La realidad es una sola
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa Presidenta instaló un tema hablando del país real y el país virtual o mediático.
En el fondo, lo que pretende el gobierno es que se hable de las muchas cosas que hizo bien y de las que están mal, tratar de convencer que no existen. La oposición no reconoce las que están bien, trata de mostrar que todo está mal y hace todo lo posible para que así suceda.
En el medio, está la gran mayoría del pueblo que solo vive de realidades independientemente de quien la cuente. Y digo la mayoría porque excluyo a quienes por fanatismo ven, o todo bien o todo mal.
Por ejemplo:
En enero y hasta la fecha se desató una discusión entre oficialismo y oposición por el uso de las reservas. El Presidente del BCRA de ese momento, se atrincheró y luego fue echado por el gobierno. A la nueva titular, la oposición quiere echarla pero no puede. La realidad es que la mayoría del pueblo no entiende de que se habla, no le interesa y por lo tanto no ameritaba suspender las vacaciones, porque hace rato que el gobierno nos tiene acostumbrado a que no haya sobresaltos con el dólar.
Si, como el otro día, escuchaba al Diputado Olmedo, salteño, tabacalero y sojero, o al Senador Puerta, misionero y yerbatero, quejarse en los mismos términos sobre que los subsidios van en contra de la cultura del trabajo, la realidad es que el ingreso universal a la niñez ahora no les permite explotar tan fácil, en condiciones de esclavitud, a los padres y niños del norte de nuestro país.
También nos bombardean con mensajes que pretenden hacernos envidiar a los brasileños, chilenos o uruguayos, por los gobernantes que tienen. Pero la realidad es que cuando algún compatriota pretende probar fortuna en otro lugar, no elije ninguno de esos paises tan bien gobernados, a no ser que vaya con un trabajo fijo y muy conveniente. Sin embargo son muchos más los vecinos que se vienen, que los que se van de acá para esos lados.
Pero la triste realidad, que nadie menciona, es que nuestro sistema de gobierno se ha convertido, por ausencia de partidos políticos, en ultrapresidencialista.
Y esto, para que funcione, necesita que el Presidente/a tenga poder y sepa usarlo, tenga carisma y/o cierta dosis de autoritarismo, hasta que se pierda la seducción o la capacidad de imponer, pierde poder y a empezar de nuevo.
Además, nuestra querida ?opinión pública? pretende que el presidente sea bien hablado pero que no hable mucho porque cansa, que ejerza el poder con firmeza pero busque ?consensos? con personajes mediáticos y en un país que no se pone de acuerdo ni para hacer un cambio de uso horario, que ponga orden sin reprimir aunque el que mata tiene que morir, que sea equitativo favoreciendo siempre nuestros intereses y, en lo posible, que sea una cara nueva, con experiencia en la cosa pública y con poco roce en la política así no está ?contaminado?.
Lo más probable es que en el 2011 votemos por el que creemos menos malo, con la mirada en nuestro bolsillo y a la semana empecemos a quejarnos para que sea lo que no es. Bastante parecido a cuando votamos a De La Rua porque nos prometió seguir con la fantasía del 1 a 1 pero más prolijito, más acorde al estereotipo que quería la ?opinión pública?.
Y siempre a la espera de ese ideal que ya una vez Dios se los concedió con creces a nuestros padres y abuelos cuando decían: ?acá se necesita un Franco?.
¡Cómo no vamos a poder pedirle que tengamos un Presidente nacido de un taper, educado en Harvard y viviendo en Suiza hasta que le llegue el momento! Porque, aunque sea Dios, no le podemos pedir que ese Presidente modelo salga de nuestra sociedad. Ya seria demasiado.
Como dicen los españoles: ?es lo que hay? y la realidad es que no se avizora nada mejor.
Jorge Victor Pellitero
jvpellitero@hotmail.com
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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