La selección mayor empató con Bielorrusia y dejó una pálida imagen
Argentina presentó a Juan Pablo Carrizo en el arco y un medio campo sin un enganche natural.
Luis González y Esteban Cambiasso conformaron el doble cinco, disposición que no agrada a Basile pero a la que el entrenador debió apelar por las restricciones que sufrió en la convocatoria.
El desarrollo del primer tiempo fue equilibrado y el representativo ?albiceleste? intentó progresar en el terreno, pese a las dificultades naturales para generar juego.
Gabriel Heinze es marcador central y no puede proyectarse; el único volante externo con juego vertical es Jonás Gutiérrez y los dos delanteros se mueven más por el centro que por los laterales, por lo que hay en la ofensiva una predisposición al embudo.
Bielorrusia ofreció una versión que combinó atisbos de velocidad con movilidad en ataque, con el mediocampista del Barcelona Aleksandr Hleb tratando de ganarle la espalda a Gutiérrez.
Las jugadas más peligrosas sucedieron sobre el final: a los 43 minutos, Carlos Tevez remató de zurda pero encontró bien ubicado a Vasily Khomutovsky y a los 44? Germán Denis disparó luego de una serie de rebotes al travesaño.
En el segundo tiempo el seleccionado local sorprendió con un remate de Vitaly Bulyga a los 3 minutos, que Juan Pablo Carrizo rechazó hacia adelante.
A los 18 minutos, Kutusov culminó un buen contraataque con un tiro desviado cerca del palo izquierdo de Carrizo.
Basile incluyó inmediatamente a Fernando Cavenaghi y al tandilense Mariano González por Ledesma y Denis, respectivamente, con lo que Gutiérrez pasó a actuar sobre la derecha.
A los 37 minutos, el ex delantero de River no pudo impactar la pelota dentro del área, el arquero despejó a medias y el posterior remate del mediocampista del Porto rebotó en un defensor local.
Basile habrá sacado muy pocas conclusiones de este encuentro porque sabe que varios de los que hoy fueron titulares seguramente no tendrán minutos en los partidos por eliminatorias.
No obstante, lo más importante es haber ensayado con dos líneas de cuatro, el módulo preferido de la gran mayoría de los equipos en el mundo, sobre todo para no improvisar un 4-3-1-2 cuando no esté disponible un enganche natural.
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