La víctima del violento asalto entregó 80 mil pesos, pero los ladrones lo siguieron atacando
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Cerca de las 18, justo cuando arrancaba el reclamo del barrio, Daniel Bayala llegó en su camioneta y estacionó frente a su casa, donde vive hace más de veinte años y que fue el escenario del violento asalto del martes por la noche. Allí recibió el apoyo de los vecinos, mientras exhibía en su rostro las cicatrices de las reiteradas golpizas que le propinaron los asaltantes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRecibió el alta médica ayer a las 10, tras permanecer toda la noche en observación en el área de Emergencias del Hospital. Es que uno de los golpes le provocó la momentánea pérdida de conocimiento y los médicos decidieron monitorear su salud por prevención. Se mostró muy agradecido por la atención “excepcional” del centro asistencial y satisfecho con el accionar de la policía, que logró detener a uno de los sospechosos.
En diálogo con El Eco de Tandil, el empresario del rubro del transporte de cargas contó que cerca de las 21 salió de su casa para entrar la camioneta, una costumbre. En ese momento, no divisó movimientos extraños en la cuadra. Con el vehículo guardado, observó tierra en la vereda y decidió baldear.
“Cuando estaba terminando de lavar la vereda, voy a cerrar la canilla y siento que llega el auto, siento la frenada. Se bajan cuatro. Seguramente el auto no estaba muy lejos, estaría parado acá nomás, porque no se sintió venir de lejos. Para acá (frente al portón) y se bajan cuatro personas”, relató.
Confirmó que los cuatro ladrones llevaban las caras con pasamontañas, guantes y estaban armados. “Había uno que portaba una escopeta del 12, del 16 o del 18, algo de eso, con un caño solo. Uno tenía un revólver que seguramente era de juguete, porque alcancé a ver que era muy precario”, describió.
Una vez adentro, “me llevaron para el lado del galpón, después vinieron a meterme adentro de casa y empezaron a pedirme dónde estaba la plata, que era lo que más les interesaba”.
-¿Cómo lo trataban?
-Me pegaron dos o tres veces, lo lógico del actuar de ellos que es así para lograr lo que vienen a buscar.
-¿Se resistió?
-No. En ningún momento. Desde el primer momento, cuando fui para adentro, les dije dónde tenía la plata. Abrieron un cajón donde yo tenía el dinero. Entonces, cuando abrieron el cajón en la parte de arriba no estaba el dinero, entonces me volvieron a pegar y me volvieron a tirar al suelo entre dos, y me pedían la plata. Les dije: ‘Está ahí la plata, sacá el cajón que está ahí’.
-¿Atrás del cajón estaba?
-Atrás del cajón estaba la plata. Era algo de 70 u 80 mil pesos que tenía ahí, con algo de cambio, por el tema de los choferes que ando con la plata para pagarles. Sacaron eso y no se conformaron, lo metieron en una bolsa y me siguieron pegando, me decían: ‘Vos tenés más plata, vos tenés más plata’. Empezaron a revolver todo, a abrir los modulares, entraron a la habitación. Me empezaron a pegar de vuelta y ‘vos tenés más plata’, les dije ‘no tengo más plata’. Hasta que en mi pieza encontraron una caja fuerte chiquita, entonces me pegaron otra vez. Me llevaron hasta la caja fuerte que está suelta, la sacaron y me dijeron: ‘Abrila’. Entonces, la caja estaba inclinada, la quise abrir y no podía. Probé la segunda vez y tampoco abría. Ahí me volvieron a pegar, que fue cuando me cortaron un poquito la cabeza. Entonces le dije: ‘Llevatela la caja, es liviana’.
Las sospechas
Tras la situación del dormitorio, los ladrones trasladaron a Bayala otra vez al living y le reclamaban más dinero. Entonces, comenzaron a pegarle, lo tiraron al piso y lo patearon, golpeándole la cabeza contra la pared. En ese instante de aturdimiento, la víctima les dijo que estaba por llegar su hijo a la casa.
“Entonces uno le hizo seña a los otros. Dos de los cuatro no hablaron, seguramente por el reconocimiento de voz. Hablaban dos nada más. Ahí me ataron con los cargadores de los celulares, me tuvieron un rato. Por allá, uno me pegó dos o tres patadas en la cabeza y se fue, entonces yo salí por la puerta de la esquina, que para mí era lo más lógico. Cuando salí, el auto iba ahí nomás”, explicó.
-¿Alcanzó a ver el auto?
-Sí. Y ya lo había visto cuando paró.
-¿Qué características tenían estas personas?
-Eran personas de treinta y pico de años o cuarenta.
-¿De Tandil?
-Sí, sí.
-¿Qué piensa que pasó? ¿Por qué a usted? No es común que en una casa haya 80 mil pesos, ¿sospecha que tenían el dato?
-Seguramente hay gente que se maneja con algún dato. Por mi trabajo tengo mucha gente que trabaja conmigo y que sabe. Mucha gente sabe. Acá mis choferes vienen y cobran el 15 y el 30, y hoy estamos a 27, 28. Siempre me manejé pagando yo acá, cosa que no voy a hacer nunca más. Por ahí se está sabiendo; lo saben.
-¿Tenés alguna sospecha puntual? Se habla de una persona con la que tuviste un conflicto laboral, que no está más con vos…
-Se habla, se habla. Yo no tengo nada en claro, y eso lo deberá definir la policía que sabe muy bien. Me ha tratado muy bien la policía. Sin yo decirle nada, tenía la patente del auto, que eso es muy importante porque yo no la vi. Acá hay una cámara de un vecino que grabó la patente del auto. Cuando vino la policía me dijo: ‘La patente es tal y tal’ y era.
“Me iba a pasar”
-¿Le sorprendió que le pasara a usted?
-No. Yo me imaginé que me iba a pasar en algún momento. A mi hijo le dije más de una vez. Hace dos años atrás le tocó a mi suegro, a mi exmujer y a mi hijo menor. Entonces, suponía que en algún momento me iba a tocar a mí. Soy bastante precavido cuando entro a casa. A la noche cuando vengo, siempre pienso que puede haber alguien adentro del portón porque se puede abrir fácil. Tengo bastantes precauciones, pero estas cosas pasan.
-Fue violento, le pegaron en varias oportunidades…
-Es lo lógico, es lógico. Cuando les digo dónde está el dinero y encuentran la caja fuerte, seguían insistiendo con que había más dinero. Yo les dije que no tenía más nada y dejaron de pegarme. Tienen que pegarte para lograr el objetivo.
-¿Cómo se sigue después de un hecho así?
-Hay que tomar precauciones. Acá, en esta cuadra, ha pasado ya muy seguido. Hay muchas familias a las que les vienen pasando estas cosas. Es lo que nos toca hoy. Hay que estar con los ojos bien abiertos, viendo cuando salimos, cuando entramos, con la gente que nos rodeamos porque es muy importante en esto. La gente sabe mucho de la actividad de uno, lo que hacemos, cómo nos manejamos. Ojalá no volviera a pasar, se llevaron el dinero pero podría haber pasado algo más grave, podría haber llegado mi hijo.
“Debería haber una
Justicia más dura”
“Creo que para la gente está muy difícil. La situación del país nos lleva a esto, a que tengamos gente que anda haciendo estas cosas. Creo que debería haber una Justicia más dura, porque no puede ser que agarremos a una persona y al poquito tiempo la tengamos que largar, entonces vuelve a hacer el mismo delito”, reflexionó la víctima.
Bayala evaluó que “hasta que esas cosas no cambien, van a seguir pasando. La Justicia debe ser un poco más dura” y confirmó que ayer lo visitó el director de Atención a la Víctima del Municipio, Pablo Esquivel.
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