?La proximidad a la marihuana ha aumentado casi un 40 por ciento?
Ramírez se desempeña como director de Prevención de las Adicciones de la Secretaría de Desarrollo Humano, en Caleta Olivia. En su paso por Tandil, conversó con El Eco de Tandil sobre las adicciones, la prevención, el Estado y sus percepciones acerca de la drogadicción. El debate recobró actualidad en el marco de la reciente despenalización de la tenencia de estupefacientes para consumo personal.
Cuando ejerció en Tandil, propuso el desarrollo de una actividad preventiva basada en lo comunitario, en acuerdo con todos los sectores. Hoy, lejos de su ciudad natal, afirma que lo que cambia en la prevención de adicciones no son los modelos de política, sino la gente, la regionalidad.
Aseguró que el consumo de sustancias en Tandil es bastante agudo y en otros sectores está disfrazado, porque ?la clase media tiene esa capacidad de mostrar aquello que no es?. Además, dice que en la provincia de Buenos Aires el consumo de drogas hay que mirarlo regionalmente, porque tiene sus propias características y que en el sur argentino sucede casi lo mismo, porque hay sectores más vulnerables, donde el consumo de drogas es real.
Ramírez afirmó que ?el consumo de drogas en Santa Cruz no mide distinto de otros lugares: el más importante es el de alcohol y tabaco, le sigue la marihuana y la cocaína?.
-¿Qué pasa con el consumo de paco en el sur?
-No existe prácticamente, porque el ingreso per cápita en Santa Cruz es el doble que en la provincia de Buenos Aires, no hay prácticamente. No existe marginalidad social como la que hay en la provincia de Buenos Aires. No hay focos de pobreza estructural y los niveles de empleo son altos. El paco no tiene consumo, sino que se usa marihuana, cocaína.
Lo que sí hay en Caleta Olivia es un fenómeno que nosotros lo hemos denominado ?experimental?, de los jóvenes, de los aerosoles, los alucinógenos.
-¿Qué han podido hacer frente a ello?
-Nosotros tuvimos buenos resultados haciendo prevención con pequeños grupos de niños de entre 10 y 13 años y no han vuelto a experimentar, porque les hemos contado qué es lo que producen.
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-¿Qué está pasando con las drogas de diseño?
-Son una nueva invención del mercado, producto de la prohibición de la efedrina y algunos químicos en México. Sabemos que las drogas de diseño se instalan en la Argentina porque se diseñan aquí y se van a otro lado. La estrategia del marketing está vinculada a una música y un mundo específico. El marketing es estratégico y les ha dado resultados, son sumamente peligrosas, en muchos casos han producido la muerte.
En este tema de las drogas de diseño en Argentina hay más de mil millones de pesos del mercado negro, es un negocio millonario. Lo que se incauta es lo menos. Las drogas más peligrosas actualmente, en la que los estados tienen que poner la mira, es el alcohol y el tabaco, la marihuana y la cocaína.
Con el tema del paco tiene que haber una distinción en la política preventiva, que tiene que crear estrategias específicas donde el Estado tiene que invertir.
Hay que pensar que hay muchos profesionales que trabajan en prevención y asistencia de drogas que no están a la altura de las circunstancias o no están formados, no responden adecuadamente o no tienen vocación del servicio.
-¿Hoy la marihuana está más instalada socialmente?
-Hay un fenómeno que lo dan casi todos los observatorios epidemiológicos de consumo de sustancias del mundo, que tiene un nombre técnico que se llama ?proximidad a la sustancia?. La proximidad a la marihuana en estos últimos diez años ha aumentado casi un 40 por ciento. Los jóvenes, aquel que no consume, ve que a su alrededor pasa la marihuana. Eso indica que el Estado debe invertir en más controles. Si nosotros nos la pasamos haciendo un control de drogas ilegales y el Estado no controla…
Estamos convencidos que las políticas de prevención de control de drogas no van a ser eficaces si el Estado no invierte en el control del narcotráfico, en la oferta de drogas. Mientras más controles tengamos, más posibilidades vamos a conseguir para que la prevención en el consumo de sustancias sea eficaz. No hay que engañarse. Un Estado que no controla la oferta de drogas, pierde el tiempo en hacer prevención de las adicciones sobre las drogas ilegales, no así sobre las drogas legales, que es otra cosa. El consumo de tabaco y alcohol es una política que debe tener su distinción.
-Aquí se logró la ordenanza para no fumar en espacios cerrados. ¿En Caleta Olivia avanzaron sobre el tema?
-Hace un año que hemos instalado una discusión comunitaria con excelentes resultados, porque casi el 80 por ciento de los comercios está de acuerdo. Nosotros estamos trabajando con el Programa Nacional de Control del Tabaco. Hay que tener profesionales que piensen a futuro, porque las comunidades con alto índice de consumo de tabaco van sobre una vía no adecuada para ser productivas, organizadas. Las comunidades que consumen drogas van al fracaso en el orden de lo productivo, en la construcción de la cultura. Tenemos que empezar a pensar que la prevención de las adicciones, donde no hay recursos y gente formada, es chatarra política.
Los ?para qué?
-O sea que la prevención tiene que tener un fundamento que no sólo esté vinculado a la salud?
-Los funcionarios tienen que saber que deben crear políticas preventivas vinculadas a que las comunidades sean productivas, para que el joven se convierta en un hombre de mercado. La vida no es sólo eso, pero para el sujeto que busca empleo y oportunidades, es así.
-Entonces están obligados a convocar a todos los sectores…
-Sí, otro papel importante que nosotros hemos propuesto desde Caleta Olivia, es que dentro de las políticas de extensión universitaria, existan políticas de prevención del consumo de drogas. La universidad tiene que cumplir un papel importante en la comunidad y nosotros hemos ?convencido? a la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, de la que soy docente, y estamos trabajando con programas preventivos dentro de la institución y con otras universidades del mundo.
En su momento, en Tandil, comenzamos a conversar para hacer acuerdos e hicimos actividades con los ingresantes, sobre todo, porque la universidad debe ser un polo de producción de conocimiento preventivo, de políticas, de discusión. Los psicólogos que somos especialistas en la materia estamos empezando a juntarnos en el país.
-Hay una apuesta social en esto…
-La prevención del consumo de drogas necesita organización y tenemos que empezar a vincularla a lo productivo, ése es su papel. Necesitamos jóvenes que estudien, hagan buenos negocios, creen actividades económicas, apunten al crecimiento y desarrollo científico, cultural, económico y eso no se hace con drogas. Tampoco creo que la abstinencia sea el camino, porque un mundo abstinente no es posible. El control debe estar puesto sobre el narcotráfico.
-Y entonces, ¿cómo se hace?
-Hay que buscar un acuerdo social del consumo, qué es consumo para mí. Ahí hay que concertar entre el comerciante, el que expende alcohol, que tienen que respetar. Un comerciante me dijo una vez: ?Yo lo que quiero para mí es tener cada vez más dinero?. ¿A costa de qué? No se puede ganar más dinero vendiéndole alcohol a menores. Es importante buscar acuerdos, no pasar discutiendo años, sino que hay que respetar la ley, crear nuevas leyes y ordenanzas, si es necesario. Ese es el papel clave que cumplen los concejos deliberantes. El acuerdo social está basado en el respeto a la Ley.
-¿A qué llamaría consumo responsable?
-Con las drogas ilegales no podemos hablar de consumo responsable, no se negocia. La ciencia sí dice que en la asistencia a un consumidor de drogas ilegal se pueden hacer esquemas de reducción del daño. Desde el punto de vista científico se asiste a un sujeto para que vaya consumiendo cada vez menos. En lo que hace a políticas de prevención hay que seguir a la ley: no vender tabaco ni alcohol a menores es consumo responsable. No hacerme el bobo y no fumar si la ley dice que no se puede fumar.
Yo vine a Tandil y a las 2 de la mañana en un bar estaban todos fumando. Y yo empecé a aplaudir, salió el dueño y me dijo qué me pasaba y yo le dije que estaban fumando y que él también, que era una vergüenza. Obviamente me dijo que me retirara del bar. Eso es consumo responsable, que yo vaya a un lugar y diga ?por qué están fumando?. Todas estas personas, cuando van a Europa, no fuman en los bares. ¿Qué creen? ¿Qué acá son de cuarta y allá de primera? Esta es la cuestión. Yo he tenido la suerte de formarme en Europa y allá ningún argentino fuma, son respetuosos de las leyes europeas y cuando vuelven a Argentina, no respetan nada y eso habla de una auto-consideración ?bananera? de lo que somos nosotros. Respetar la ley es el desafío social, por eso el Estado tiene que invertir en educación.
Ejes de trabajo
-Está en un programa de radio en la localidad del sur…
-En la FM Municipal de Caleta Olivia hacemos un programa dedicado a la prevención de adicciones. El Municipio tiene una Dirección de Prevención de las Adicciones y desde allí, estamos desarrollando políticas preventivas. Una de las variables es la comunicación: campañas, medios, spots publicitarios, porque el enemigo es muy grande. El Estado municipal de Caleta Olivia invirtió en comunicación, porque el intendente entendió que era adecuado. Se hicieron spots para televisión y radio, y nosotros pensamos en hacer un programa de radio semanal. Además, escribimos en el diario local, que se llama La Prensa, y una vez por semana, publicamos un artículo de prevención.
En mayo el programa cumplió un año ininterrumpido de vida. A su vez, un diputado nos sorprendió porque en abril de este año presentó una solicitud, declarándolo al programa de interés provincial.
-¿Cuáles son las otras herramientas de trabajo?
-Nuestra tarea está basada en otros ejes de trabajo, además de la comunicación: la prevención comunitaria, que es básica; la educación y la capacitación e investigación, que se refiere a que tenemos que capacitar personas y debemos tener un observatorio epidemiológico local, que es algo que cuesta lograr.
-¿Qué se puede hacer desde estas áreas?
-Hay mucho por hacer desde el punto de vista técnico en la prevención de adicciones. Los estados municipales no pueden no tener un pequeño esquema o políticas que trabajen en prevención de adicciones, sea de drogas legales o ilegales. No sólo pensando en el concepto de ?queremos jóvenes sanos?, sino pensando ?para qué?. En mi caso, yo creo que hay que desear jóvenes sanos para que interactúen en el mercado, para que sean productivos y tengan emprendimientos. Si vos consumís drogas legales o ilegales… supongamos que consumís tabaco, comenzás a los veinte años. Cuando tengas treinta, vas a estar en el momento más importante de la vida productiva y vas a tener un nivel de vida pésimo, porque va a hacer diez años que estás consumiendo tabaco y no sumemos el alcohol. Nosotros necesitamos jóvenes que interactúen en el mercado para hacer una comunidad más grande desde el punto de vista económico. Se necesitan personas inteligentes, sanas, competitivas.
-Y entonces… ¿qué se propone?
-Tiene que haber buena comunicación, prevención, un buen encuentro con el otro y el Estado tiene que invertir, tal como se hizo con la Gripe A. El Ministerio de Salud de la Nación está trabajando con políticas estables. Caleta Olivia pertenece a la estructura de Municipios y Comunidades Saludables de la Argentina y yo represento a Caleta Olivia en ese ámbito. Hay muchos profesionales muy comprometidos. Esa es muy buena estructura para empezar a discutir salud, experiencias. Por eso creo que un profesional que no tiene compromiso con la salud, tiene que renunciar.
En lo personal
-¿Cómo se siente en Caleta Olivia?
-Me siento bien cuidado, tratado y es un desafío vivir allí, porque uno sufre cierta soledad, ya que es poco habitado, aunque en crecimiento.
Desde el punto de vista laboral hay posibilidad de hacer, aunque cuesta. Hemos tenido algunos problemas estructurales en Santa Cruz, que es una provincia muy extensa. Nosotros estamos en una ciudad con mucha movilidad social, pero hubo un paro feroz docente en el mes de febrero de este año y es difícil estructurar estas políticas en lo educativo y en el ámbito de salud, donde encontramos algunas dificultades. Cuesta establecer estas políticas en el marco de un acuerdo social. Sabemos que en este momento, el dinamismo de las instituciones no nos está favoreciendo.
Además, fue un año atípico, electoral. Creemos que la política que llevamos adelante tiene sus perlas, como la actividad barrial, por la presencia de uniones vecinales. Allí se unifican todo tipo de actividades. Y tenemos los recursos para actuar, un presupuesto para hacer folletería. Creo que estamos cubiertos, a pesar de que nos ha costado el encuentro social. Sí creemos que la dificultad más notoria, en comparación con Tandil, es que en Tandil hay un orden social más estructurado, donde tal vez sea menos complicado crear organismos de control. Nosotros estamos en una ciudad petrolera, donde la gente va y viene, es nómade. La población estable quizá es el 40 por ciento y el resto es dinámico, eso la distingue. Es un desafío mayor que trabajar en una ciudad más organizada como Tandil.
-¿Cómo evalúa el trabajo de prevención local?
-Si no estuvieran los CPA en la provincia de Buenos Aires, sería mucho más difícil; sí creo que los profesionales que hacen asistencia y prevención tienen que ser idóneos y el Estado tiene que darles una diferenciación en la rentabilidad económica, porque yo he trabajado por un sueldo muy bajo. Un profesional no puede dar ocho horas de trabajo y descuidar a su familia. No vivimos en un país socialista, sino de consumo y eso es clave. El Estado tiene que repensar el sueldo de los profesionales que, a mi entender, es bajo, igual que la capacitación.*
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