Ladran Sancho…
Estimado director:
El pasado 17 de diciembre me encontraba recorriendo los contenidos del periódico a través de su portal de internet, interesado en conocer el resultado del partido entre ?Argentino de Junín? e ?Independiente de Tandil? por la 12ª fecha del Torneo Nacional de Ascenso, cuando pude enterarme del episodio protagonizado por el cuadro tandilense en Junín, que hizo la presentación del equipo con menos jugadores de los permitidos y sin fichas juveniles. La derrota final por 0-20, sin siquiera haber podido jugar el partido y la pérdida de puntos por este insólito y curioso acontecimiento me han animado a enviarle estas líneas en las que me voy a permitir hacer un breve análisis.
No quiero detenerme en los detalles detectivescos, tendientes a conocer la descarnada verdad sobre si los responsables desconocían o no las consecuencias de incumplir el reglamento. Es un hecho menor saber de buena tinta si se trató de un error aislado, o más bien fue la manifestación de un problema anterior para el que no se pudo encontrar mejor solución. En todo caso, cuando menos llama la atención que un incidente que acostumbra a repetirse en la informalidad del amateurismo se diese esta vez en la profesionalidad del mítico TNA, máxime analizando la trayectoria de los encargados del equipo que, con éste, ya son muchos los años que llevan sosteniendo la utopía de una actividad como ésta, altamente costosa en medio de la apatía que muestra la ciudad en general para con este tipo de ?emprendimientos?.
No podría probarlo irrefutablemente, pero en los 18 años que el entrenador Carlos Zulberti lleva en el club, es seguramente la primera vez que ocurre algo así. Podrán decirme que nunca ha sucedido en una competición como ésta, y les recordaré que ni en éstas ni en las del escalón inmediatamente inferior, como tampoco en otras de menor ?calibre?; sencillamente es que no ha pasado.
Me llama poderosamente la atención la actitud de saña y beligerancia que han adoptado a través de los portales de Internet los seguidores de las noticias del equipo con relación a este tema. Los ataques tienen en general un objetivo común: el entrenador. Y van adornados con adjetivos calificativos del tipo ?impresentable, fracasado?, etc., eso sí, todos dichos desde el anonimato. Lo despectivo de los comentarios anima a pensar que no se juzga al entrenador por un hecho en sí ?insisto, una nimiedad en 18 años de trabajo en el club?? sino por la actitud con la que enfrenta la vida. Convertido en un personaje de sí mismo, y carismático y controvertido a partes iguales, ha marcado su carrera en el deporte por su arrojo al evitar las tranquilas aguas de los torneos locales para ir en busca de la excelencia de la alta competición sin moverse de la ciudad. Conocedor del medio y de los riesgos, sabedor de las dificultades y fundamentalmente valiente, ha caracterizado su trayectoria al frente del club por su empeño en ir tras lo convencionalmente imposible.
¿Quién puede acusarlo ahora de nada? ¿Dónde estaban aquéllos que lo atacan cuando él se jugaba el pellejo al costado del campo? ¡Cómo corroe la envidia de los cobardes, que hubieran querido para sí la misma actitud bizarra y libre de tapujos con la que él afronta sus empresas!
La anatomía humana ?dice Federico Luppi? tiene caprichos muy peculiares: hay gente que almacena su materia fecal en el cerebro. Son los mismos que actúan a escondidas y por la noche, ocultando la imposibilidad de sobrellevar sus propias incapacidades y reconocer las virtudes deseadas reflejadas en el atacado. La envidia es quizá el peor de los pecados, el goloso come, el avaro cuida su dinero, pero el envidioso se reseca en su propio pecado.
Por estos días, desde la soledad del puesto de entrenador, andará el ?acusado? sumido en las cavilaciones lógicas ?no exentas de autocrítica- de quien poco conoce de evasivas en esto de aceptar desafíos, a la espera de un nuevo impulso anímico que le lleve a continuar con el reto, sin darles gusto a los que ven como se les marchita la vida anclados en la pasividad de lo cotidiano.
Ya lo decía Don Quijote, Carlos: ?Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos?.
Atentamente.
Juan Bautista Campagne
DNI 24.104.070
Palencia
España
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