Las manos, arriba; la candidatura, abajo
Carlos Alberto Fernández se convirtió en protagonista involuntario de una semana tumultuosa en términos políticos electorales.
A los 50 años, el jefe del Gabinete lunghista había soñado con la posibilidad de convertirse en senador provincial, y para eso debería imponerse en las internas radicales del último domingo.
Por eso, la foto de la portada de este Diario del lunes, con su jefe político levantándole la mano, cual boxeador airoso tras una dura pelea, hubiese sido el corolario ideal de su patriada contra el aparato partidario.
Pero el destino, o los vicios de los que el radicalismo -por más que se precie de paladín de la democracia y las instituciones- no ha logrado zafar, lo sumieron en una pesadilla.
Una maniobra grosera en el Partido de la Costa ?porque a nadie le cabe en la cabeza aquello de los setecientos y pico de votos en media hora y menos de 50 en lo que resta del día- puso las cosas en manos de la Junta Electoral Partidaria. Y claro está que en ese órgano, tutelado por Leopoldo Moreau, no existe garantía alguna de que las impugnaciones presentadas tengan la respuesta esperada desde Tandil.
Poco y nada les duró a los correligionarios el efecto Alfonsín, ese legado póstumo del líder que los unió por unas horas. Más temprano que tarde volvieron las irreconciliables diferencias internas y, para peor, las más repudiables herramientas para alcanzar un objetivo.
?A Carlitos se le escapó la tortuga?, apuntó a este Diario un viejo conocedor de las internas radicales, quien siempre sospechó que en la Costa podría haber pescado podrido.
Lo cierto es que la elección radical volvió a dejar al desnudo la decadencia de los partidos políticos, a la luz de la falta de credibilidad de sus dirigentes.
Con todo, el tandilense buscará pelear hasta las últimas consecuencias: En la Justicia Electoral, por su candidatura; en la Federal, por lo que considera una estafa. No escuchará a quienes le aconsejaron que ?no haga más ruido para no perjudicar las chances del partido en las legislativas?. Porque, aunque parezca mentira, hay quienes todavía pretenden taparlo todo.
Mientras tanto, puertas adentro, después de haber soportado la estocada de Enrique Honores contra Miguel Lunghi, sobrevendrán los pases de factura. Siempre ha sido así. Y, por lo visto en los últimos días, nada ha cambiado.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios