Las canteras hablan de persecución
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Señor Director:
El Eco de Tandil en la edición del 24 de enero publica ampliamente los dichos del subsecretario de Industria, Comercio y Minería de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Adrián Woyecheszen, referidos a las inspecciones realizadas en las canteras de la poligonal buscando indicios de presuntas voladuras realizadas en las mismas y que habrían sido captadas por un documento gráfico de ese prestigioso diario.
Admitió que la inspección no encontró indicios de las presuntas voladuras y anunció que su cartera ministerial, la OPDS así como la Municipalidad darán inicio a acciones concertadas tendientes a efectuar la comprobación del estado actual de los frentes de cantera, así como su posterior monitoreo para evitar voladuras clandestinas. Tales comprobaciones y monitoreos se realizarán, anunció, mediante mediciones satelitales y además vuelos fotográficos sobre las canteras, para poder vigilar sin necesidad de entrar.
Tal despliegue de medios de alta sofisticación y consiguiente onerosidad económica no excluye el “meter los inspectores en la camioneta y mandarlos a Tandil” como expresa la propia voz de Woyecheszen y tiene la confesada finalidad de impedir que los canteristas modifiquen los frentes de cantera. No dijo por cuánto tiempo se prolongarán ese tipo de controles.
De los dichos del funcionario se infieren dos conclusiones claras: 1) que se presume la mala fe de los canteristas visualizándoselos como contumaces violadores de las leyes que van a modificar los frentes; 2) que los controles satelitales y de fotografía aérea, así como los inspectores “metidos” en camionetas, serán necesarios a perpetuidad ya que la mayoría de los canteristas de la poligonal son propietarios de la tierra y el dominio es un derecho a perpetuidad. Se trata de acciones enormemente costosas para el erario provincial y municipal.
A esta altura de la situación cabe preguntarse si no sería más sencillo y más económico para todos que la Provincia y/o la Municipalidad de Tandil pagaran a los canteristas las cosas que les despojan, tierra, equipos e instalaciones y así ahorrarían ingentes recursos de espionaje de alta sofisticación y de paso respetarían la garantía de la inviolabilidad de la propiedad privada según la constitución provincial y la nacional.
Tal es el celo puesto en la persecución a los canteristas para despojarlos sin pagarles nada, que no se dan cuenta que van a gastar más con la persecución de lo que gastarían haciendo las cosas como manda nuestro estado de derecho, comprando o expropiando ya que el despojo está saliendo más caro.
Por último no debemos olvidar que en el estado de derecho se presume la buena fe y la mala fe nunca puede presumirse ya que todos, todos, somos respetables y dignos hasta que se pruebe lo contrario, incluso los canteristas.
Desgraciadamente los métodos de otrora de listas negras y ciudadanos indeseables campea en esta persecución.
Petrominera SACICyF
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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