La mujer a la que intentó matar su expareja dijo que tendrá tranquilidad “al menos por 10 años”
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2016/09/res_cervetta-paola-24-06-4.jpg)
La mujer que fue víctima de intento de homicidio por parte de su expareja en el Instituto de Gastronomía de Alem al 900, Paola Cervetta, habló con El Eco de Tandil sobre sus sensaciones tras conocer el fallo condenatorio de 10 años para Jorge Ibarra, el autor del grave suceso delictivo.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailAyer se dio a conocer en este medio la condena de Jorge Arnaldo Ibarra, quien fue sentenciado a la pena de diez años de prisión, por resultar autor penalmente responsable de los delitos de “Homicidio en grado de tentativa agravado por la relación de pareja con la víctima, mediando violencia de género y mediante el empleo de un arma de fuego, portación ilegítima de arma de fuego de uso civil, coacción agravada por el uso de arma de fuego, privación ilegal de la libertad agravada y desobediencia”, cometidos el 23 de junio de 2015.
El hecho fue perpetrado en el Instituto Gastronómico de Cocina (IGA) el 23 de junio del año pasado cuando Ibarra concurrió al lugar donde se encontraba dando clase su expareja, desobedeciendo la restricción de acercamiento impuesta por el Juzgado de Familia e intentó asesinarla con un revólver calibre 32.
Gracias a la intervención del alumno Armando Cocina, que lo sorprendió por la espalda y le quitó el arma, el hombre no pudo matar a su ex mujer.
Juicio abreviado
Respirando por fin un aire de calma, Paola Cervetta contó que “fue antes de la feria judicial que se comunicó mi abogado conmigo para ver si firmábamos o no, era ir a juicio o firmar ese fallo abreviado, que era más efectivo por la cantidad de años que se ofrecían”.
Asimismo, aseguró que ir a juicio tradicional implicaba “una exposición muy grande, revolver muchísimas cosas, y por eso el abogado me sugirió que fuéramos a juicio abreviado, que no era poca la condena ofrecida. En el juicio se podían pedir hasta 16 años, pero también tenía chances de que le dieran menos años que los del abreviado”.
“Con los 10 años se hacían cargo de la carátula completa, en cambio en el juicio se podía caer parte de la carátula”, expuso.
Cervetta consideró que “viendo otras condenas de chicas de Tandil y otros casos creo que 10 años no es poco”, pero admitió que “yo hubiese querido ir por más, por los 16 años que se podían pedir pero también sé que tenía muchas chances de perder años, entonces esto era una oferta importante para la condena”.
Después del caso
En cuanto a su vida luego del sucedo delictivo, explicó que “la tranquilidad de que estuviera encerrado fue importante para poder volver a la rutina normal”.
No obstante, tuvo un duro revés en lo laboral ya que el IGA la dejó “sin trabajo después de lo que pasó”.
“Yo estuve muy poco de licencia, pedí la reincorporación inmediata por una cuestión de que necesitaba volver a mi trabajo, tener una rutina normal. No querían que volviera pero a pedido de mis alumnos en su momento y la insistencia mía me dieron la posibilidad de regresar”, relató.
Y recordó que “me sacaron la parte de Cocineritos, que era la de los nenes, me dijeron que era para resguardar a los chicos, pero sí seguí con la parte de adultos. Di clase hasta fin de año y llegado febrero, cuando se firman los contratos, me notificaron que por lo que me pasó el año pasado y todas la consecuencias que ellos tuvieron, prescindían de mis servicios”.
“Fue un golpe duro porque perdí un trabajo que era importante para mí. Fue un golpe tras otro golpe”, confió.
Pero sostuvo que “en el otro trabajo que tenía que gracias a Dios tuve la posibilidad de que me dieran más horas, y ya estoy trabajando de forma efectiva en ese lugar, nunca me cerraron las puertas, en la cocina de un lugar conocido en Tandil”.
“Todos estaban en conocimiento de lo que me pasaba porque tuve que ir a trabajar con custodia policial”, contó respecto a las circunstancias previas al feroz ataque pero estimó que desde el instituto gastronómico “por ahí creyeron que no era tan grave, uno cuando no vive las situaciones de violencia y lo ve de afuera piensa que no pasa nada, hasta que pasó lo que me sucedió a mí ahí adentro y recién ahí tomaron dimensión de lo que verdaderamente ocurría”.
No obstante, Paola admitió que ella pensaba que eso podía suceder porque “mis jefes no querían que volviera, para ellos era una piedra en el zapato”.
“Yo los mantenía al tanto de todo, de que estaba detenido, y tenía la seguridad de que iba a seguir preso. Yo entiendo que fue mucha exposición para el instituto pero no lo provoqué yo”, argumentó.
Un ángel
Por otra parte, contó que ayer dialogó por teléfono con Armando Cocina, el alumno que la salvó.
“No pusimos al día ya que perdí mucho contacto con mis alumnos porque ya no estoy en el Instituto. A Armando lo conocí el año pasado como alumno, pero va a seguir en mi vida por siempre. Si no fuera por él yo hoy no estaría leyendo la nota de que el fallo salió a mi favor”, expresó.
Y resaltó que “si todos tenemos un ángel guardián, Armando fue el ángel que ese día mandaron para que me protegiera”.
“Cerré una etapa muy dura”
A menos de una semana de sucedido el hecho, pidió reincorporarse al trabajo porque “necesitaba volver a mi vida normal, que no la tenía hace tiempo. A partir de que este tipo quedó preso pude volver a ir caminando a trabajar”.
“Cerré una etapa que fue muy dura y volver a mi vida normal fue lo que tuve que hacer por mis hijos también, porque para ellos sigue siendo difícil. Hoy escuchan ruidos en la puerta y tienen un pánico terrible. Hoy mi nene me preguntaba por qué me llamaban de las radios y le dije que Jorge quedó preso, que por lo menos por 10 años va a estar encerrado y se largó a llorar”, manifestó.
Y sostuvo que “para él la certeza o la seguridad de que ese hombre quedara encerrado no estaba todavía porque yo tampoco la tenía, recién con esto del fallo le pude dar más certeza a mi hijo de que por lo menos por 10 años va a estar encerrado, que no es fácil porque es una criatura de 9 años y él lo vivió todo”.
“No tenía escrúpulos”
“Por las palabras de él y por el convencimiento de que decía que no perdía nada en la vida, sabía que me iba a matar. Siempre dijo que me iba a matar y se iba a matar él también. El 24 de mayo fue la última vez que me paró y me mostró la foto de mi amiga Romina Prituluk y su esposo (él la mató y luego se suicidó) me dijo nosotros vamos a ser iguales a ellos porque la gente se sigue acordando”, rememoró.
Y recalcó que “era un tipo que no tenía escrúpulos, y cuando entró al instituto para mí era el final”.
“Yo tenía la seguridad de que me iba a matar a mí y se iba a matar él, yo estaba convencida, porque siempre me dijo que preso no iba a terminar”, afirmó.
Contrarreloj
Admitió que no temía que lo liberaran porque desde la Fiscalía le habían asegurado que hasta el juicio iba a quedar preso, y que cualquier cosa que sucediera le iban a avisar porque “si a él lo liberan ya yo me tengo que ir de Tandil, tengo que desaparecer con mis hijos”.
“Con esta condena son 10 años que él va a estar dentro, así que quedan 9, para mí ahora es un contrarreloj, porque tenés la oportunidad de que recapacite, cosa que dudo, porque no creo que su cabeza por más tiempo que pase se limpie, y menos en el encierro”, sostuvo.
Y reconoció que “esa incertidumbre la tengo, porque nadie me va a dar certeza de que ese hombre va a salir con la cabeza limpia, por más psicólogos que le pongan es algo imposible de saber, hasta dentro de 10 años”.
Pero la condena es “una tranquilidad, al menos por un tiempo. Lo que pasó no lo borrás porque es una marca que te queda toda la vida, pero al menos voy a tener tranquilidad, al menos por 10 años y en ese momento veremos qué pasa. Si hay justicia divina, yo creo que el de arriba se encarga de que la paguemos en esta vida también”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios