?La noche no es de nadie?
-Su caso es atípico. Surge como un personaje porque triunfó en un mundo de hombres, el de la noche, ¿No?
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Si, se dice eso, pero no sé si triunfar en la noche es más difícil para una mujer que para un hombre. Lo difícil es la noche, no ser hombre o mujer. Y sí, en Tandil ha sido todo un acontecimiento que una mujer estuviera en la noche, pero no fue más que un toque de la buena suerte, más allá de que estuvo acompañada de muchísimo esfuerzo. Suerte para que yo haya elegido lo que quería hacer y suerte para se me hayan dado la oportunidad y los resultados.
-Pero se supone que ese camino lo transitó con cierto desamparo.
-Me encantaba tanto el desafío que no lo viví como una situación de desamparo. Obviamente, Tandil era difícil -y sigue siéndolo, Tandil es careta, sí- pero a la vez también es cierto que es la misma sociedad que me ha dado la oportunidad de ser quien soy en un montón de situaciones personales.
-Cuéntenos su receta, entonces.
-Lo que me afectó, traté de minimizarlo y decir “que esto no me afecte”; aunque por supuesto tengo días en los que no me siento con tanta fortaleza. En realidad si fui tan de frente -en todas mis elecciones, no sólo en querer ser dueña de boliches y vivir de la noche- fue porque me tocó una gran pérdida. Si no lo despachaba me iba a consumir por dentro.
-Obviamente, una pérdida afectiva.
-Sí. Una gran pérdida afectiva. Mi primera pareja, la que más pegó en mí. Ese fue el quiebre que me llevó a decir “me hago cargo” de todo.
-La fortaleza del liderazgo, según algunos, la tienen aquellos que largaron muy solos en la vida. ¿Usted largó muy sola?
-Sí. Ojo: estoy feliz de los viejos que tuve (mi padrastro para mí es mi viejo) y tuve una contención sentimental muy fuerte. Pero sí, creo que los que crecemos en una situación complicada por determinadas elecciones somos los más luchadores, los que asumimos que o sobrevivís a tu forma, o te quedás en medio de una marea de la que no vas a poder salir. Y siempre hay que tener ganas de salir.
-Y se convirtió en este personaje, la reina de la noche. ¿Cómo lleva esa etiqueta?
-En todos los rubros siempre hay un referente. Y si sos un referente de la noche, y mujer, tiene un plus, y tal vez un personaje que dio el pie a que le hagan notas para que contara una historia de vida. Me parece que por ahí se disparó mi nombre. Ahora entro a comprar algo a un negocio y me dicen “vos sos la dueña de tal boliche” o me saludan. Y a mí me encanta.
-No es poco. Tampoco se avergonzará si le recuerdan que empezó vendiendo joggins a domicilio.
-¡Ni en p…! Es más: siempre digo que voy a volver a la venta.
-¿Por? ¿Tiene miedo de que las cosas no terminen bien?
-Nooo, creo que tengo mucha facilidad para vender, me gusta mucho. Y la noche no es de nadie, tiene ciclos que se terminan y cuando uno palpita que su ciclo puede estar pendiente de un hilo y pensar “hoy estamos y mañana no”, yo sé que me sentiría cómoda en la venta. No sé si de ropa o de fiestas, pero en venta de algo.
-La noche también tiene un narcisismo fuerte. Imagínese que se hiciera una elección y usted fuera candidata. ¿Cree que la votarían?
-Mmm… yo creo que la generación mía, la que atraviesa los cuarenta y pico, sí, por ahí me darían una oportunidad. Los más jóvenes, no. Me contaron de una encuesta en la que aparecía mi nombre y el balance daba que la gente más joven (el público de hoy, el que tiene 22 ó 23 años) no me quería y la gente más grande sí. Y yo lo palpo, lo siento así. Tampoco sé si no me quieren… es como que tengo una cierta personalidad que los limita a acercarse, no sé, un respeto. Igual, jamás me ofrecieron nada y jamás me postularía.
-Es raro, ¿no? Un personaje que hizo un quiebre en la sociedad debería tener la simpatía de los más chicos y no de los grandes.
-Es una consecuencia de mi actividad. Hay gente que piensa que en la noche hay que regalar todo y un boliche es tan comercio como una panadería o un supermercado. Pero como la noche va un poco atada a la idea del vicio, al “todo vale”, los chicos están muy mal acostumbrados. ¿Sabe qué me encantaría?
-A ver.
-Que todos, en algún momento, puedan pasar por el proceso de ser dueños de algo, lo que sea, kiosco, o una gran empresa; lo que puedan. Y deban responder ante un empleado. Ahí podrían ver que, como me pasó a mí, si lográs algunas cosas es con un esfuerzo tremendo. Y saber que todo es una cuestión de pasión. Y de amor propio, porque también pude volver a este negocio cuando me fue mal: en un momento regresé a mi casa del barrio Güemes, a vivir con mi hermano, cuando Paca se cerró. O sea, pasé por todas las experiencias. Y estuvo bueno haber podido subir y bajar. La noche no es de nadie.
-Olvidémonos del diván, supongamos que lo importante es saber quiénes fueron los personajes de esta época en la ciudad. ¿Quién fue Sandra Maqueira?
-Una mujer que quiso superarse, que quiso vivir de lo que tenía ganas y se pudo dar el gran gusto de hacerlo, a pesar de que pasó por procesos como arrancar vendiendo ropa, ser luego secretaria de un gimnasio o telefonista de una remisería de noche. Una mujer que le gustó la noche, siempre. Me encantó. ¿Y usted? (con sonrisa pícara) ¿Qué le gustaría ser?
-Me gustaría preguntar como el español Jesús Quinteros, que cuando promediaba las entrevistas siempre tiraba un interrogante infalible: ¿Qué fue lo que perdió en la vida que más le dolió?
-Una pareja. (Sandra se pone muy triste).
-Pero también contó que se fundió ¿Y el dinero?
-La plata va y viene. Está hecha para gastarla.
-Estamos terminando, nada mejor que su testimonio para saber si nuestra sociedad avanzó o no en la apertura mental.
-De la boca para afuera, pero no sé si en el fondo es así. Yo sé por ejemplo que no les gustaría tener un hijo gay. Y a mí tampoco ¡Mire lo que le digo! ¿Sabe por qué? No por la condición sexual, sino por lo que ese chico va a sufrir en la sociedad. La gente sigue siendo cruel y la discriminación no es solamente desde lo sexual sino desde la diferencia económica también, es el “yo me voy de viaje a Miami y vos a Necochea”. Los padres son muy crueles a través de los nenes, yo sé lo que sufren algunos chiquitos en la escuela. Pero es ahí donde tenemos que ser más fuertes, sostenernos, porque eso va a ser lo que nos haga tener una cabeza más amplia. Yo vivo de la noche y ahí también están las etiquetas: suena casi promiscuo, y nada que ver, porque la noche puede ser el disparador de algunas cosas, pero uno, en definitiva, uno es siempre el mismo personaje.
Fuera de sesión
Cómo conseguir chicas
Cuando Charly García lanzó, allá por 1999, el disco “Cómo conseguir chicas” muchos salimos disparados a encontrar la clave secreta entre esas canciones. El disco tenía -tiene- increíbles perlas musicales, pero no hay ni certezas ni indicios que digan concretamente cómo conseguir chicas.
Cuando “Pasá por el diván” salió a buscar a Sandra Maqueira, varios pidieron una sola cosa: “Dale, preguntale cómo hizo para estar siempre rodeada de chicas hermosas”. Se lo preguntamos fuera de sesión. Y ella tampoco tuvo respuesta. “No sé, no sé si hay una fórmula para eso. Y si la hay, yo no la tengo”, confesó.
Fanática de River Plate, socia -propietaria de Museo, Uma y Ego-, Sandra sostiene que para conseguir una cosa, siempre hay que dar algo a cambio.
“Yo sé que es muy contradictorio porque ahora me quejo de los pibes que viven mangueándome, pero yo cuando era chica era insoportable para los dueños de boliches: los volvía locos pidiéndoles que me dejaran entrar o me convidaran una copa. Pero hay una diferencia. Yo era la chica que arrastraba diez minas, amigas mías, que estaban todas re buenas, y a los lugares les venía bien que ellas entraran. Ya era algo así como una relaciones públicas que trabajaba para ellos, entonces me ‘creía’ con la posibilidad de entrar y tomar un copetín. No tenía un mango, pero ya daba algo así como una contraprestación”.
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