La mujer de un hombre juzgado por comercializar estupefacientes afirmó que la droga era de ella
La audiencia comenzó con una particularidad, más precisamente un incidente preliminar planteado por el defensor Carlos Kolbl, quien anticipándose al desfile de testigos puso a consideración del magistrado la incorporación de una prueba más, reciente, que hace a la misiva recibida con la rúbrica de Inés Marysabel Guardia, mujer del imputado, quien fuera hace escasos días condenada por el mismo delito. De hecho, fue detenida en el allanamiento en que terminó la pesquisa, mientras que Temudio, al entender del ministerio público, se dio a la fuga aquel día y recién fue capturado un año más tarde.
Claro que la estrategia defensista alega que Temudio es inocente, ergo pide la absolución, para lo que busca probar que el acusado no estaba en dicha finca allanada y que no tenía nada que ver con los estupefacientes secuestrados.
La particularidad generó posturas encontradas frente a la situación procesal de la nueva testigo que quiso incorporar el defensor, habida cuenta que la sentencia condenatoria no está firme. Empero, el juez Galli finalmente esclareció que frente a lo que demandará el juicio -continuará el martes venidero- la sentencia en primera instancia ya estaría firme, por lo que consecuentemente la mujer podrá declarar y ratificar lo que expuso en la carta manuscrita, remitida una vez conocida su suerte en este proceso penal.
En el escrito la mujer argumentó que la droga que fue hallada en su casa pertenecía a ella y se inculpó ser la que vendía al menudeo a un sinnúmero de “clientes” que desfilaban sin cesar por la casa, de calle Baigorria al 300.
El martes, entonces, la mujer actualmente alojada en la Unidad Penitenciaria 52 de Azul dará su versión y buscará desligar a su pareja, quien alude a su inocencia más allá de las pruebas que el fiscal Néstor Prado entiende pesan en contra del recluso.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl policía reseñó cuál fue su tarea en la causa, básicamente apostarse a unos 100 metros de la finca que se sospechaba como “kiosco” de droga y desde allí realizar distintos seguimientos, con filmaciones incluidas.
Según el efectivo, se advirtió el inusual movimiento en la casa, con visitas fugaces de muchas personas que entraban y salían de la propiedad en escasos minutos, dando claros indicios de que allí se distribuía estupefacientes al menudeo.
Tras unos cuantos días de seguimiento, en los que el policía dijo haber divisado en varias oportunidades al propio Temudio y a Guardia entrar, recibir gente, y salir de la morada, recordó que finalmente se procedió al allanamiento, en el que se secuestró droga.
A saber, en el procedimiento se encontraron cuatro tizas de clorhidrato de cocaína (39,1 g); un cigarrillo armado de 0,6 gramos y un envoltorio 1,1 gramos de marihuana, la que tenía bajo su guarda y disposición en el dormitorio matrimonial, más dos plantas de marihuana que, en macetas, se encontraban en la cocina del comedor. A lo que se le sumó tres blisters de clonazepan, un plato y cuchillo con restos de cocaína, un rallador, recortes de nylon –todo ello comúnmente utilizado para el estiramiento, fraccionamiento y venta de droga- y la suma aproximada de 1500 pesos en billetes de diversa denominación -cambio-.
Cabe consignar que al momento del procedimiento Guardia tenía entre sus ropas media tiza de clorhidrato de cocaína (5,5 g), asunto que ya fue analizado en su respectivo juicio y veredicto.
Allí Kolbl reprochó que los dichos de aquel menor no habían sido plasmados en el acta de procedimiento, a lo que el policía dijo desconocer por qué no lo había hecho, aunque sí recordaba aquella escena y los dichos del pequeño.
También el defensor preguntó por la mora de los investigadores a la hora de detener a su pupilo, siendo que finalmente se lo apresó un año más tarde, cuando estaba trabajando de pintor en una casa ubicada detrás del Cementerio municipal.
Yuvisa, hábil declarante, dijo desconocer los motivos de la tardanza de la demora, como así también fue eludiendo uno tras otro los cuestionamientos del abogado. A tal punto llegó la crítica, que Kolbl peticionó ver las filmaciones registradas por el policía que le hicieron pensar en que Temudio habitaba y/o frecuentaba la propiedad allanada, imágenes que fueron reproducidas en una notebook que fueron observadas por las partes y quedaron a criterio del juez.
Tras más de una hora de exposición del policía, llegaría el turno del padre del imputado y el titular de la pinturería que atestiguó venderle mercadería para el oficio que prestaba Temudio, testimonios que servirán a la defensa para alegar que su pupilo era inocente, que nunca se fugó y que estuvo trabajando durante el tiempo que los policías lo buscaban para detenerlo.
Así cerró la primera audiencia para pasar a un cuarto intermedio hasta el martes, tiempo en que se escuchará a más policías que intervinieron en el caso, aunque principalmente se prestará especial atención al relato de la mujer, quien dice ser la única responsable penal del delito ventilado.
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