La víctima reconoció al acusado como el que lo asaltó y el fiscal pidió cinco años de prisión
Tal se había adelantado, ayer a media mañana se reanudó el juicio oral y público que lleva adelante el Tribunal Criminal 1, en torno a la responsabilidad penal de un joven acusado de asaltar a un repartidor de pollos en plena vía pública en diciembre de 2009.
El juez Galli dio por abierta la segunda jornada de la audiencia con el comparendo de quien resultó víctima del hecho y, claro está, testigo fundamental del caso arribado a debate.
En efecto, Gabriel Eduardo Troiano relató frente al magistrado el hecho padecido el 22 de diciembre de 2009, cuando detuvo su camión en calle Chacabuco al 500 para dejar pollos en el comercio de venta de comidas El Ombú.
Una vez detenido, y mientras su compañero de tareas acomodaba la mercadería en la caja, recordó cómo un sujeto lo interceptó dentro de la cabina del camión y, a punta de pistola, la exigió el dinero que tenía y, en medio de su resistencia, el delincuente le aplicó golpes con el arma -tipo revólver- en la cabeza, provocándole lesiones.
Así, el ladrón se alzó con una suma de dinero en efectivo (400 pesos), más documentación personal de la víctima, para darse a la fuga en una moto que era conducida por un cómplice.
Los párrafos más sobresalientes de su relato fueron cuando puso luz sobre la diligencia procesal en la que reconoció en rueda de personas al acusado. Según lo dicho por el testigo, nada de lo que oportunamente había objetado la defensa del imputado resultaron verdaderas o, al menos, la trascendencia que pretendió enfatizar el acusado a la hora de plasmar irregularidades que atentaron con su legítima defensa.
Cabe consignar que el abogado que defendía los intereses del sospechado, Martín Ferrá, hizo constar en actas las presuntas nulidades que el juez luego desestimaría, entre otros argumentos por considerar que el planteo era extemporáneo, que hubo otras etapas previas del proceso donde pudo señalar lo que ahora se intentaba poner en crisis.
Más relevante aún resultó para el juicio cuando la víctima no sólo dijo haber reconocido en aquella diligencia a quien lo asaltó -previo golpearlo-, sino también que lo hizo en la propia sala, en vivo y en directo, a escasos metros, sin dejar dudas que a su criterio aquel joven que estaba sentado a su diestra (Cristian Heredia Blanco) había sido el que empuñó el arma con que no sólo lo apuntó en el abdomen y le sustrajo el dinero y demás documentación, sino también el que le pegó un culatazo con el arma en la cabeza.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSin más para incorporar al debate, llegó el turno de los alegatos, en los que el ministerio público fiscal, a cargo de Gustavo Morey, ratificó lo expuesto en la requisitoria de elevación a juicio y postuló al hecho como “Robo calificado por el uso de arma de uso impropio”, peticionando la pena de cinco años de prisión.
La defensa, en tanto, insistió en las anomalías que a su entender evidenció la pesquisa e intentó poner en crisis la prueba contra su pupilo, solicitando consecuentemente la absolución del acusado.
El juez Pablo Galli anunció que el lunes venidero se conocerá su veredicto y eventual sentencia de la causa ventilada.
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