La segunda parte de las fotografías de Carlos Pierroni continúan en exposición
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Martín González, responsable de la fotogalería del Museo de Bellas Artes, contó que esta segunda edición de las fotos de Carlos Pierroni viene a completar la serie de 116 fotografías seleccionadas sobre una gran producción del autor que cuenta con cerca de 800 placas de vidrio –negativos- de diferentes formatos y que se han logrado reunir, editar y exponer a partir del esfuerzo y aporte desinteresado de aquellos que consideran a esta colección como un enorme patrimonio histórico y artístico digno de ser recuperado y compartido.
Estas imágenes de Tandil de finales del siglo XIX y principios del XX, con su arquitectura, sus habitantes y costumbres, los grandes y pequeños acontecimientos sociales y sus paisajes, se presentan hoy como mensajes del ayer desde la mirada de un artista de gran sensibilidad y empeño en su labor de fotógrafo.
-¿En que consiste la segunda parte de la muestra fotográfica de Pierroni?
-Esta segunda edición de la obra de Carlos Pierroni que hemos inaugurado y que se podrá disfrutar en la fotogalería del Mumbat hasta el 11 de junio está compuesta por 57 fotografías que vienen a completar la colección que hemos seleccionado sobre un total de cerca de 800 negativos que nos legara este genial fotógrafo. Estas fotografías de Tandil nos enriquecen con su gran patrimonio histórico y artístico.
Experiencias
-¿Cómo han vivido la posibilidad de recuperar fotos tan antiguas?
-La colección Pierroni fue la forma ideal de inaugurar esta fotogalería del Museo. Con su obra, Pierroni abre este espacio, sobre todo, por su enorme aporte como artista. Además porque su trabajo está totalmente arraigado en Tandil, su gente e historia.
Con esta labor se reordenó lo que consideramos un enorme patrimonio de la comunidad y más aún, de los que disfrutamos de la fotografía.
-¿Cómo se hizo la selección?
-En primer lugar, la selección de imágenes de Pierroni a ser expuestas debían tener una gran valor desde lo artístico y claro que se priorizaron aquellas que cumplían esta condición y además tenían un valor como dato histórico del lugar. Esto del valor artístico nos resultó prioritario porque la fotogalería expone obra de autor fotográfico, no buscamos armar una serie de fotos solamente por lo que mostraron en cuanto a lo histórico.
-¿Quiénes han colaborado en esta tarea?
-Hay que remarcar la predisposición que tuvieron los propietarios de esta colección de fotografías, tanto José Luis Betelú como los amigos del Museo Tradicionalista Fuerte Independencia, quienes facilitaron desinteresadamente las placas originales de Pierroni como también las cámaras y otros equipos que usara este autor. Ellos nos permitieron concretar este proyecto, ya que consideran a estas imágenes como un patrimonio que merecía ser ordenado y presentado a la comunidad.
En este proyecto participaron también con gran entusiasmo y desinterés Pomy Levy y su equipo en todo lo relacionado a la digitalización y retocado digital de estos negativos. Expresamos así nuestro agradecimiento a todos ellos.
Para conocer
-¿Qué análisis y conclusiones han podido realizar con esta obra?
-El largo tiempo que llevó recuperar y ordenar los negativos, digitalizar las imágenes, seleccionar las que finalmente se copiarían y hasta hacer las copias finales, nos permitió analizar en profundidad cada imagen de esta obra. Por esto es que podemos decir que Pierroni no sólo nos legó historia, sino que hay que comprender que también fue un gran artista. Esta combinación lo hace bastante atípico. Son de esas joyas que a veces nos cuesta entender como tales por el hecho de ser locales, de estar ahí y a disposición.
-Hizo una labor remarcable…
-Fue un artista de gran temple que recopiló unas 800 imágenes cuando los equipos de aquel momento complicaban semejante producción por su gran porte, peso, y dificultad en los procesos que se realizaban hasta obtener la foto final. Fue un artista que salió “al afuera” rompiendo con las reglas de la fotografía del momento en que la mayoría de sus colegas hacían tomas dentro de estudios donde era más simple controlar las variables de una toma. Fue un artista que alteró las reglas de la composición clásica de los retratos del momento, ya que lograba tomas donde los que posan se perciben en posturas naturales, relajadas, y en general mirando a cámara. Es esto lo que nos permite identificar los aspectos más íntimos del fotografiado, nos pone en comunicación directa con esas personas. Por último cabe mencionar que sus imágenes responden a una estética muy personal y puede verse en ellas un estilo Pierroni.
-¿Cómo ha sido la repuesta del público a la propuesta?
-Realmente nos desbordó la respuesta del público. Creímos que generaría interés en parte por ser la fotografía un medio familiar para mucha gente no tan habituada a disfrutar de otras expresiones del arte. A esto se sumaba el hecho de ser imágenes de Tandil y de aquella época. A pesar de esto, debemos decir que esta expectativa fue totalmente superada. Nunca esperamos tanta afluencia de público interesado en ver estas fotografías. La gente comprendió la magnitud de esta obra y fue una gran alegría.
-¿Cómo continuará la propuesta de fotogalería?
-La fotogalería del Museo de Bellas Artes será un espacio dedicado plenamente a la exposición de obra fotográfica de autores consagrados y de otros que, sin tanto renombre, ya marcan un camino sólido en su trabajo de autor. Esta es nuestra premisa. Para este año tenemos un programa que contempla cuatro nuevas exposiciones hasta diciembre. Se podrán disfrutar todas las corrientes dentro de la fotografía contemporánea y de otros tiempos.
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