Las Pumas: más que un equipo de hockey, un ejemplo de vida
Reinventar Tandil surgió en 2005 como una iniciativa de Catalina Granel, con el objetivo de incentivar el estudio a través del deporte. Con esa idea en mente, esta docente constituyó poco a poco un equipo de hockey formado por niñas y adolescentes del barrio de Las Tunitas. Con el tiempo, se convirtieron en Las Pumas, más que un equipo de hockey, una pasión arraigada en el alma.
“Los primeros seis meses iban cuatro o seis nenas, era un fracaso. Las primeras clases fueron atrás de Mocoretá, en la calle O´Higgings. Andando en bicicleta empecé a ver dónde podía haber un lugar mejor cerca del barrio y encontré ese terreno donde se está por terminar la cancha de hockey nueva, Ezeiza entre Vélez Sarsfield y Suipacha”, contó Catalina Granel.
Y expresó que “parecía soñado porque hay un lugar de material como para jugar al hockey, que se puede aprender mejor en un lugar liso, es un playón y estaba abandonado, entonces empezó el Municipio a cortar el pasto. Al principio, era re agreste el lugar, dentro de la cancha lo cortaban ellas al pasto con la mano, porque sino se levantaba la bocha. Al año se conformó el primer equipo”.
Seis años después celebran dos proyectos: el 11 de septiembre se llevará a cabo el Seven Solidario en el colegio Santo Domingo y el 2 de octubre se inaugurará la cancha nueva de hockey.
Vanesa Ferreira tiene 19 años y estuvo en Reinventar desde el comienzo. Cuenta que entre todas decidieron el nombre del equipo, al igual que el diseño y los colores de la camiseta.
Por su parte, Camila Veloz, tiene 18 años y es jugadora de hockey del club Los 50, y desde el año pasado está entrenando a las chicas del equipo. “Tengo un cariño inmenso por el equipo”, expresó.
“Cualquiera que vaya al barrio se puede llevar un montón de cosas que no te las esperás. Yo las entreno, pero también hay una relación, como soy casi de la misma edad, y te re sorprenden”, explicó.
Asimismo, Vanesa Ferreira destacó que entre “las viejas”, es decir, las que están en el equipo desde que se fundó, hay “un cariño inmenso, porque nos fuimos criando, nos fuimos formando todas desde chicas”.
En ese sentido, Catalina Granel recalcó que “ellas crecen como personas porque hay un taller de valores, hablamos del compromiso, respeto y responsabilidad. Si asumiste la responsabilidad de hacer un deporte, te comprometiste con un grupo de compañeras”.
Vanesa consintió explicando que “eso es lo que quedó en nosotras de aprender el hockey con los valores sumados, que en un club uno juega, se divierte y se va a su casa, no es la misma relación con las compañeras que tuvimos nosotros”.
Por su parte, Alejandra González, la madre de dos de las chicas, indicó que “Las Pumas es más que un grupo de hockey, se ha conformado una estructura de compañerismo entre ellas, de respeto, y el amor a la camiseta. Decir Las Pumas es como decir Las Leonas porque es algo muy fuerte para ellas, algo que les corre por las venas, yo tengo hijas que están en el grupo de Cata desde que se fundó. Una de ellas está en Uncas jugando”.
Recientemente, armaron una canción que se presentará con la inauguración de la cancha el 2 de octubre.
“Ya están poniendo el alambrado, el viernes empiezan a aplanar el terreno. La inauguración la vamos a organizar con el Municipio, que fueron los que conformaron la cancha. Nosotros no tenemos las herramientas para hacer eso, fueron más de 700 viajes de tierra que pusieron”, explicó Catalina.
-¿Cómo se sienten ahora que van a tener la cancha?
Vanesa Ferreira: -Es un orgullo, es llegar al fin de lo que uno empieza, poder tener algo propio, poder decir ´esto es de Las Pumas´ y estar en el barrio, que eso es para mí lo más importante,
Camila Veloz: -Si bien yo no estuve todos los años anteriores, sé que es un logro increíble, un sueño, pero para mí también va a marcar un antes y un después. Se abren muchas puertas y me parece fundamental para las chicas que tengan su espacio como merecen hacer este deporte, esto lo digo como jugadora de hockey. Humanamente, hay muchísimo ganado en estos años, se merecen un lugar como éste, digno, no que nos donen palos y que se estropeen las cosas. Costó, pero llegó, y va a salir más de una excelente jugadora de acá. Se puede enseñar el hockey como debe ser, no es una cancha sintética pero también se puede llegar.
-¿Cómo se siente usted Catalina que fue la impulsora de todo esto?
C. G.: -Yo no me doy cuenta, le pongo el cuerpo y garra, pero creo que Dios obra sobre esto, sino no se puede hacer. Estoy con la cabeza con el torneo que estamos organizando el 11 de septiembre en el colegio Santo Domingo que es un Seven con valores y van 200 adolescentes.
Vanesa Ferreira: -A las chicas las ves en el barrio con el palo y la bocha y decís ´son las chicas de Cata´. Es pasión lo que tienen.
C.V.: -Tienen tanto entusiasmo que te contagian. Aprendemos muchísimo de ellas.
Alejandra González: -Ellas han visto a la profesora que ha andado con lluvia, casa por casa buscándolas, las chicas ven en ella esa responsabilidad.
-¿Todas las chicas son del barrio?
C.G.: -El primer grupo sí, ahora vienen de otros lugares. Mi sueño sería empezar en Villa Italia actualmente, pero primero hay que terminar la cancha de hockey. Si tuviéramos recursos financieros, le pagaría a un profe para que fuera a Villa Italia o alguna de las chicas y empezar en otro barrio, porque vienen chicas de Villa Aguirre y Villa Italia a jugar ahí, es muy lejos.
-¿Les fue muy difícil manejarse sin recursos?
C.G.: -Ahora ganamos un premio de 20 mil pesos de Desarrollo Social de la Nación y tenemos la plata que la vamos utilizando en cosas diarias. A las adolescentes que están dando clase, se las beca, se les trata de dar un estudio para que continúen con ese incentivo, el dinero también lo paga el programa Envión. Nos ponemos de acuerdo con Juventud para brindarles algo a las chicas que me están dando una mano en el proyecto, porque son chicas de 18 años que en vez de ir a trabajar, están haciendo lo que les gusta. Los recursos financieros mensuales son difíciles de conseguir, tenemos 500 pesos mensuales que nos da la Sociedad Rural, otros 500 Belauzarán, y el Municipio.
Para el torneo hacemos una revista con publicidades, y con ese dinero tenemos asegurada plata para la semana que viene para estar más holgadas. Este año en el Seven cobramos a las jugadoras 15 pesos, que antes no lo hacíamos, y van a ir familias a ayudar porque vamos a tener cantina económica y la idea es que la gente consuma y poder recaudar para armar un proyecto en Villa Italia.
-¿Hay algún otro proyecto que tengan en mente?
C.G.: -Estamos con el rugby también en el barrio. Tenemos un profe al que le pagamos un sueldo, Nicolás Fernández. Tratamos de hacer las cosas despacio, pero firme.
-¿Están contentas con lo que han logrado hasta ahora?
C.G.: -El objetivo principal es que se reciban de un secundario y tenga la visión de empezar a estudiar un terciario.
-La idea es incentivarlas al estudio a través del deporte…
C.G.: -Fundamental.
A.G.: -Cata les pide a las chicas los boletines, y si no tienen las notas, no tienen viaje.
C.G.: -Además no mienten y si mienten, la verdad salta y te piden disculpas. Lo importante es que por lo menos si dejan la escuela, tengan la visión de retomar. Yo creo que el saber no ocupa lugar, el estudio es fundamental.
-¿Cómo influye el trabajo de la Mesa Solidaria en Reinventar?
C.G.: – La ONG salió en el Diario por primera vez cuando yo había asistido dos veces a la Mesa Solidaria. Me ayudó en la autoestima personal de saber que puedo hacerlo con mis ideales de vida. La Mesa me ayudó a armar el primer Seven Solidario en 2009.
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