La prevención del embarazo adolescente requiere de una mejor comunicación en el núcleo familiar
Tras el relevamiento de El Eco de Tandil publicado en la edición de ayer sobre embarazo adolescente y salud sexual y reproductiva en un grupo de jóvenes que residen en distintas zonas de la ciudad, la doctora Andrea Agüero Bertrand brindó su mirada sobre la situación que de aquel sondeo demostraba la necesidad de los chicos de contar con más y mejor información.
Los datos oficiales dicen que en Argentina más del 14 por ciento de los niños que nacen son hijos de madres menores de veinte años.
El Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable fue creado por la Ley Nacional 25673. Reconoce que el derecho a la salud comprende la salud sexual, y que ésta incluye la posibilidad de desarrollar una vida sexual gratificante y sin coerción, así como prevenir embarazos no deseados.
Se basa en la autonomía de todas las personas para elegir individual y libremente, de acuerdo a sus convicciones y a partir de la información y el asesoramiento, un método anticonceptivo adecuado, reversible, no abortivo y transitorio, para poder definir la posibilidad de tener hijos, cuántos hijos tener, cuándo tenerlos, y el intervalo entre ellos.
Entonces, cuando el índice de embarazo adolescente tiende a aumentar en la Argentina, las preguntas sobre la Ley, la familia, las responsabilidades y las acciones a tomar se hacen presentes y abren el debate.
Realidad local
-¿Qué es lo que se ve en Tandil respecto al embarazo adolescente?
-La idea mágica de que “no me voy a embarazar”, de “tengo relaciones y a mí no me va a pasar”. Hay estudios que dicen que, a veces, los adolescentes tienen relaciones sin ver a su pareja sexual desnuda, sin que la chica tenga un orgasmo, en una plaza, un rincón, y muchas creen que así no se embarazan. También están los prejuicios de pensar que “si termina afuera no me embarazo”. Esto está asociado a una falta de madurez del adolescente.
-¿Aceptan que se les hable, se les explique?
-A veces creen que saben todo, que no les va a pasar. En las escuelas se da mucha información y cuando vienen a la consulta, vos hablás con las adolescentes y les decís “yo te voy a dar pastillas anticonceptivas” y te dicen “sí, sí, ya sé”. Después les das otros métodos, les hablás de las enfermedades de transmisión sexual y hacés hincapié en las relaciones protegidas y te dicen que saben todo.
-¿Los padres qué dicen?
-En el consultorio hay alguien que acompaña y la mamá te dice “se me escapó de las manos”. Hay quienes dicen: “tiene relaciones con todo el mundo y no se cuida”. Muchas aseguran que llevan a sus hijas al consultorio porque no las pueden manejar. Hay muchos embarazos adolescentes donde no saben quién es el padre.
-¿Cómo reacciona una adolescente que se entera que está embarazada?
-Mientras transcurre el embarazo y, si tienen novio, todo es idílico. Pero a las consultas van solas porque generalmente el novio, después del nacimiento del hijo, se va.
También hay embarazos deseados porque hay adolescentes que su proyecto de vida pasa por tener un hijo.
Inicio y realidades
-¿Varió la edad de inicio a las relaciones sexuales?
-Según la Sociedad de Pediatría es mucho más precoz en el varón (14 años); y en la mujer es de 15 años. Históricamente bajó muchísimo, porque diez años atrás la edad era 18 y había un comienzo con un novio.
-¿A qué se debe esto?
-A veces tienen relaciones por pautas culturales, y la que no tiene relaciones por causas o convicciones personales, está vista como tonta. Dentro del grupo de pares hay cosas que muchos se sienten obligados a hacer.
-¿Hay diferencias entre los adolescentes más jóvenes y los de más edad?
-Los que llegan buscando anticoncepción tienen quince años o más, las más chicas no. Con ellas yo insisto en que usen el preservativo y lo usen bien. Existen mitos como el coito interfemore. Ahí también tienen que usar preservativo, lo mismo que con el sexo oral.
Igualmente cuando vas a dar charla a las escuelas, los más preocupados son los varones. Ellos preguntan más sobre las relaciones causales.
Tomar responsabilidades
-¿Qué es lo que falla a nivel de prevención?
-Creo que la comunicación, a nivel del núcleo central de la familia. Son los padres los que deben hablar con sus hijos, enseñarles. Muchas madres vienen enojadas porque las hijas les plantean que quieren cuidarse. Es mejor que hayan hablado en sus familias. Y también hay que recordar que no sólo se trata de anticoncepción, sino del cuidado de otras enfermedades como hepatitis, sífilis. La escuela da información, pero falta lo que sucede en la casa, el diálogo en la familia.
-¿Qué podría hacerse?
-Recordar a los padres que es responsabilidad de ellos hablarles a sus hijos sobre la vida sexual, porque es parte de la vida. Además, es importante seguir con las charlas en las escuelas, aunque lo central tiene que darse en la casa. Muchos padres creen que hablando favorecen la promiscuidad, o acompañar a que las hijas tomen pastillas les parece que es un gesto de promiscuidad. Sin embargo hay que recordar que, con el solo pedido de la adolescente, no se necesita la autorización del padre para darle las pastillas anticonceptivas, la búsqueda de la consulta es del adolescente.
-¿Qué cambió a partir de la llegada de la Ley de salud sexual y reproductiva?
-Ahora la adolescente puede consultar sin que los padres sepan, es dueña de buscar anticoncepción. Para hacerse un estudio de HIV no necesita autorización de los padres, puede hacer el cuidado de su salud sexual, sin consentimiento del adulto. Antes, tenía que venir un adulto a cargo a firmar y ahora no.
-¿Qué se ha podido hacer en Tandil respecto al cuidado del adolescente?
-En el hospital hay un consultorio de adolescencia todos los días, con un equipo multidisciplinario que atiende sin turno. Las asistentes van a las escuelas, dan charlas. Se hace bastante para que las chicas lleguen a la anticoncepción, al cuidado de la salud.
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