Las historias de los canteristas que tras la Ley de Paisaje Protegido trabajan para el Municipio
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José Luis Verdicchio, uno de los ex canteristas, expresó que “nos venimos adaptando bien hasta ahora, es un cambio muy abrupto pero nos gusta. Es un trabajo muy distinto, pero creo que nos estamos adaptando bien”.
“No siempre se hace lo mismo, un día hacés una cosa y otro día otra, en cambio en la cantera siempre tenías el mismo trabajo, era más rutinario”, señaló.
Por su parte, Héctor Walter Robles afirmó que “el cambio fue brusco en todos los ámbitos, tanto sueldo como laboral. Por un lado para bien y por otro para mal. Yo estuve casi 20 años trabajando para las canteras pero hay gente de muchos años más, algunos que están acá y otros que decidieron seguir con la actividad en otras canteras o en otro rubro”.
En cuanto a los aspectos positivos señaló que “allá trabajábamos en el régimen prácticamente de lunes a lunes, y hoy estamos de lunes a viernes pero sólo 8 horas. Allá eran 12. Hoy dentro de todo estamos más con nuestras familias, que es algo que no teníamos antes”.
Por otro lado, explicó que “el trabajo de la cantera era algo que nosotros habíamos elegido, se extraña”. A lo que Verdicchio agregó: “porque nosotros tenemos una profesión, nos dedicamos a perfeccionarnos en ese ámbito. Hoy tenemos que prepararnos en esto, no estamos haciendo lo mismo que hacíamos allá, como soldaduras que acá no existen o manejo de pala que acá no tenemos. No estamos en desacuerdo pero no es lo que nosotros elegimos. Yo estuve toda mi vida en ese trabajo, me crié en canteras, mi viejo era canterista así que ya conocía todo el ámbito”.
Robles manifestó que “la mayoría de la gente que estaba en las canteras venía de generación en generación. Para nosotros fue duro desde hace muchos años porque venían de un lado y del otro y más nosotros, la gente de Explominera, porque éramos una empresa dentro de otra y la ley estaba mal hecha. Si no hubiera sido porque se movieron mucho el Intendente, Marcos Nicolini, Marcelo Marcovich, no sé qué hubiera ocurrido porque de esa forma pudimos quedar encuadrados dentro de la ley, sino quedábamos afuera”.
En tanto, Verdicchio añadió que “si no te encuadraban dentro de la ley, no teníamos laburo, ni indemnización ni nada, así que quedabas tirado y la empresa tampoco se hacía cargo y si lo hacía te pagaba el 50 por ciento, así que estábamos a la deriva”.
En cuanto a los aspectos negativos, Carlos Pontaroli señaló que “es mucho menor el sueldo y a nosotros nos ha cambiado bastante el régimen de vida. A nivel país todo ha aumentado y nuestros sueldos son más bajos, entonces nos tuvimos que buscar otro trabajo para complementar el sueldo de éste. Antes teníamos un laburo y ahora tenemos dos para poder solventar los gastos a los que antes estábamos acostumbrados”.
En tanto, resaltó que “la verdad es que en cuanto al dinero no nos favoreció pero a nivel trabajo es más tranquilo, más liviano”.
Momentos de incertidumbre
En cuanto a los meses en los que vivieron momentos de gran incertidumbre acerca de su futuro laboral, Julio Jaramillo manifestó que “fue bravo, hay gente que la pasó muy mal. De hecho, yo también la pasé muy mal, no conseguía laburo, ni para hacer changas. Iban a ser tres meses y después se extendió más, casi cuatro meses estuvimos sin saber qué iba a ocurrir. El dinero no venía, faltaban firmas y no sé qué más, nos tenían a las vueltas”.
Trabajar en el Municipio
Verdicchio aseguró que cuando les ofrecieron el trabajo en el Municipio no dudó en ningún momento. “Ni lo pensé porque yo no le veo solución hoy por hoy para seguir en las canteras, ya sacrifiqué muchos años, estuve 23 años y ya está. No es porque no quiera seguir laburando, me encanta la cantera, un lugar muy lindo, muy tranquilo, un laburo que a uno le gusta”, sostuvo.
Carlos Pontaroli explicó que “podíamos elegir, o venías a trabajar al Municipio o cambiabas de trabajo. Decidí quedarme con el Municipio porque es algo que tenés seguro hasta que te jubilás. Con la edad de uno, casi 50 años, no tenés muchas opciones de trabajo, entonces acá sabés que hasta jubilarte si hacés todo bien no vas a tener problemas. No es como en una cantera u otro trabajo que pueden cerrar, el Municipio está siempre, mientras cumplas con ellos no te van a echar”.
Verdicchio puntualizó que el trabajo que están realizando actualmente consiste en “el cuidado de toda la parte del Dique, desde Fugl en adelante dando toda la vuelta tratamos de mantenerlo entre nosotros. Somos un grupo chico de seis personas. Tratamos de mantener todo lo mejor posible para que la gente disfrute”.
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