?La política de Cristina nos dejó sin trabajo?
A la casa le falta todavía mucho, como para decir que está terminada. Pero eso no importó porque ?es mejor que nada. Es mejor que lo que tengo que es justamente eso, nada?, comenzó diciendo Marcela Aranda, mientras recibe a El Eco de Tandil y en un fuentón baña a la más chica de sus tres hijos.
Dice que no siente vergüenza porque está cansada. Cansada de pedir oportunidades y cuando de una vez por todas las había encontrado, junto a su marido allá en el campo donde estaban trabajando desde hace casi tres años, ?viene la (Cristina) Kirchner, se mete con la gente del campo y la manda para atrás. ¿Y qué pasó?, lo que le pasó a muchos. Nos quedamos sin trabajo y tuvimos que volver a la ciudad?.
Marcela hace catarsis ante este Diario que, como escucha a muchos, también la escucha a ella: ?Desde que nací, ando de hogar en hogar, de instituto en instituto. Mi papá es alcohólico, mi mamá me abandonó de chica. Tuve una vida que no le deseo a nadie y cambié cuando nacieron mis hijos. Trato de no estar resentida y de que mis hijos no repitan la vida que yo tuve?.
Mientras peina con cuidado a la pequeña, cuenta que ?cuando nos volvimos del campo, me fui a lo de mi papá porque mi marido tampoco tiene familiares, pero como ya les digo, se emborracha y no quiero que mis hijos estén cerca de eso. El único vicio que tenemos con mi esposo es el del cigarrillo, pero nada más?.
Tiene tatuajes en el cuerpo, es flaca pero se la ve enérgica, decidida. Cansada.
-Pero ésta no es tu casa, te vas a tener que ir…
-De acá no me voy y si quieren que me vaya me van a tener que sacar muerta porque estoy harta de no tener oportunidades. El problema no es el trabajo, porque mi marido ya consiguió de albañil, le pagan 40 pesos por día y ¿qué se creen que podemos hacer con eso? ¿Acaso piensan que algún día voy a tener mi propia casa? ¿Y, mientras tanto, qué se supone que voy a hacer, vivir en la calle?
-Diéguez dijo recién que les van a alquilar una casa…
-Sí, claro, hablé con Natalia Martignoni que me dijo que me alquilaba pero por 400 pesos. Y aparte, gracias, porque eso me sirve un tiempo y después nos dicen que nos tenemos que ir. ¿Qué piensan que va a cambiar nuestra situación en este tiempo, si yo limpio una o dos casas y mi marido ganas dos pesos. Si tuviéramos una casa como ésta, aunque la tengamos que ir arreglando, nuestra vida sería totalmente distinta de lo que es ahora, porque sabiendo que tenés un techo que te resguarde, es otra cosa, lo poco que ganás lo ponés para los chicos, para la casa y de a poco, vas saliendo. Pero así, no, así no va más. Yo no puedo más porque les digo una cosa. Lo único que necesito es un hogar a donde vivir, porque a la familia ya la tengo.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email?Queremos pagar la casa?
María Luján tiene 23 años y escucha atentamente a Marcela. Tiene otro estilo, es más tranquila, está más serena y habla más pausado, pero le pasa lo mismo que a Marcela. No tiene casa. Vivía con su mamá pero no se pudo seguir quedando.
Ella también se instaló en una de las casas del Plan Federal. Dice que las están destruyendo. Que se están robando todos los materiales y destruyen las casas. Que ella no tiene a donde vivir y por eso se metió con su pareja y sus dos hijos pequeños.
?Mi marido trabaja en la repavimentación de la Ruta 30. Gana 700 pesos y los alquileres no bajan de 600, aunque sea en cualquier rancho y se hace imposible. A veces, no nos dejan otra que actuar de esta manera porque no nos vamos a quedar en la calle?.
Agregó que su marido trabajó un tiempo en las obras del Plan Federal y que no están adjudicadas, por eso, deberían dejarlos vivir allí, que están dispuestos a pagar y a dejar muy lindas las casas. Que no es una cuestión de trabajo sino de costos, que en Tandil es imposible hacerse de abajo si no tenés una casa.
?Para colmo ?dijo apesadumbrada? mi marido se cortó con una máquina y mañana lo operan, así que no sé qué es lo que va a pasar. Pero, si me preguntan a mí estar así no me gusta, pero la vida no te deja otra posibilidad?.
Continuó diciendo que ?la casa en la que yo me metí era un desastre, se ve que se reunían a tomar porque saqué al patio no sé cuántas botellas, además se estaban llevando los ladrillos de las paredes de adentro. ¿Quién cuida esto? ¿La gente no tiene casas y dejan que esto quede así, todo abandonado??, se preguntó María Luján, pero no halló respuesta.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios