La política y las redes sociales: una relación necesaria que puede traer más de un dolor de cabeza
En 2008 Estados Unidos elegía a un nuevo presidente. Las opciones de los partidos tradicionales de ese país ponían como candidatos a Jhon McCain (republicano) y a Barack Obama (demócrata). Después de varios años, muchos especialistas en comunicación digital aseguran que fue la campaña de Obama la que dio el puntapié inicial a la masividad de las redes sociales en el ámbito político.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante esa campaña, el equipo de Obama logró una lista de contactos electrónicos de más de 13 millones de personas. La página de Facebook atrajo a tres millones de personas y MyBarackObama.com (su propia red social) contó con dos millones de personas más. Además, se colgaron más de 2.000 vídeos de YouTube que fueron vistos más de 15 millones de veces. Algo nunca vista para un político. Esa experiencia fue bisagra para la masificación del uso de redes sociales en dicho ámbito.
Hugo Chávez fue uno de los primeros presidentes de la región en incursionar en el mundo de Twitter y se convirtió rápidamente en el segundo mandatario a nivel mundial con mayor cantidad de seguidores. En sus más de 1.800 tuits, el mandatario venezolano siempre arengó a sus seguidores al grito de “Venceremos”, agradecía a Dios y a su “Venezuela amada”, comentaba partidos de fútbol de su selección y no escatimaba en felicitaciones varias.
Cristina Kirchner tampoco se queda atrás. Según un estudio realizado por la consultora Digital Daya, nuestra mandataria se encuentra séptima en el ranking de líderes mundiales en Twitter, justo por debajo de su par brasileña, Dilma Rousseff, por encima de Juan Manuel Santos (Colombia) y Enrique Peña Nieto (México). Cristina logró a través de su cuenta @CFKArgentina generar noticias casi a diario para los medios periodísticos del país, que replican los dichos de la presidenta en la citada red social.
Y así, con el impulso que los primeros mandatarios daban a sus cuentas en las redes sociales para llegar a más personas, los distintos dirigentes políticos de los diversos partidos políticos fueron sumando experiencias principalmente en Twitter y Facebook. El objetivo es claro: llegar a la mayor cantidad de personas sin ningún tipo de filtro mediático y obtener una relación usuario a usuario que elimina barreras.
Errores que pueden traer disgustos
Pero las redes sociales son un arma de doble filo. Muchos políticos delegaron su uso en expertos del área, otros encararon el trabajo de manera mixto y algunos otros se toman el tiempo para tener presencia activa en los ámbitos digitales sociales.
Más de una vez, los políticos se vieron envueltos en errores que debido a la esencia propia de la Web de viralizar cualquier contenido, en pocos minutos dichos yerros se divulgaron a millones de personas.
Hace unos años, la actual legisladora porteña y ex titular del Inadi, María José Lubertino, tuiteó desde su cuenta: “Ya están ambas madres allí? Prensa les armó alguna entrevista? Q german las adoctrine q hablen de MI proyecto”. El mensaje, que la dirigente quería enviarle de forma privada a un colaborador, se publicó a todos por error propio de la legisladora. Minutos después el tuit fue borrado, aunque Lubertino nunca se disculpó.
También fue conocido el error de la legisladora radical Silvana Giúdice que tuiteó desde su cuenta: “Soool quiero la lehce en mi cama Me lo merezco!”. Esta vez el mensaje no se borró, pero la dirigente tuvo que salir a aclarar que se confundió con otra herramienta de comunicación y que la destinataria era su hija.
Pero sin dudas uno de los más renombrados errores en las redes sociales fue el que cometió el intendente de La Plata, Pablo Bruera. El día de la trágica inundación en esa ciudad bonaerense, desde la cuenta del jefe comunal pusieron: “Desde anoche recorriendo los centros de evacuados” y le sumaron al mensaje una foto donde se veía a Bruera junto a dos personas entregando bidones de agua. El problema fue que el mandatario platense no estaba ahí, ni siquiera en el país se encontraba: había aprovechado el fin de semana largo para tomarse un descanso en la costa de Brasil.
Luego de que se hizo público el grueso error, el intendente tuvo que salir a pedir disculpas por la misma vía y aclaró que iba a tomar las medidas necesarias para que no vuelva a suceder. El fallido tuit terminó con el despido de una de las integrantes del equipo de comunicación de Bruera.
Nadie puede renegar en la actualidad de la potencialidad de las redes sociales en la comunicación política, aunque el uso de las mismas cause más de un dolor de cabeza, se convirtieron en herramientas de interpelación directa de la gente y de difusión masiva de las actividades de los dirigentes.
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