La muerte anunciada
El día que puso un pie en la calle vestida de mujer, su destino quedó marcado. ¿Por qué? En esta ciudad, como en tantas, no hay trabajos u oficios donde un travesti pueda desempeñarse. A nadie se le ocurre ofrecer un puesto de recepcionista o de mucama, habida cuenta que los prejuicios son mucho más fuertes que la solidaridad y la comprensión por el otro, el diferente.
Por eso, decimos que desde que puso un pie en la calle vestida de mujer, selló su suerte caminando hacia un destino de violencia, agresión, mal trato, abuso, denigración y, finalmente, la muerte.
Marcela nació en un envase equivocado ?como dijo una colega suya hace un tiempo? y a los travestis que no se sientan a la mesa de Mirtha Legrand, no los buscan importantes productores ni nada que se le parezca, sino, a veces, personas que (convencidas de que no es una ?relación normal? o socialmente aceptada) blanquean su costado perverso, causando daño con toda intención, circunstancia que no los hace inimputables; todo lo contrario, porque son conscientes de su transgresiones, de sus conductas y del dolor que inflingen.
Marcela, el travesti más famoso de Tandil, que a decir de sus familiares y amigos contaba con un corazón de oro y era una gran persona, tenía miedo porque cada vez que salía a los peligros de la noche decía ?no sé si vuelvo?. A esta Marcela, ¿alguien le ofreció en alguna oportunidad un trabajo de recepcionista, empleada doméstica, de lo que fuera para que abandonara las calles y pudiera vivir de su dinero y hacer con su vida personal algo más digno, tal vez enamorarse, formar una pareja?
Florencia de la V hay una sola, a la que quién se atrevería a mirar con desprecio, faltarle el respeto como hace tantas veces nuestra sociedad. La diva sale en la revista Gente, radiante y asegurando que ya está preparada para ser mamá. A su lado, novio, pareja o marido se muestra feliz reafirmando los dichos de Flor.
¡Cuántos travestis quisieran emularla! Saben que gracias al dinero ha podido hacerse mil y una cirugías que la han afeminado tanto que es difícil decir que en alguna oportunidad fue un varón al que le costaba actuar como tal. Florencia de la V eligió ser travesti y logró llegar a donde está porque tuvo una gran cuota de suerte, lo demás sólo ella lo sabrá. Pero todas estas ?chicas?, las que otrora se agrupaban en la zona de los silos y esperaban que alguien las conquiste, saben que se enfrentan cada noche a la posibilidad de la muerte. Lo saben, tienen miedo, pero necesitan vivir. Cuando logran sobrevivir, al día siguiente con sus amigas y amigos cuentan sus aventuras o experiencias, algunas que dan para la risa pero muchos de ellos callan las injurias, la denigración, los golpes que a veces no pueden ocultar, el drama.
Marcela sabía, el mismo se lo decía a quien era como su mamá, que tal vez una de esas noches podía ser la última, pero al mismo tiempo tenía la esperanza de seguir adelante con su vida, porque quién sabe, venía un golpe de suerte, la esperanza de una vida mejor, distinta.
Para la sociedad en general, y para los travestis y prostitutas aún más, éste es un mundo cada vez más peligroso, de alto riesgo, donde ya no existen códigos, valores, y la vida humana ha pasado a valer poco y nada.
¿Pero qué hacer ante esto, si como sociedad tenemos tantos prejuicios, mitos y temores frente a todo lo diferente? ¿Qué hacer entonces?
Por los lugares que ayer anduve tratando de encontrar rostros y voces que me mostraron el otro lado de tanta perversidad, me quedé con la imagen de sus familiares, amigas y amigos, congregados alrededor de su féretro tapizado de flores, de muchas flores.
Me quedé con la imagen de quienes lo lloraban, sonreían acordándose de sus gestos afectuosos, mostraban signos de congoja, lamentando su partida de una forma criminal.
?Te voy a contar todo cuando salga del hospital?, me dijo cuando estaba internada en una sala común del Hospital Santamarina. No pudo hacerlo, pero más o menos supongo que lo que sucedió debe haber sido algo así como que un animal (por tipificar de alguna manera al asesino) lo mató.
La gran pregunta ahora es, ¿se hará justicia con el crimen de Marcela, la persona que nació en un envase equivocado? *
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