La vocación todo lo puede
24.06- Cuando los años han pasado, cuando comienzan a aparecer las canas y los brazos y las piernas no responden como antes, nos queda sólo hacer un balance de lo vivido y el incalculable tesoro de los recuerdos, los amigos ganados a través del deporte y las hermosas vivencias en torno a nuestro querido básquetbol.
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Me siento un elegido de Dios, por haberme permitido compartir parte de los 75 años del básquetbol de nuestra querida ciudad, forjando una juventud de corazón y de valor, en la que supimos vivir intensamente cada logro, donde el sentimiento y la amistad no daban cabida a la frialdad.
Tal vez seré un sentimental entrado a viejo, quizás…pero opto por los afectos, me quedo con la capacidad de dirigente del Dr. Francisco Vistalli, del jugador Oscar Cúperman, sin dudas uno de los mejores de los que pisaron una cancha en Tandil, con depurada técnica, visión integral del juego colectivo, inteligencia, conducción y, sobre todas las cosas, un caballero.
Mientras escribo, ruedan en mi memoria nombres y momentos, es imposible reproducir todos en esta dicha de recordar a quienes hicieron grande la historia tandilense del deporte de los cestos.
A todos los presidentes de la Asociación, a los clubes que hicieron básquetbol, con permiso: en un nombre pretendo reunir a todos; jugadores, técnicos, asistentes, directivos y periodistas: Carlos Celeste Zulberti.
Agradezco a los directivos de la Asociación de Básquetbol de Tandil haber impuesto mi nombre en el Zonal Sub 19 llevado a cabo en esta ciudad, con motivo de los 75 años. A los clubes afiliados, a la Zona IV y al Honorable Concejo Deliberante de Tandil, por los presentes recibidos, me siento orgulloso y honrado.
En mi vida fallé más de 3.000 tiros y perdí casi 500 partidos, pero llevé al deporte de los cestos pedaleando por un sueño. El de formar hombres para mañana.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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