La policía buscaba a un sospechoso por homicidio y terminó deteniendo a un joven por portación de arma
Más precisamente el 28 de mayo del año pasado, alrededor de las 13.30, frente al domicilio de calle Muñiz 2186, Ciros –que vivía allí- portó consigo una pistola de calibre 9 milímetros y realizó un disparo, para luego empezar a circular en una motocicleta por la vía pública hasta que finalmente fue aprehendido por efectivos policiales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún se desprende del veredicto del juez del Tribunal Criminal 1, Gustavo Agustín Echevarría, se resolvió en torno a una acusación que pesaba sobre el joven al que se lo detuvo por portar un arma y efectuar un disparo, en confuso episodio contra policías.
A más datos, uno de los uniformados protagonistas del incidente resultó ser un subcomisario, identificado como Efraín Ignacio Martínez, quien actualmente purga un arresto domiciliario por una condena del fuero federal por un hecho ocurrido en Pinamar en el 2006, por el cual se loconsideró culpable de los delitos de falso testimonio agravado, privación ilegal de la libertad y una falsedad ideológica de instrumento público.
El caso
A la época del hecho aquí ventilado, el policía cumplía funciones en homicidios de la Dirección Departamental de Investigaciones de Mar del Plata. En dicha ciudad se había producido un crimen el cual estaba esclarecido y la fiscalía había dispuesto la detención de una persona de apellido Rivero, sobre quien se tenía información que podía estar en Tandil. Fue así que el efectivo arribó a la ciudad para realizar tareas investigativas tendientes a dar con el buscado.
El 28 de mayo, entonces, el policía junto a otros colegas de la ciudad se dirigió a varios domicilios en busca del sospechoso, hasta que se topó con la casa del ahora sentado en el banquillo de los acusados, con quien protagonizó el suceso traído a juicio.
“Pasamos frente a la casa, yo miro hacia adentro, siempre desde la calle y el muchacho sale… y empieza con una serie de insultos, a los cuales no les dimos atención y seguimos caminando. No sé por qué nos insulta, el muchacho –por Ciros- salió increpándonos, textualmente decía ´gato que miras mi casa, gato, gato, ¿qué mirás?, qué te pasa´… eso fue lo que dijo”.
Según el relato del efectivo, siguieron caminando, hicieron dos cuadras y volvieron sobre sus pasos, en pos de determinar si en dicho domicilio de Ciros estaba el hombre que buscaban.
Otra vez frente a la finca, Ciros salió con la misma tesitura, de por qué miraban su casa. Ingresó, y cuando los policías ya habían transitado unos 50 o 60 metros escucharon una explosión, más precisamente la detonación de un arma.
El policía se dio vuelta y observó al joven parado en medio de la calle, con un arma en la mano y con la otra como que lo llamaba a pelear.
“Para forzar la situación, cuando este muchacho me volvió a increpar le respondí también como invitándolo a pelear. Me decía ´vení, vení a ver si sos tan guapo´. La intención era tratar de lograr que salgan quienes estaban dentro.
No transcurrieron más de cinco minutos y el policía vio que de la casa salieron dos motos. En una iban dos personas sin casco y en la otra, uno con el casco colocado. Desconociendo quiénes eran, los efectivos empezaron la persecución, sospechando que alguno podía ser el que buscaban.
En pleno seguimiento en la camioneta, reconocieron que los dos que iban en una de las motos tenían otras características físicas al buscado, por lo que emprendieron sobre la otra moto, en la que circulaba un hombre con el casco colocado. El perseguido intentó fugarse hasta que perdió estabilidad en plena calle de tierra y cayó pesadamente. Era el mismo que había increpado a los policías arma en mano, a quien ahora se le secuestraba precisamente la pistola 9 milímetros.
Sobre el acusado de homicidio, fue detenido en Mar del Plata tiempo después. No por el policía ahora testigo, ya estaba detenido por la Justicia Federal. Ciros, en tanto, fue sometido a una serie de obligaciones bajo la tutela del Patronato de Liberados.
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