La mujer que denunció la venta de morfina en el Hospital dijo que ?fue un año de terrible tortura?
El caso del faltante de morfina registrado en el Hospital Municipal Ramón Santamarina dio lugar a expedientes tanto administrativos como en sede judicial a los fines de deslindar responsabilidades, y las posturas de las partes involucradas en el caso son antagónicas.
Durante el programa ?Disculpe las molestias? (Tandil FM 104,1), un trabajo de investigación aportó el duro testimonio de la denunciante, así como la opinión de una médica psiquiatra del Centro Preventivo de Adicciones (CPA) y la posición del defensor del enfermero acusado.
Gabriela Ballesteros, la presunta víctima, explicó que vivió ?un año de terrible tortura? y que concurrió al Hospital ante un problema que tenía en los brazos. Según sus dichos, un enfermero le hizo un tratamiento de tres meses de aplicación de morfina para ?supuestamente- calmar el dolor.
?Era un manejo para después cobrármela. Obviamente, no sabía que provocaba una dependencia?, dijo la mujer, que acotó que ?fueron 360 las ampollas que se sacaron de mi casa cuando yo estaba internada. Me las vendía este hombre?, afirmó.
Actualmente la mujer está en tratamiento psiquiátrico por la dependencia generada.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?De a puñados?
Cuando se le preguntó sobre los efectos de tal adicción, la mujer dijo que ?es imposible explicar con palabras. Es impresionante, y uno es capaz de hacer cualquier cosa. Yo pagaba cualquier dinero por esto, hasta 80 pesos?, mientras que el costo de la dosis al Hospital es de poco más de 1 peso.
La mujer -que es enfermera- dijo que ?nunca había trabajado con morfina ni me había aplicado. Este tipo me dijo que para que me curara los brazos tenía que ir durante tres meses, en los que me aplicó la morfina. Confié en él, en sus conocimientos?.
Tras mencionar que le daban las dosis ?de a puñados?, consideró ?increíble que la morfina esté al alcance de cualquiera en el Hospital. Está visible. No está bajo llave o en un lugar privado?.
El acusado ?era jefe (de enfermería) del servicio de infectología?, dijo y añadió que ?un día que me faltó la morfina tuve unos dolores y calambres impresionantes en todo el cuerpo, con parálisis e incontinencia. Son terribles los trastornos que esto trae?.
?En ningún momento dudé?
Gabriela Ballesteros afirmó que confió en el profesional, dado que ?supuestamente trabajaba respaldado por el servicio. En ningún momento dudé. Un día me dio un puñado y me dijo que era por si me dolía. Vi que era morfina y le dije, pero me dijo que no me hiciera problema, que no pasaba nada?.
Cuando sufrió dolores y calambres producidos por la abstinencia, ?lo fui a ver y burlonamente me dijo que estaba haciendo la abstinencia y que con una ampolla se pasa?, momento en el cual comenzó a tener que pagar.
?Durante los primeros tres meses no me las cobró y después me empezó a decir que era para sacarlas. Primero empezó con 50 pesos y fue subiendo cada vez más. Obviamente sabía que estaba metida en este problema y aumentó el precio. No sé cuánto llegué a pagarle. En una botella llegaron a encontrar 350 ampollas y yo tiré dos botellas más previamente?, explicó.
Aclaró que ?no las guardaba para nada en especial? y dijo que lo hacía para evitar que se lesionaran los recolectores de residuos.
?No pude parar?
Por otra parte, la mujer manifestó su agradecimiento al abogado Sebastián Romay, ?que me está asesorando. Ha sido muy condescendiente y me ha escuchado. Estoy pasando un momento muy difícil porque recuperarse de la abstinencia es muy difícil. Estoy muy medicada, lo que me imposibilita ver y trabajar, ya que es muy fuerte?.
También indicó que no denunció lo vivido porque ?no podía parar. Cuando mi hijo y una chica que trabaja en el Hospital se dieron cuenta de la situación en la que estaba, decidieron mi internación. Yo era capaz de cualquier cosa. No me importaba nada. Necesitaba la morfina. Era una cosa impresionante?.
Tras su experiencia, aseveró que ?entiendo a un montón de gente que habla de la adicción y es capaz de cualquier cosa. Hoy me pongo en ese lugar?.
El rol de la familia
Posteriormente recomendó estar muy atentas a las familias para detectar las adicciones, si bien ?mi familia también fue engañada, ya que mandaba a mis hijos a buscar la morfina. Lo tomamos como algo curativo, no que íbamos a comprar droga?.
Pidió ?que la familia preste atención? sobre los signos físicos y añadió que ?estuve tres meses con fiebre y da la casualidad que cuando me internan se me va. Era producto de la morfina?.
También dijo creer que hay más personas en su situación y que ?el dinero es muy grande si uno se pone a sumar. Una ampolla la cobra 80 pesos y yo llegué a tener 360 en una botella y media. Había tres botellas y media. ¡La plata que le he dado a este tipo es impresionante!?, exclamó.
El futuro
?Lo que quiero es recuperarme. Estoy imposibilitada de trabajar, en mi casa, con una medicación que tengo que tomar pero que me imposibilita ver y no tengo buena estabilidad ni forma de moverme por mis propios medios?, dijo posteriormente.
Añadió que ?en este momento necesito recuperar mi salud, y que luego la Justicia haga lo que tiene que hacer. No quiero que esto quede impune porque realmente dañé mucho a mi familia y a mi persona?.
Finalmente, indicó que ?pese a su condición de enfermera- desconocía los efectos de la morfina: ?No nos enseñaron. Nos explicaron que se dada en la guerra en los casos terminales y no nos dieron ninguna clase especial?.
Recalcó que ?gracias a Dios tuve una amiga, una profesional, que se dio cuenta lo que pasaba y pudo alertar a mi hijo. Ellos tomaron la decisión y gracias a eso puedo estar hablando?, a la vez que reiteró su gratitud al abogado Sebastián Romay.*
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