La Tribu pone en marcha ?El parador?, un refugio nocturno para contener a los jóvenes
Hoy a las 16.30, en la sede de Rosales 2150, la asociación civil Campamentos Educativos Padre José Koltun y el centro de referencia La Tribu pondrán en funcionamiento el proyecto “El parador”, destinado a adolescentes que se queden sin lugar para pernoctar por alguna noche.
La propuesta surgió con la ampliación de la casa de Villa Aguirre, donde planeaban construir dos nuevas aulas. Luego, se decidió transformar uno de los espacios en “El parador”, un refugio o albergue transitorio para chicos que demanden un sitio para dormir.
El Servicio Zonal de Promoción y Protección de Derechos hizo la misma lectura que los referentes de La Tribu al analizar la problemática de Tandil. “Vimos que una de las patas que falta es un lugar que sea amplio en el sentido de no burocracia para que aquellos chicos que tengan algún problema a la noche, cualquiera sea, y tengan que pernoctar en la calle, puedan acercarse y tener un mate, un té caliente, una cama, alguien que los pueda contener y que les pueda decir: ‘Hoy dormí, mañana charlamos tranquilos, vemos qué pasó’”, adelantó Mario Raimondi.
Por su parte, Fabio Labriola expresó que “una cuestión que siempre nos identificó desde La Tribu es trabajar con los pibes más problemáticos, y con eso me refiero al que se droga, que roba y demás. Continuamente tratamos con esos pibes, participan de las actividades, los vemos en la calle, siempre intentamos laburar con esa cuestión, y eran pibes que rebotaban en todos los lugares formales o informales”.
Por este motivo, en estos años han afrontado situaciones puntuales en las que necesitaban albergar a los chicos en algún lugar para poder contenerlos. Y esas urgencias eran compartidas con el Servicio Zonal, sobre todo durante los fines de semana.
A partir de un convenio, el Gobierno provincial aportará diez becas para sostener “El parador”, que comenzará a funcionar hoy gracias a los aportes de la Obra Social de la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (Ospat) que, contactada por el Municipio, brindó recursos para la construcción. Además, un grupo de afiliados trabajará para pintar la obra.
“El parador” estará a cargo de un militante social que se va a quedar cuando haya chicos y si no hay, mantendrá una guardia telefónica. Por el momento, contará con cuatro camas y contemplará a adolescentes de 14 a 18 años en problemas que no puedan volver a su casa, a lo de un pariente o amigo.
Desde su experiencia, Mario Raimondi marcó que los problemas más comunes que pueden llevar a esta situación son la violencia familiar, abuso, las adicciones, la desidia familiar o abandonos del hogar por discusiones, sobre todo con las mujeres.
Esta ampliación de La Tribu al horario nocturno responde a que se notan los cambios positivos que han experimentado los chicos de Villa Aguirre. Un ejemplo es que algunos de los que participaban cuando la ONG se reunía debajo de la tribuna del Hipódromo –de ahí su nombre- construyeron las nuevas instalaciones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor el centro de referencia circulan unos 60 chicos por mes, que participan de diferentes propuestas y muchas de ellas se desarrollan en simultáneo. “La cuestión de La Tribu es avanzar en el territorio, trabajar en el barrio, convocar en una plaza, no quedarnos en la sede solamente”, puntualizó.
Esta filosofía implica una construcción “para que los espacios de ocio, que son medio negativos, donde un pibe se junta a tomar, se puedan convertir en una actividad. Hemos trabajado mucho en el barrio con el tema del deporte, el fútbol; con el carnaval, con las murgas y las comparsas, eso laburamos desde hace mucho tiempo”, precisó Labriola.
La ONG se financia con veinte becas que le otorga el Gobierno provincial para sostener la sede y pagar los sueldos de los talleristas. Por este motivo, además de la donación de los trabajadores del turf, para completar las obras les vendrían bien materiales de construcción y mobiliario, pero además un televisor y una computadora, heladera y cocina, que también tienen que ver con el espacio y sus actividades.
Un poco de historia
El primer lugar que encontraron para reunirse fue el Hipódromo, “que era un abandono total, donde trabajamos mucho y después nos tuvimos que ir”, recordó Labriola.
Los comienzos fueron después de la gran crisis de 2001, donde muchas familias quedaron excluidas. “Nosotros ya veníamos trabajando con Mario en otro proyecto, que se llamaba El Morena, que también era un centro de referencia que funcionaba en Villa Italia, y me convoca para trabajar en La Tribu en esa época”, cuenta Labriola.
La Tribu trabaja desde una ideología, que es “constituirse en referente de. Los talleres y las actividades, si bien tienen un objetivo específico, tienen que ver con que quien los lleva adelante se referencie de manera positiva con ese grupo de pibes y con esa familia de los pibes, no sólo para el taller específico si no para cualquier situación de la cotidianeidad”, fundamentó Mario Raimondi.
Desde su óptica, “muchos de los pibes que están en los centros o en los hogares, muchas veces lo que no tienen son referencias positivas o hay una ausencia de referencias positivas. Tratamos de constituirnos en alguien que los pueda aconsejar, orientar, poner límites en los momentos que sea necesario, pero sobre todo que esté al lado con una fuerte actitud de contención”.
que comer”
Raimondi destacó que “había otras urgencias: había que comer. Trabajábamos en un emprendimiento de panificadora, y vendían los chicos los panes y las facturas a los comedores escolares. Con eso se llevaban un dinero a su casa”.
En ese tiempo no había margen para “proyectos de largo aliento”, debido a la inmediatez de sobrevivir, salir adelante, calmar el hambre”.
Fabio Labriola marcó que “uno de los problemas que seguimos teniendo es cuando vos alentás a un pibe como para que se capacite en el taller de electricidad que tenemos, por ejemplo, pero a la casa no lleva nada más que el saber. Es medio complicado. En esa época había que comer y que llevaran una prepizza, pan, también tenía un significado”.
Con respecto al impacto de la Asignación Universal por Hijo, Raimondi indicó que mucho tiene que ver con que “hoy se puedan sostener talleres de educación y cultura, porque cubierta esa necesidad primaria, ya con los chicos y con los padres de los pibes podés proyectar los talleres y emprendimientos, cosas que antes pasaban a segundo plano”.*
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