La nueva propuesta de la fotogalería para este septiembre, es de Julián Rodríguez
Comenta Andrea Carboni Darwich: las noches es un trabajo de varios años, un trabajo que fue mutando e iluminando nuevos desafíos. Sobre sus resultados, reveló potencialidades y como un explorador, Julián Rodríguez, se sumergió en ellas para sacarles todo el jugo posible. Esto no quiere decir que haya llegado a un final, casi nunca un tema se termina, sino como bien dijimos muta, se transforma y avanza. Un trabajo sólido, avanza. Toma rasgos identitarios. Rodríguez viene transitando los caminos de la fotografía, hace más de veinte años, las noches, lo encontraron hace más de siete. Después vinieron los primeros bocetos y con ellos las primeras intuiciones sólidas: lo que estaba hablando, era su mundo interno, aquellas metáforas que luego supieron vestirse de discurso para presentarse geométricamente contundentes.
Si uno repara en el objeto, estaría dejando pasar la noche. No es una figura de dicción, ni un comentario soberbio, es una invitación. Para Julián, la fotografía tiene que ver con encontrarse en los espejos ilusorios que brindan la realidad palpable, visible y material. Reparar en su obsesión por la geometría, al punto de manipular la mirada del espectador, es todo un logro. El uso de la película blanca y negra, el formato medio, el copiado sobre papeles de conservación garantizada, tampoco son accidentes, son mensajes. Los momentos de las noches son varios, están los cielos y sus bosques, el movimiento impredecible del universo, están los objetos y sus formas, el volumen y su curvas, los tiempos y los tonos y los lugares de la memoria, porque la noche y la memoria son grandes aliadas.
Este camino continúa. Bienvenido al universo de este explorador noctámbulo.
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