La Uocra paralizó una obra al detectar falta de medidas de seguridad y trabajo irregular
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La Uocra inspeccionó ayer una obra ubicada en Rivadavia al 500. Se trata del edificio Cariglio II, que lleva adelante un inversor extranjero, con una administración en Tandil y una firma subcontratista a cargo de los obreros.
Ayer por la tarde, en la obra se encontraban reunidos el secretario general del sindicato Daniel Sagrera, el administrador Federico Ríos y el responsable de la construcción, Paco Florencio.
Tras observar el lugar y solicitar la documentación de los trabajadores, el referente de la Uocra, bastante enojado, advirtió que deberán parar la construcción hasta tanto se garanticen las medidas de seguridad.
Sagrera explicó que, como ocurre habitualmente, recibió una denuncia por trabajo en negro, lo que motivó que se hiciera presente en la construcción. “En esta obra ya habíamos tenido inconvenientes, lo hemos hablado con esta persona Ríos, que está a cargo de la obra, y el subcontratista que es Paco Florencio. Lo hemos hablado ya hace varios meses el tema de la falta de seguridad que hay en la obra”, precisó.
Y agregó que ya han realizado las denuncias ante los ministerios de Trabajo de la Nación y la Provincia, en el área de Seguridad e Higiene. “En su momento habían empezado a mejorar alguna cosa, pero veo que seguimos con este tipo de actitudes que no llevan a nada bueno. Sigue el fantasma rondando de que se cae algún trabajador”, lamentó.
Por otra parte, describió que “hemos detectado acá mismo trabajadores en negro. Nosotros entramos y recién aparecieron algunas altas tempranas. Después que estuvimos en la obra apareció el contratista a traer algunos botines, no tienen ropa, no tienen absolutamente nada”.
Con respecto a las medidas de seguridad, marcó que “enfrente de la obra no hay ningún tipo de vallado, ninguna red de contención como por ahí se ve ya en algunas otras. Se está tomando conciencia, no están todas las obras iguales. En el centro, a raíz de los problemas y de las inspecciones que se han hecho con el Ministerio de Trabajo de la Provincia, Seguridad e Higiene, las empresas van tomando conciencia de que se tiene que tomar precaución, fundamentalmente con la salud del trabajador”.
Agregó que “en esta obra no hay un solo vallado, ninguna red donde tenga algún tipo de contención si llega a haber alguna caída. Ahora esta gente se comprometió a que lo va a solucionar, pero nosotros vamos a estar encima para que lo solucionen de una vez por todas”.
Los salarios,
tema aparte
Con respecto a los pagos, Sagrera sostuvo que “en los recibos de sueldo les pagan por la mitad de la jornada y me estaban mostrando las altas tempranas, son todos ayudantes”.
En ese punto, Sagrera cuestionó que una obra de grandes dimensiones “no la pueden hacer solamente ayudantes, más allá de que el ayudante tendrá su conocimiento en las tareas que desarrolla. Pero en semejante obra tiene que haber oficiales, medio oficiales, oficiales especializados y acá en las categorías son todos ayudantes. O sea, todo aquel trabajador que es oficial u oficial especializado le pagan como ayudante, y sabemos que las escalas no son las mismas de un ayudante, un oficial o un oficial especializado”.
Construcción
paralizada
Sagrera informó que “hasta que no esté la gente como tiene que estar y hasta que no armen todo lo que son las medidas de seguridad, que no sigan trabajando. Tampoco podemos permitir que sigan trabajando y mañana tener la desgracia de un accidente grave en la obra, porque ahí es responsabilidad de todos”.
Consideró que más allá de las actas que pudo labrar el Ministerio de Trabajo, “nosotros seguimos con esta parte gremial donde acudimos por llamados, anónimos, adonde hay trabajadores que están en negro y hoy saben que hay una tabla nueva salarial y que no les quieren reconocer esos aumentos, que no les quieren reconocer la suma no remunerativa, y a veces la gente se cansa”.
Ya enojado, expresó que “lo que pasa es que el trabajador mientras sea dócil es un trabajador bueno y cuando levanta cabeza y reclama lo que corresponde, lamentablemente, para muchos empresarios pasan a ser unos negros de m…”.
Estimó que en Rivadavia al 500 deben estar trabajando unas quince personas, contabilizando yeseros y albañiles, que deberán seguir percibiendo sus salarios aunque se paralicen las tareas, hasta tanto se regularicen las medidas de seguridad.
“El trabajador tiene que seguir cobrando porque no es un problema de los trabajadores. Acá es un problema de la contratista y de la empresa principal. Recién el encargado de la obra me decía que por ahí las empresas se cansan y no quieren invertir. Bueno, que no inviertan, porque si invierten para ganar dinero, que ganen lo que quieran, pero también que inviertan en seguridad para tener a la gente como la tienen que tener”, culminó. *
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