La odisea de una familia en España
Sandra Reggiani es rionegrina. Angel Del Río, mendocino. Ella docente, él militar, hoy casco azul destacado en una misión en Haití.
Hace 11 años decidieron echar raíces en Tandil, donde ven crecer a sus dos hijos adolescentes y a la más pequeña.
Sandra y Angel planearon, a mediados de año, un reencuentro familiar para pasar juntos la Navidad. Jamás hubieran imaginado la odisea que les iba a tocar vivir: A unos, en directo, al padre de familia, a la distancia.
?Compramos los boletos por una agencia de viajes de Tandil. Lo veníamos pensando desde julio, cuando mi marido se fue a Haití. El viaje era por Air Comet?.
De manera paradojal, Sandra se inclinó por esa aerolínea, porque ?la otra opción era Aerolíneas Argentinas, y yo desconfié?, dice sonriente, como mofándose de su capacidad de percepción.
El pasaje preveía el vuelo de ida para el 3 de diciembre, y la vuelta para el 29. ?La idea era pasar Navidad en Barcelona. Hacíamos Buenos Aires-Madrid-Barcelona y el regreso por la misma escala?.
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Sólo el comienzo
Todo marchaba naturalmente, y con la felicidad de haberse reencontrado con Angel, que se les unió desde Haití. Pero el 21 de diciembre Sandra se enteró, a través de los medios, que la empresa había quebrado. ?Bajaron la cortina y se fueron todos?, reflexiona todavía con amargura. Y enseguida recuerda: ?Ya cuando íbamos me había llamado la atención el vuelo. La comida, por ejemplo, fue fría y de poca calidad?.
Salame y queso hasta Madrid, donde compraron alimentos, principalmente para la más chiquita, que no había probado bocado en horas.
Sandra retoma su relato. Cuenta que cuando todo se supo, su marido ya había regresado a destino, y ellos seguían allí, con la soledad y la incertidumbre a cuestas.
En el Consulado Argentino los trataron mal, sólo les ofrecieron que regresaran a Madrid antes del 26, en un vuelo de fomento. Si no, a la buena de Dios.
?No contaba con los medios para pagar todos los boletos de regreso, entonces llamé a Tandil, y desde aquí me pidieron paciencia. Fue un problema, con mala comunicación y más incertidumbre?.
Noticias desde Tandil
Desde Tandil le comunicaron entonces que viajara con urgencia a Barajas, con pago de multa incluido, y así lo hicieron.
En Madrid nada cambió. El 24 estaba toda la gente varada, ?tirada en la terminal?, o deambulando infructuosamente de oficina en oficina.
Cientos de peruanos y un grupo de argentinos, hinchas de Estudiantes de La Plata, que habían disputado con Barcelona la final del Mundial de Clubes, le agregaban más tensión a un clima irrespirable.
Con las maletas a cuestas volvieron al Consulado, que les facilitó un hotel para pasar la Nochebuena. ?El panorama está muy negro?, dice Sandra que le dijeron sobre las posibilidades de un rápido retorno.
Desde Tandil, el padre de la novia de uno de los hijos adolescentes de Sandra tramitó en la empresa de turismo, ?hasta que con un localizador de vuelo, nos ubican en el vuelo de los peruanos, que salía el 26?.
Pasaron allí toda la noche, dormitando sobre las cintas transportadoras de equipaje, observando nuevas escenas de violencia contenida y renovadas protestas, como una huelga de hambre de los oriundos de Perú.
Cuando todo parecía en vías de solución, volvieron los inconvenientes. ?A las 4 de la mañana empezamos a hacer la fila para facturar el boleto, con el localizador que yo tenía, pero avisan que no era necesario el localizador sino una oblea azul?. Más colas, más nervios, más angustias, y la última esperanza de alcanzar el avión salvador.
Fue así. En un vuelo del Gobierno peruano llegaron a ese país, y tras seis horas más de escala, Aerolíneas los depositó en Ezeiza.
Por fin, el alivio
Sandra está ahora sentada cómodamente en un cálido ambiente de su casa. Por allí juegan simpáticos perritos y se adivina la presencia del felino de la familia. Una hija adolescente no quiere interrumpir la entrevista y en un ademán cómplice informa a su madre que ganará la calle del tranquilo barrio residencial. Mientras tanto, la más chica se revela como experta en encontrar en la compu las imágenes que Sandra no puede olvidar.
?Me sentí re mal, nunca pensé que a esta altura de mi vida me iba a encontrar tirada, durmiendo en cualquier parte. Los españoles pasaban y nos miraban con desprecio. No lloré porque estaban mis hijos, pero tenía una angustia y una bronca??, que todavía parecen contenidas. ?Ahí vi la miseria humana, cómo la gente involuciona hasta convertirse en un animal. Por cosas insignificantes se peleaban, se decían de todo, no llegaban a las manos porque la policía estaba constantemente ahí adentro?.
Minimiza las pérdidas económicas cuando se refiere a la impotencia de Angel, con el que no podían establecer comunicación, y dice que decidirá qué acciones tomar cuando se reencuentren el 26 de enero.
La entrevista llegó a su fin. Reportero gráfico y periodista se retiran y desean felicidades. ?El Año Nuevo va a ser mejor?, se le sugiere. La sonrisa de alivio invade el rostro de Sandra.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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