La revancha de Balcarce
No en vano ha ganado en las principales categorías del automovilismo nacional y a punto estuvo incluso de lograr el título de TC 2000.
En su mejor actuación en el Súper TC 2000, el sábado había clasificado segundo, lo cual le permitió largar el Súper 8 con Facundo Ardusso, a quien venció, ganándole después a su compañero de equipo Spataro (con orden de equipo) para sucumbir en el definitivo mano a mano ante el hombre más veloz del fin de semana: Agustín Canapino.
Ayer largó la final desde la segunda posición, pero en la quinta vuelta había retrocedido al sexto lugar.
La lluvia se hizo presente en el circuito y Pernía, pese a no contar con las gomas apropiadas, sacó a relucir su sapiencia conductiva. Uno a uno fue superando rivales hasta llegar a la cola de Risatti, que estaba con neumáticos de lluvia pero se había quedado sin hidráulica.
En el giro 14 tomó la punta y vuelta tras vuelta estiró la diferencia con sus perseguidores. La victoria lo catapultó desde el séptimo lugar que ostentaba en el campeonato argentino, hasta el tercero, y renace la ilusión del título.
Fue la segunda vez que un tandilense peleó mano a mano bajo el agua en una categoría nacional, sólo que en aquella ocasión había ocurrido a la inversa: lluvia al principio y buen tiempo al final.
El 11 de octubre de 1987, Eduardo Marcos y José Edgardo Malisia, en la final de Turismo Carretera, aprovechando que habían sido de los pocos en calzar neumáticos para piso seco, fueron superando máquinas hasta quedar al frente; llegaron casi a la par en el autódromo de Balcarce, pero el de La Dulce se quedó con la victoria.
Ese día, Vicente Alberto Pernía se había tocado en la primera vuelta con Emilio Satriano, debiendo abandonar.
Ayer, su segundo hijo se cobró revancha. Por él y por los tandilenses que hace más de veinticinco años sufrimos viendo de qué manera “Pepino” quedaba a apenas 30 centésimas de lograr su primera victoria.
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