La sabia pluralidad de la mirada que genera ?La piedra que late?, vista por seis artistas
El pasado 11 de septiembre, en el Museo Municipal de Bellas Artes, quedó inaugurada la muestra de un grupo de artistas plásticos de Buenos Aires, concretando, a través de esta propuesta, una mirada sobre los espacios inadvertidos cotidianamente por la comunidad.
El destacado profesor Osvaldo Mastromauro, integrante de la Asociación Argentina e Internacional de Críticos de Arte, refiriéndose a la muestra conjunta de los artistas Carlos Carmona, Basia Kuperman, Jorge Meijide, Carlota Petrolini, Ana Tarsia y Liliana Trotta, ?Tandil, la piedra que late: seis miradas, seis artistas?, comentó: ?Ana Tarsia, artista generosa e investigativa, concitó a un grupo destacado de colegas con el fin de realizar una exhibición en vuestro Museo de Arte; su lema elegido fue dado por el significado primigenio del nombre de la ciudad: ?Tandil, la piedra que late?, adosándosele luego al mismo ?seis artistas, seis miradas?, nucleando así diversas visiones sobre dicha propuesta.
Al respecto, realizó en la ciudad un relevamiento de lugares no necesariamente turísticos, sino más bien alejados u olvidados, para tomar fotografías y de esa manera, ofrecer a sus compañeros de grupo la posibilidad de interpretar libremente esos enfoques, para refractar luminosamente tanto en ellos, como en el público en general, un homenaje como visión de lo no habitual, desde las entrañas menos visibles de la ciudad.
Habiendo sido convocados Carlos Carmona, Basia Kuperman, Jorge Meijide, Carlota Petrolini, la misma Ana Tarsia y Liliana Trotta, me propuse no escribir en detalle sobre cada uno de ellos, sino consignar la excelente idea previa al conjunto, su desarrollo, y resultados.
Sabemos que la piedra ha sido, desde tiempos inmemoriales, venerada como el silencio que guarda en su mudez toda la sabiduría posible: Civilizaciones de distinta edad y desarrollo dan cuenta de ello. No parece casual, entonces, ni menos curioso, que en la soledad y anchura de la pampa, se eleven encalladuras rocosas que toman forma de montañas o piedras. Ese paisaje tan atractivo -así lo parece para los circunstanciales paseantes- contagia sin embargo en sus moradores el espíritu que la piedra y sus habitantes tallan en lo cotidiano.
La convocatoria preveía que cada artista -todos de reconocida trayectoria- preservaran su identidad e interpretaran según su ángulo de visión, a través de diversidad de técnicas -transfer, dibujo, ensamblaje, técnicas mixtas, otras- y con distintos materiales -pintura, madera, grafito, tinta, óleo- una visión que al tiempo no fuera ajena a su propia historia, trayectoria y particular visión del mundo, tal como se planteó desde la integración inicial. El proyecto original de ?La piedra que late?, intentaba mostrar la vida oculta de las piedras, sus símbolos, mitos y leyendas, aprovechando tanto su monumentalidad, como su misterio en solitario, como encastrada en leyendas urbanas, que es desde donde muchos artistas trabajan, y en homenaje a la ciudad de Tandil, incardinando su estilo, en ocasiones muy personal, para integrarse como conjunto armónico.
Enfilarlo hacia un homenaje, cada cual desde su punto de vista, constituyó un desafío al tiempo que se formó un conjunto de incalculable riqueza artística, que tanto testimonia a la pujante ciudad -y esto lo digo con el orgullo de ser bonaerense- como se obstina en mostrar un mosaico donde el tema central seguramente toma derroteros secundarios, muchas veces insospechados, sin menoscabo del tema escogido. Hay algo insoslayable, y es que la mayoría de ellos exhibe temas urbanos, que no son nada más ni menos que su morada habitual.
Sin embargo, al escoger otros senderos -cosa que sus talentos personales les habilitan largamente para transitar- muestran, mas allá de su temperamento artístico, como la piedra y la ciudad convocantes, extraen de ellos sus mejores jugos. Y lo exhiben sin pudores, pero con el respeto y la humildad que, dado el resguardo por la memoria tanto de lo animado como de aquello que no lo es, obtienen de este ser errático que somos, muchas veces centrados en sí mismo, quizás lo más curioso de la Creación, en tanto verdaderos artistas, un espejo del mundo circundante.
Así, ?La piedra que late? detenta humanidad, memoria y saber, a través de la democrática y sabia pluralidad de la mirada?.
Esta muestra podrá ser visitada en este Museo Municipal de Bellas Artes, hasta el 29 de septiembre inclusive, en sus horarios habituales.
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