La Tigresa en una entrevista que va como piña
Sería muy conveniente para el comienzo de cualquier nota decir que bendita es Marcela Acuña entre todos los hombres del coqueto gimnasio en Tres de febrero donde la Campeona Supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo entrena todos los días en doble turno. Pero por más cómodo que le quede esa afirmación al periodista de turno, hace tiempo ya que el boxeo no es cosa excluyente de hombres y tampoco es algo que comparten sólo los hombres y La Tigresa. Un par de chicas deambulan por el gimnasio y esa es una imagen refrescante para cualquiera sin que importe demasiado si ellas esperan a alguien, se entrenan o sólo están curioseando.
?Licencia número uno?, el conmovedor documental sobre la vida de la Tigresa que acaba de estrenarse en todo el país, da cuenta de cómo una mujer sola se abrió camino en ese mundo por aquel entonces de hombres y de cómo ella propició ese acercamiento progresivo de las chicas a los guantes. Eso sí, por más que varias sean las chicas que se pasean por el gimnasio, el magnetismo de La Tigresa fuerza a que todas las miradas se centren en ella.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailDentro del gimnasio se nota el respeto hacia La Tigresa y todos la tratan como una boxeadora más, cuando no se quedan (ad)mirándola desde abajo del ring. Un mural en la pared donde ella posa cual estampita religiosa y luce todos los cinturones que la acreditan como campeona refleja el lugar que ocupa Marcela Acuña en el boxeo nacional. Las paredes del gimnasio muestran a todos los grandes campeones argentinos de box y La Tigresa tiene el privilegio de ser la única que esquivó los grises del retrato en blanco y negro y su figura se percibe refulgente y a todo color.
Amable y siempre acompañada por Ramón, su marido y manager, Marcela Acuña se mostró bien predispuesta a charlar de todo, a hacer todas las fotos que sean necesarias y nos invitó a subir al ring. Ojo, eso no fue un desafío a Terra para combatir dentro de las cuatro cuerdas, sino una invitación a que la veamos (la admiremos) tan cerca como sea necesario o la situación lo requiera.
Después del religioso guanteo de la primera tarde (la mañana es para el ejercicio físico), Marcela y Ramón nos pidieron trasladarnos hasta la comodidad del hogar de ellos para hacer la entrevista. Ahí mismo, a un par de cuadras del gimnasio, La Tigresa se mostró dispuesta a charlar de todo en un diálogo jugoso y sin desperdicios… del que daremos cuenta en otra oportunidad. (Terra / Nazareno Brega)
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios