarios del gobierno de Miguel Lunghi denunciados porque habrían golpeado a manifestantes, en un episodio que el Ejecutivo interpretó como tumultuoso.
Todo comenzó a las 11.30 cuando una columna de alrededor 300 manifestantes llegó hasta el palacio municipal, encabezada por el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales, Roberto Martínez Lastra, y el titular de la Cicop, Pablo Díaz Cisneros.
Los manifestantes marcharon desde la sede que tiene el Sindicato en 9 de Julio al 1000, mientras que los técnicos y médicos del Hospital Municipal ?Ramón Santamarina? se les sumaron en la misma Plaza Independencia, justo frente al palacio de Gobierno.
En la escalinata de ingreso y cerrando el paso, los esperaban el intendente Miguel Lunghi flanqueado por los principales funcionarios de su gestión y varios de los concejales de la Unión Cívica Radical.
Tras un primer contacto cara a cara, los manifestantes le indicaron que pretendían entregarle la respuesta a la oferta de incremento salarial en el hall central del edificio, y allí comenzaron los primeros tironeos.
Hay versiones cruzadas; mientras el Sindicato buscaba desde ayer imágenes fotográficas y televisivas para avanzar con denuncias por golpes contra el secretario de Desarrollo Social, Julio Elichiribehety, y el director de Ceremonial Héctor Llorens; el jefe de Gabinete Carlos Fernández dijo que sólo vio tumultos cuando el desmadre ganó terreno en el ingreso al edificio histórico.
Lo cierto es que en medio de tironeos, insultos, empujones y golpes tirados al aire, los manifestantes doblegaron la ?inédita- resistencia de la plana mayor del lunghismo e ingresaron hasta el hall central, como ha ocurrido en cada una de las movilizaciones municipales de, al menos, los últimos 5 años. Los que analizan la política serrana desde hace incluso más no recuerdan tal nivel de tensión, aunque hay antecedentes no muy lejanos (ver ?Algunas alcahuetes?…).
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUn Ejecutivo refugiado y
malestar de trabajadores
Una vez adentro, y con el Intendente refugiado en su despacho, las discusiones cara a cara siguieron. Contactos informales entre Martínez Lastra y el director de Personal, Oscar Teruggi, y Carlos Fernández, dieron el agitado marco para que el ex presidente del Concejo Deliberante se llevara la nota en la que los municipales rechazaron de plano las dos primeras ofertas salariales.
El ánimo era menos tenso que cuando se vieron los primeros empujones y golpes, pero la efervescencia de los manifestantes se mantuvo no sólo por el rechazo a los descuentos anunciados desde el Gobierno, sino que ahora se sumaban la negativa a permitir el ingreso al hall del palacio y las trompadas que los trabajadores denunciaban haber recibido por parte de dos funcionarios públicos.
?Algunos alcahuetes
que generaron esto?
No es la primera vez que se ve esta imagen y ayer se reiteró. Martínez Lastra y varios delegados en la escalinata que lleva al Concejo Deliberante haciendo público el rechazo a la propuesta del Gobierno y luego encabezando una asamblea a pocos metros de los despachos, mientras resonaba la pirotecnia, los bombos y redoblantes.
?Que no nos hagan perder la calma compañeros, porque entramos y llegamos a donde tenemos que estar porque esta es nuestra casa?, les dijo el dirigente gremial a los municipales, que ya habían copado la planta baja del histórico edificio.
Y agregó que ?hay algunos alcahuetes que quieren eso, que perdamos la calma?, en referencia al vallado humano de funcionarios y concejales oficialistas que flanqueó a Lunghi, en una acción que fue interpretada ?básicamente- como una provocación del propio Gobierno.
Volvió a intentar bajar los decibeles, al plantear: ?No me quiero ir de acá con destrozos, así que no rompemos nada, como siempre nos vamos a ir tranquilos, porque nosotros no somos como los colectiveros?.
En el Sindicato todavía recuerdan cómo hace más de un año la Unión Tranviaria Automotor (UTA) de Mar del Plata se movilizaron en Tandil, en apoyo a un reclamo de trabajadores del transporte público local. Paralizaron varias horas el tránsito frente al palacio municipal y quisieron entrar por una ventana al despacho del Intendente, quien los recibió y adelantó fondos públicos para destrabar el paro de ese servicio público.
La UTA marplatense se llevó una foto y bromas con menciones al choripán piquetero por parte de L, inclusive, mientras ayer los comunales tandilenses se encontraron con un cerrojo cara a cara: esa era la lógica que imperaba en el ánimo de los manifestantes.
Critican el nombramiento
de ?asesores de asesores?
Como sea, uno de los delegados a viva voz resumió la negativa desde las escalinata: ?Venimos señor Intendente a manifestar nuestro rechazo a las 2 propuestas acercadas, por considerarlas totalmente insuficientes ante los aumentos de los alimentos de la canasta básica familiar?.
En la respuesta los municipales le indicaron que pretenden ?vivir dignamente?, en un contexto en donde la mayoría ?tiene que gastar todos sus ingresos para pagar los alquileres, en una ciudad tan cara como es Tandil?.
Tal cual se preveía, el acercamiento entre el Sindicato y la Cicop se plasmó en la marcha de ayer: ?Tenemos profesionales que tienen que vivir con sueldos magros y nos juntamos todos: servicios, trabajadores, técnicos y profesionales? arengó.
?No nos alcanza?, reiteró, para luego fustigar a Lunghi por entender que está ampliando la planta ?nombrando cada vez más asesores de asesores y coordinadores de coordinadores que usted está agregando, cuando ni siquiera conocen dónde están las dependencias municipales?. Ahí acusaron que el gasto municipal se ha ?incrementado con cargos políticos?.
No faltaron denuncias por el ?acoso laboral de los que amenazan desde esta semana a los que movilizan, porque se quieren hacer los dueños de la Municipalidad, y por presionar a la gente esto ahora termina así?.
Paro desde el lunes
En la mayoría de las áreas, los trabajadores solicitaron dos horas que mensualmente les correspondería por cuestiones personales, pero como respuesta los encargados de cada sector les anticiparon que les será descontado el porcentaje correspondiente.
?Sabemos que la Dirección de Personal ya mandó a parar la liquidación para que se descuenten las horas y vamos a ir hasta el final para que no descuenten nada, que paguen lo que corresponde?, les indicó Lastra antes de pasar a la asamblea en Plaza Independencia.
Fue ahí en donde los manifestantes llevaron a votación y aprobaron por unanimidad el paro general desde el día lunes con presencia en los lugares de trabajo, pero con quite de colaboración. Una decisión que se aceleró a partir de los escandalosos episodios de ayer.
Un tumulto, y no se
negocia con un paro
Tras los incidentes y con la retirada de los municipales, el jefe de Gabinete Carlos Fernández fue el encargado de apuntalar el discurso oficial, mientras el intendente Lunghi y el resto de los funcionarios analizaban la situación en el despacho que da a Belgrano.
?Es un tumulto que lamentablemente se dio, pero yo no vi ni creo que se vieran golpes?, indicó el funcionario.
A su entender, la negativa a que ingresaran al palacio municipal se debió a que ?previamente por la mañana le habíamos indicado a Martínez Lastra que el Intendente recibiría la nota con la presencia de su secretario General y la comisión directiva del gremio?.
Tras reiterar que desde su perspectiva ?no existieron golpes, sí algún tumulto y empujón?, señaló que ?nosotros salimos a recibirlos como pedían, pero a esta altura esto se trata como la historia del huevo y la gallina: si no salimos, porque no salimos, y si salimos, porque salimos?, le dijo a los medios en una improvisada conferencia.
Fernández insistió con la idea de que se trata de ?un conflicto concreto en donde nunca nos hemos negado al diálogo dentro de la mesa paritaria, pero ofreciendo lo que podemos alcanzar con el presupuesto; lo que sí debemos decir desde el vamos es que con una medida de fuerza como un paro nosotros no negociamos?, cerró.*
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