La trama y el desenlace
Paso en falso. Así puede catalogarse a la decisión del Ejecutivo de rotar a los profesionales sanitarios, masivamente, de los centros de salud.
Se sabe que el intendente Miguel Lunghi goza de buenos niveles de popularidad. Y, con el humor del tandilense medio bajo el brazo, volvió a arremeter contra sus colegas, los médicos.
A pesar de que el jefe comunal no se expidió sobre el tema, sino que fueron Luciano Grasso y Sandra Fraifer las espadas oficialistas que cargaron con las quejas de los vecinos, es difícil no pensar que avaló y hasta estuvo detrás de la errada medida; primero, por su inherente característica de incansable hacedor, que lo lleva a dominar el 110 por ciento del accionar gubernamental; segundo, porque la salud es el palo de donde proviene.
La ingeniería que se planeó fue un yerro a todas luces. Desde el Ejecutivo argumentaron que forma parte de un cambio para optimizar la atención primaria. Como sustento, pusieron sobre la mesa la existencia de un profundo análisis, que el diario del lunes vislumbró que no fue tal: si el escenario se hubiese examinado con seriedad y de veras exhaustivamente, no habría existido la necesidad de reconocer que Ramón Iborra y Beatriz Baldaccini deben quedarse atendiendo (y finalmente lo harán) en la sala sanitaria de Villa Italia Norte.
El Gobierno del pediatra puso la reversa. Y, para que la equivocación no se vea cada vez más grande con el paso de los días, enarboló un carácter dialoguista y una virtud de atender a las necesidades de los vecinos. De cara a 2011, el Intendente no quiere perder capital político. Sin embargo, puede darse el lujo de un error como éste.
La historia no está acabada. Ahora será el resto de los barrios el que levantará más fuerte la voz para mantener a sus equipos sanitarios. El Ejecutivo ya advirtió que no habrá nuevos retrocesos. Resta saber, entonces, cuánta es la presión que pueden ejercer los vecinos.
¿La oposición? Bien, gracias. Una vez más se durmió a la hora de entrar a la palestra para intentar hacerle mella a la gestión radical.
Todo forma parte de la trama que hay que observar, más que este presuntamente satisfactorio desenlace: hubo un paso rígido al que, con el correr de las horas, lo torció la queja de un barrio que no quiso oír sobre ?optimizaciones?. *
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