La soprano tandilense María Cristina Kiehr estuvo de visita en la ciudad
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La soprano tandilense intérprete de música barroca María Cristina Kiehr estuvo de visita en la ciudad y dialogó con el programa “La Ciudad” de Eco TV sobre sus inicios y la actualidad de su carrera que desde hace tiempo vive en Basilea, Suiza.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailComo desde hace cinco generaciones en su familia, todos nacieron, fueron bautizados, fueron a la escuela, confirmación y casamiento en Tandil, pero se crió en López Buchardo donde cursó el jardín de infantes y realizó los primeros años de la escuela primaria. “Por lo tanto para mí ese es mi lugar de origen”, rescató. No obstante, cuando su hermana mayor comenzó el secundario, se mudaron a Tandil y vivimos en una casa en la avenida Monseñor de Andrea, cerca del Calvario y fue a la Escuela 7.
Desde que era muy pequeña descubrió que la música podía ser parte de su vida, aunque resaltó que fue algo que se dio naturalmente. Con el pasar de los años se fue enterando de la historia de su familia, de los distintos talentos ocultos de un lado y de otro y descubrió que la cuestión artística ha estado latente siempre. “La realidad es que eran artistas no realizados porque siempre me comentaban que tal o aquel tocaba muy bien el piano o el otro era un comediante fantástico. La vena artística estuvo muy presente y además tuve la suerte de tener padres que, aparte de que me ayudaron y me llevaron por donde yo quería ir, nunca me pusieron trabas”, agregó.
De esta forma y con un interesante antecedente familiar, comenzó a estudiar en Tandil violín con el maestro Isaías Orbe así como también cantó “hasta que no pude más” en la Cantoría del Buen Pastor dirigida por María Alicia Orbe. “Esa fue mi cuna musical, realmente fue una formación intuitiva pero muy refinada ya que con el tiempo uno se va dando cuenta de lo que tuvo la suerte de vivir”, indicó María Cristina.
Cuando terminó el secundario, empecinada con el violín, se fue a estudiar a Buenos Aires y, por cómo se fueron dando las cosas, llegó a formar parte de un grupo que hacía música del Renacimiento y así descubrí ese repertorio que lo mantiene hasta la actualidad. “Todo se dio sin buscarlo y me enamoré de esa música. Al mismo tiempo tenía clases de canto con Carmen Favre a quien conocí en Tandil ya que venía a trabajar con el Coro Estable de Bernardo Moroder, y con mi amiga Nancy Rodríguez comenzamos a tomar clases particulares”, definió.
Por último y para completar su formación, estudió en la Schola Cantorum de Basilea que es un departamento dedicado a la música antigua como es la medieval, renacentista y barroca, que está dentro de la gran Academia de Música de Basilea que incluye la música clásica en general.
Su estilo
En relación a su carrera y al estilo que mantiene, María Cristina Kiehr destacó que el repertorio barroco es muy rico y muy vasto; entonces todos los géneros musicales ya están ahí dentro por lo que cantó mucha ópera pero siempre dentro del siglo XVII.
Por otro lado, ante la consulta de volcarse a otros estilos, la soprano explicó que todos los repertorios le provocan curiosidad pero también existe una realidad que es que terminó de estudiar y ya estaba trabajando cuando su maestro la introdujo a la vida profesional. Luego formó bastante rápido su propio grupo; entonces “uno está centrado sobre algo y muy ocupado con eso”.
Confesó que “muchísimas veces me encontré con directores, colegas o maestros que venían después de un concierto que me decían que tengo la voz para cantar tal o cual cosa y te entra la duda, pero al final siempre volvía a lo mío”.
Además recalcó que es muy poco lo que pueden elegir. “Como tuve la tozudez de continuar con el grupo que ya cumplimos 25 años tocando juntos, yo puedo elegir dar prioridad a eso, pero lo que no puedo elegir es cuándo y dónde voy a tocar porque ahí te tienen que contratar”, indicó.
Por último, en relación a los lugares en los que se sintió más orgullosa de haber cantado, remarcó que hubo muchas iglesias en las que se presentó, pero hay algunos lugares que son como santuarios para los músicos. Tal fue el caso de Musikverein de Viena, donde tuvo el privilegio de actuar con la Orquesta Filarmónica de Viena o en la sala de concierto del Teatro de Sidney en Australia. “En la vorágine de prepararse, uno no piensa mucho pero cuando pasan estas cosas tan importantes realmente te das cuenta de la importancia de lo que hiciste”, concluyó.
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