Las especulaciones no tienen límites
La nota que tanto inquietó, publicada en la edición de este lunes, se titula “Una falla humana, la hipótesis más firme por la tragedia en Metalúrgica Tandil”. Habla de hipótesis que, según la Real Academia Española, es “suposición de algo posible o imposible para sacar de ello una consecuencia” y “se establece provisionalmente como base de una investigación que puede confirmar o negar la validez de aquella”.
Este Diario no imputa ni condena a nadie. No es su rol. Eso lo tiene más que claro. Su principal objetivo es informar. Se limitó a cumplirlo consultando a quienes llevan adelante la investigación judicial. Como tantas otras veces. Como en todos los casos que toman estado público.
Además de las fuentes de información, en la crónica queda claro que aún se aguardan los peritajes químicos y que el principal testigo del hecho –el obrero que pudo escapar de la trágica escena del accidente- contó lo que ocurrió durante la madrugada del 9 de enero en el horno 6. Se aclara que es una declaración clave para la instrucción, porque estuvo allí, vio y pudo transmitir los minutos que precedieron a esta lamentable tragedia.
A pesar de que todas estas circunstancias se reflejan claramente en la nota, las especulaciones no tienen límites. Por caso, en la víspera cronistas de este medio fueron increpados porque algunos consideran que los datos para escribir la crónica llegaron a este Diario a través del estudio de abogados de Metalúrgica Tandil. Sin embargo, en ningún momento cuestionaron la veracidad de la información.
Ayer, durante la marcha en que familiares y amigos recordaron a Lucas Serén, Juan Cruz Andrade y Luciano Vargas, el movilero de Radio Tandil Guillermo Rodríguez le preguntó a una de las viudas si el título de “un medio local” se debía a que comparte el mismo abogado que Metalúrgica Tandil. Estaba hablando de El Eco de Tandil y de Jorge Dames. Un cobarde. No nombra a ninguno pero da a entender de quiénes está hablando. Incluso, induce la respuesta de la entrevistada, quien sólo tiene dos alternativas: “Sí” o “no”. El único objetivo de esa observación puede ser ensuciar a sus colegas porque bien sabe cómo acceden a la causa, además de intentar socavar el prestigio de un medio próximo a cumplir 134 años.
La opinión de los familiares se entiende desde el dolor.
Este Diario no cree que ellos se olviden de que fuimos los primeros en escuchar su verdad, de que seguimos el día a día del estado de salud de las tres víctimas, de que reclamamos a la UOM por su silencio y al Municipio por no brindar apoyo. También nos hicimos eco de sus voces cuando no se animaban a hablar con nombre y apellido por temor a represalias de la empresa. Siempre los acompañamos, pero sin perder de vista nuestra principal función: informar con responsabilidad y sin tomar una posición a favor o en contra de alguno de los actores involucrados.
No es un reproche. Es que a nosotros, los periodistas, nos duelen esas dudas. Informar es reflejar todas las voces. El Eco de Tandil jamás dejó de darle espacio a todos aquellos que lo reclamaron. Incluso, se movió para persuadir a las familias para que dieran su versión y siempre les demostró que los grabadores estaban abiertos.
Un llamado a no darle lugar a las especulaciones malintencionadas… Nada más.
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