La Morena y el Negro ya hacen los números
La Morena y el Negro ya hacen los números con la mirada puesta en las elecciones de 2011, en una semana que cierra con escasos gestos desde la política local, aunque al menos dos parecen trascender y precisamente por eso, por la falta de otros jugadores que se muevan en un escenario para muchos aún demasiado incierto.
Desde esta columna se mencionó oportunamente que el kirchnerista Diego Bossio sumaba fotos con varios, como deshojando margaritas. En las últimas semanas pasaron Néstor Auza, Eduardo Ferrer, Jorge San Miguel, pero atrás quedaron Marcelo Cifuentes y Raúl Escudero, como se mencionó desde estas líneas.
Pues bien, fue ?el Negro? ?como apodan cariñosamente al mutualista- quien días atrás reiteró que le ?encantan las internas para dirimir candidaturas? y decoró ese mensaje con críticas a la embestida que protagonizó Hebe de Bonafini a la Corte Suprema, distanciándose de la dureza K.
Bossio, en tanto y como contraste a eso, estuvo entre la comitiva de funcionarios kirchneristas mientras la mujer estallaba en ira contra los jueces supremos.
La cuenta que hace Escudero es cierta en cuanto a los antecedentes, ya que se impuso en las últimas dos compulsas cerradas que jugó dentro del Partido Justicialista, pero incierta hacia adelante.
Con el esquema de internas abiertas y obligatorias, ¿cuánto puede incidir el voto extra partidario e independiente, si concurre en número interesante, sobre esos avales pasados que se esgrimen para argumentar las aspiraciones actuales?
Mucho, dirán algunos, poco, especularán otros; pero se trata de una de las cuentas básicas que deberán hacer quienes el año entrante se atrevan a competir por una candidatura en el PJ, si no arriban al mentado consenso.
Del otro lado, en el lunghismo, los números parecen más claros. La fisonomía de Ricardo Alfonsín es la misma que hace cuatro años, su bregar por la institucionalidad de la República tiene el mismo tono, pero para el lunghismo el brillo que irradia -hoy en día- definitivamente es otro.
Con el mismo convencimiento ideológico con el que repasaba las encuestas en 2007, que tenían a K bastante arriba y cuando aquí se apropiaban frases elogiosas para introducirlas en su marketing electoral, ahora el intendente Miguel Lunghi recibe datos que lo ponen a Ricardito al menos en paridad o, incluso, por encima de los otrora aliados pingüinos.
Un acto como el de esta noche, para el lunghismo, durante su idilio patagónico, era impensado. Ahora, hechas las cuentas y números en mano, el caudillo se regodea con Alfonsín y su Morena (Movimiento de Renovación Nacional) y, detrás de él, irá toda la tropa.
La Morena y el Negro ya hacen los números, cada uno desde su vereda, pero siempre mirándose de reojo.
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