La víctima de la rotura de una vidriera ?no quiere pensar? que sufrió un apriete gremial
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Roberto Ricardo López, titular de panadería Arenales, planteó ante El Eco de Tandil la rotura de una vidriera sufrida ayer en su local de Arenales 454, ocasión en la que no descartó que el hecho pudiese estar vinculado con la decisión de vender el pan a un precio inferior al determinado por el Centro de Panaderos.
Explicó que el daño sucedió “en la madrugada” y que “cuando entré, encontré una piedra y vidrios, de vuelta”. Es que el 30 de diciembre el comercio fue escenario de un caso similar, ocasión en la que “entiendo que me quisieron robar, porque fue justo en la cerradura. Seguramente, han escuchado algún ruido y se han ido”, dijo López.
En la víspera, en tanto, “pasó en la otra vidriera, que es mucho más grande” y “lo grave es el daño, porque no me robaron nada”, afirmó el panadero.
“Quiero pensar que sea alguien que vino a querer robar a pensar que es un daño porque nosotros tenemos el pan más barato, después de todos estos problemas que hubo por el aumento del pan”, planteó el damnificado.
Posteriormente, comentó que “como no tenemos empleados, mantenemos el mismo precio del pan. Ojalá no sea por eso y sí que algún trasnochado que pasó por la calle me rompió la vidriera”.
El hombre se levantó ayer –como todos los días- “a las cuatro a cocinar y no he hablado con ningún vecino, que son los clientes. Seguramente, si escucharon algo me lo van a decir. Lo único que oí fue un auto que paró y salió, pero no puedo acusar nada porque no vi. Además, acá paran autos dos por tres con algún vecino que viene. Para colmo es fin de semana”.
Gastos y bronca
López adelantó que hasta hoy no podrá cambiar el cristal, con las complicaciones que ello implica. Añadió que se trata de “un vidrio muy bueno, por eso es que entró la piedra y no se rompió todo. Si fuera ordinario se astilla y se rompe”.
Al gasto de la reparación, el panadero deberá sumar el correspondiente “a alguna reja o algo para que no pasen las piedras. Es el segundo caso en seis meses y me da mucha bronca, porque hay que estar continuamente pagando la reparación. Para colmo, vinieron los policías y dijeron que tenemos que poner una reja. Eso ya lo sé, pero no es fácil porque sale dos ´lucas´ o más”.
Derechos y costos
Consultado acerca de si había recibido inspecciones impulsadas por el Centro de Panaderos, López dijo que frecuentemente es controlado y añadió: “Tengo todas las actas perfectas”.
Marcó que a los dichos del Centro de Panaderos “no los tomo en cuenta y espero que la rotura no sea por eso. Si estamos en un país libre, tengo el derecho a poner el pan a mi precio”.
Acotó que “por ahora me dan los costos. Cuando no me den, tendré que subir el precio, pero no pueden venir a decirme que lo ponga a 5, 10 ó 20 pesos”.
Acotó que “tampoco hago ninguna caridad con mis vecinos. Pongo el pan dentro de lo que se puede vender y de lo que es el negocio. Por otra parte, no quiero salir a repartir pan porque es perder plata, ya que hay que poner una camioneta, se rompe y no dan los costos. La mayoría de los que andan repartiendo no hacen diferencia; prefiero tener un poco más barato acá y no salir a la calle a repartirlo”.
El daño fue denunciado ante la policía, que “vino, me tomó los datos y nada más”, situación que López contrapuso con algo que vio hace pocos días. “Un vecino venía de una fiesta, aparentemente con alguna copa de más. Lo pararon tres móviles policiales, con un escándalo para pedirle documentos. Pero pasan estas cosas y los policías vienen con una cara de dormidos totales, con los ojos pegados”, relató.
En cuanto a los patrullajes, dijo que “después que denunciamos el intento de robo de diciembre, pasaban cada hora y venía una chica en moto que hablaba con mi señora. Se veían también los móviles, pero ahora es muy de vez en cuando”.
Finalmente, Roberto López planteó: “Deseo que se termine esto, porque uno es laburante y tiene que ponerse a pagar las reparaciones por algún trasnochado o por algún apriete. Espero que no sea un apriete”.*
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