La parroquia Santa Ana celebra hoy su centenario
?Hemos estado preparando diversas actividades para esta celebración, logrando restaurar y poner en valor una reliquia, un edificio histórico como es la parroquia. Si bien esto no comenzó ahora sino en la época en que el padre Carlos Garciarena era el párroco, junto a fieles del templo que hace años que venían abocados a la preparación del centenario?, comenzó diciendo el sacerdote nacido en Olavarría hace 29 años, que es párroco en Tandil desde 2007.
-¿Cuál es la magnitud de la celebración desde la mirada de la fe?
-Lo vemos como un festejo pastoral, la oportunidad de que los cristianos se encuentren más fuertemente con Dios y entre sí. No solamente se trata de la música, los festejos, que son buenos y necesarios, pero ante todo nos interesa mucho que haya un espacio para que las personas se encuentren entre sí y con el Señor.
El motivo es el templo que como bien se puso en la placa, significa un espacio sagrado, la casa de Dios y también un lugar -para decirlo con el lenguaje filosófico de los historiadores de la religión- de tránsito hacia Dios, una puerta abierta, espacio sagrado.
-¿Cómo cree que está espiritualmente la gente que se acerca a la casa de Dios, que realmente ha quedado bellísima?
-Está muy en consonancia. Las personas están entusiasmadas y contentas y la prueba de ello es que todo lo que se ha hecho, por lo menos desde que estoy, ha sido con el esfuerzo de los fieles, exclusivamente. Colaboración de los creyentes, de los que vienen a misa o no, pero se sienten atraídos por Dios. Además el arte, la arquitectura sobre todo evangeliza, por eso la Iglesia atiende con mucho cuidado a los templos ?y si en algún caso no lo hizo debió hacerlo-, lo sagrado tiene que estar muy cuidado.
Los cristianos no dependemos del templo para existir, podemos celebrar la misa y los sacramentos en cualquier otro lado, pero hay un lugar ordinario de celebración que es el templo.
-En estos tiempos de crisis ocuparse de cosas que van más allá del consumismo no sólo es loable sino sanador, ¿lo ve así?
-Claro, porque somos seres espirituales no sólo materiales o psíquicos, ya que tenemos cuerpo, alma y también espíritu. Por eso veo más que oportuno arreglar una iglesia y que haya una motivación necesaria para los cristianos. No sólo para tener el lugar lindo y limpito solamente, sino por esa otra realidad que los creyentes con ojos de fe vemos: que Dios habita entre los hombres en un templo consagrado. Entonces creo que le hacemos muy bien a la Iglesia y nos hacemos bien a nosotros si nos ocupamos oportunamente de los templos. Creo que esto es muy importante.
-¿Cuál es su mensaje para la feligresía en este centenario?
-En primer lugar felicitaciones por todo lo hecho, y trasladar la gratitud a la gente que se ha acercado con la conciencia de saber que está trabajado en algo que no es meramente humano sino que su fe está puesta en todo esto y su vida cristiana está por delante de cualquier empresa humana.
Mucha gente trabaja para Dios, hay que destacarlo, y merece felicitarse. Asimismo, creo que se ha ganado mucho en la conciencia del espacio sagrado, el templo, también es para resaltar y es importante que nos demos cuenta que estamos insertados en una tradición. Nosotros no hicimos la Iglesia ni la fe, participamos de algo que porque en determinado momento hubo otros que tuvieron fe y se esforzaron tenemos una iglesia hermosa. No es algo meramente íntimo o personal, creo que nos hace tomar conciencia de que somos la parte de un todo, los cristianos de Santa Ana somos parte de una gran familia que es la Iglesia, aquí o en el mundo entero y eso es algo que merece destacarse.
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