Las motos deberían volver a las veredas
Mientras en Buenos Aires quieren implementar carriles especiales para motos y bicicletas, y en el mundo (ni hablar de los chinos) casi la única solución son los vehículos de dos ruedas, en Tandil se volvió a aplicar una ley que siempre rigió, pero que todos desconocían.
Si por un lado permiten instalar mesas y sillas en las veredas de algunos locales gastronómicos, nos preguntamos cuál es la razón que impide estacionar motos.
Los moteros son insuficientes. También se dejan allí bicicletas. Y si optan por agregar más, amén del costo, seguirán quitando espacio al ya de por sí exiguo disponible, sobre todo en el centro.
Por el tránsito cada vez mayor en la ciudad, se implantó la mano única, y fue una medida acertada para agilizar la circulación. Por lógica consecuencia, quedaron menos lugares para estacionar.
Ahora, esta medida que afecta a los motociclistas y a los ciclistas agravará el problema.
Sólo con ponerse de acuerdo una veintena de mandaderos, que estacione paralelamente al cordón, y la cuadra entera quedará completa. Será legal y nada podrán hacer los inspectores. Ni siquiera pedir tarjeta de estacionamiento.
Está bien que exijan cascos y documentación, pero esta medida no sólo es antipática sino incómoda, poco práctica y agrava una situación que preocupa desde hace tiempo.
Encima, con la mala costumbre que tenemos los tandilenses al estacionar (parar cuando sentimos que ya tocamos el paragolpes del auto de atrás), más de una moto terminará en el suelo.
Sugerimos prohibir el estacionamiento en entradas de vehículos, pasajes y lugares de veredas angostas como así también en sitios autorizados para instalar mesas y sillas afuera, y permitir la ubicación de una moto (nunca dos paralelas) en el medio de las veredas. Lejos de las paredes para no obstaculizar el paso de transeúntes -especialmente no videntes- y tampoco junto a los cordones, para que quienes estacionen sus vehículos puedan abrir sus puertas sin problemas.
Las motos y bicicletas son una realidad. Algunos las usan por placer; la mayoría, por necesidad y porque es el único (o el más económico) medio de transporte que tienen.
Dicen que ?hecha la ley, hecha la trampa?. Evitemos que la viveza criolla nos lleve a eso.
Hecha la ley, bien podrían hacer también una excepción. Y comunicarla. Estamos dispuestos a colaborar con ello.
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