La Reserva Sierra del Tigre ofrece 142 hectáreas de variada flora y fauna y espectaculares paisajes
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Emplazada en un entorno privilegiado por sus espectaculares paisajes, por la riqueza de la flora y la variedad de su fauna, se encuentra la Reserva Natural Sierra del Tigre.
Está ubicada en la avenida Don Bosco y Suiza, a tan sólo 6 kilómetros de la ciudad, se extiende en un predio de 142 hectáreas, que consta de una estación biológica de 22 hectáreas y 136 más de la reserva natural propiamente dicha, donde nadie altera los elementos de los que ya naturalmente dispone el lugar.
La recorre un camino consolidado de 3,5 kilómetros de longitud, ofreciendo excelentes puntos de visualización del paisaje y de la ciudad. Hay tres cerros de los cuales nacen vertientes que forman arroyos que vuelcan sus aguas a la zona de Mar Chiquita, a la cuenca del río Salado y hacia la zona de Necochea. La altura máxima está dada en el cerro Venado, que alcanza los 389 metros sobre el nivel del mar.
En la Estación Biológica, situada en el acceso a la Reserva, los visitantes pueden interiorizarse de la vida en este lugar a través de la cartelera ubicada en el Centro de Interpretación.
Sus atractivos
Rica en vegetación, la Reserva Natural Sierra del Tigre ofrece retamas españolas, chilcas, álamos, pinos, hierbas medicinales y pasturas.
Respecto a la fauna, gran variedad de especies encuentran su hogar en este predio, como carpinchos, zorrinos, ñandúes, faisanes, caranchos, lechuzas de las vizcacheras, hurones, pavos reales, zorros, pumas, llamas, guanacos, ciervos, gatos monteses, burros, tortugas, lagartos y una variedad de serpientes típicas de la zona, además de aves.
Por otra parte, como pertenecía a la ex Cantera Municipal, el predio muestra cavas y construcciones de piedra como senderos, casas y pircas realizadas por los habitantes de la explotación de piedra.
La población
Ulises Barletta, el director de la asociación cooperadora de Sierra del Tigre, contó que “cuando armamos esto en 1973, se hizo un alambrado perimetral que es muy grande, más de 5 kilómetros de alambrado olímpico. Costó mucho trabajar en la piedra para hacer los pozos, y eso perdura hoy en día. Pero nosotros hemos hecho ahora sectores que faltaban completar en la Estación Biológica porque había entrada y salida de animales. Hemos completado 260 metros de una zona muy difícil de piedra con alambrado olímpico”.
“Ahora estamos haciendo mayor cantidad de corrales en la Estación Biológica porque queremos multiplicar especialmente guanacos y llamas. Son 7 hectáreas que vamos a dividir en dos con una aguada natural que armamos nosotros en el momento que comenzamos con la Reserva, porque no había agua permanente. Entonces fue necesario hacer 5 aguadas artificiales, de manera que cuando llueve, almacenan el agua, y por suerte nunca hemos tenido prácticamente problemas de agua para los animales”, explicó.
Con esa finalidad, recientemente recibieron cinco llamas laneras por parte del zoológico de Olavarría. “Ese es el plantel básico sobre el cual pensamos trabajar para multiplicar”, señaló en diálogo con El Eco de Tandil.
“Tratamos de que el número de animales no exceda lo que las posibilidades de la flora natural puede brindar, que no depreden”, sostuvo.
Barletta aseguró que “la idea no es solamente exhibir animales, sino la posibilidad de reproducir los de fauna silvestre, como en el caso de los ñandúes que teníamos muy poquitos, no había nada cuando yo tomé nuevamente la presidencia, hace 4 años, y ya tenemos ahora siete adultos”.
Contó que “hemos también recibido dos carpinchos, un macho y una hembra, los hemos cercado, están en la laguna. Para el año que viene ya pensamos tener cría de ellos. También tenemos otros animales, faisanes que están en reproducción, y gallinitas sedosas de Japón”, indicó.
Por otro lado, Barletta contó que también reciben muchos animales enfermos o que tuvieron algún accidente y “hacemos una cuarentena y tratamos de ponerlos otra vez en condiciones como para que se sanen. Ahora tenemos un gavilán mixto y estamos tratando de conseguir una hembra para multiplicarlo en cautiverio”.
“La idea de reproducir nos interesa especialmente ñandú, carpincho, guanaco y llama. Ahora están en la estación biológica porque afuera es muy difícil controlarlos porque hay demasiada presión humana. La gente nos abre continuamente los alambrados para hacer daño, matan animales y roban helechos”, recalcó.
Arboreto
Otro de los proyectos que están por iniciar es un arboreto de árboles nativos. El emprendimiento se está armando junto a la docente Susana Ricci, que está en la cátedra de medioambiente de la Unicén.
“Ahora vamos a hacer una exposición de flora silvestre con tres ambientes que perduran en la sierra, mostrando las especies naturales de esta zona. En otoño lo vamos a trabajar con equipos de alumnos adelantados. Tenemos 45 especies naturales de árboles de la flora argentina de esta zona y semiárida”, explicó.
Serpentario
Además de un serpentario de exposición, en el predio hay un laboratorio destinado a obtener veneno de yarará para hacer suero antiofídico.
“Nosotros siempre decimos que no maten cuando encuentran una víbora o que nos avisen para traerlas acá. Estamos elaborando un convenio con el Instituto Malbrán y el INTA, para tener suero antiofídico. Estamos investigando sistemas nuevos porque actualmente se hace con un intermediario que es el caballo, y se resienten mucho los animales, cuando participan del proceso. Estamos tratando de hacerlo con huevo de gallina”, explicó.
Las visitas
Barletta resaltó que “todos los años superamos al anterior en cantidad de público. El año pasado vinieron 52 mil personas sin contabilizar los contingentes que vienen en ómnibus”.
“La primera quincena de enero viene relativamente floja, pero generalmente es así, hacia febrero se afirma y después más o menos parejo. Los comentarios son buenos, la gente sale muy conforme, les impresiona mucho la Reserva”, contó.
La Reserva Natural Sierra del Tigre se encuentra abierta todos los días de 9 a 19 y la entrada cuesta 16 pesos para los mayores y 8 para los menores. “Es solamente porque necesitamos ingresos genuinos propios para desarrollar todo esto”, explicó.
“La Reserva es muy importante porque Tandil tiene 60 mil hectáreas de zona no arable y la Reserva, entre flora y fauna hace a que funcione todo el sistema que está afuera y que estamos estropeando. De manera que eso hay que conservarlo como algo muy valioso y con vistas a futuro”, concluyó.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios