Las tarifas del transporte tandilense duplican a las capitalinas, que permanecen subsidiadas
Viajar pocas cuadras en Tandil sale como mínimo hasta tres o cuatro veces más que desplazarse en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según una lógica de diferencias entre Capital Federal y el interior que se ha profundizado desde la década del ?90 y que, incluso en lo que va de este siglo, se ha distanciado más.
El último retoque en las tarifas capitalinas se produjo en enero de 2009. La resolución adoptada en ese momento hizo que el boleto de colectivo ascendiera de 0,90 a 1,10 peso (para la primera sección), de 1 a 1,20 (para la segunda) y a 1,25, en el caso de la tercera. En el primer caso, se trata de un recorrido de una distancia menor a 3 kilómetros, la segunda sección es para recorridos de 3 a 6 y la tercera, de 6 a 12 kilómetros.
Para el servicio de subterráneos, que opera la concesionaria Metrovías, la tarifa se incrementó entonces de 0,90 a 1,10, mientras que el viaje en Premetro pasó a tener un valor de 0,75 centavos.
Con respecto a los usuarios de trenes, las Líneas Mitre (en los ramales Retiro-Suárez y Retiro-Mitre), y el Sarmiento (en el servicio Once-Moreno), cobran desde entonces el boleto básico a 0,80 centavos. La segunda sección se incrementó a 1,10, mientras que la tercera ascendió a 1,25.
En el caso de las líneas Sarmiento (ramal Moreno-Lobos) y Mitre (ramal Tigre-Zárate), el precio mínimo se fijó en 0,70, con un máximo de 3,75 para la sección trece de este último servicio. Asimismo, el boleto básico del ramal Retiro-Tigre, que ofrece este mismo tren, pasó a costar 0,80, para la primera sección, y de 4,30 pesos para la trece.
La línea Urquiza tiene un boleto mínimo de 0,80 (para la primera sección) y de 4,30 pesos (para la trece).
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A contramano de la transitoria caída que se registra en esa cantidad de usuarios que utilizan el transporte público, los subsidios tarifarios a las empresas operadoras de los colectivos, trenes y subtes siguen creciendo con el correr de los meses.
Desde mediados de 2003, la administración kirchnerista viene aplicando una generalizada política de subsidios para no aumentar las tarifas del transporte de pasajeros en esa región metropolitana, que concentra una porción importante del electorado.
Según las reglas de juego vigentes, todos los aumentos salariales y los mayores costos operativos que deben afrontar las empresas transportistas son cubiertos por el Estado mediante el pago de subsidios y compensaciones.
La última suba salarial del 20 por ciento que acordaron los gremios y las empresas metropolitanas representó un desembolso adicional de 60 millones de pesos por mes. Actualmente, el monto total de los aportes y subsidios que se destinan al transporte público de la región metropolitana asciende a unos 640 millones de pesos mensuales.
En Tandil, hacia arriba
Ya en 2009 la tarifa mínima del trasporte de pasajeros en Tandil pasó la barrera de los 2 pesos ?lo mismo sucedió con los servicios de remís y taxis-; y la Cámara de Transporte ya anticipó en estos días que irá por un nuevo incremento en agosto, cuando venza el congelamiento impuesta en la última renegociación de contratos.
?Vamos a llevar, más o menos, 20 meses de estabilidad, por eso creo que debemos empezar a discutir nuevamente el tema. Nuestros costos se han disparado mucho?, argumentó Daniel Albanese, titular de esa entidad camarista.
El transportista marcó como atenuante la existencia de ?restricciones permanentes de la Secretaría de Transporte en lo que respecta al combustible. En este mes, a las líneas urbanas se nos quitó un 5 por ciento más para dárselo a las de larga distancia. Prorrateado, nos da un precio de gas oil de 1,30, cuando empezamos la concesión con 73 centavos, hace seis meses?. Y advirtió que ?todos estos ajustes obligan a una readecuación de la tarifa, porque si no se hará insostenible?.
De producirse un nuevo incremento, la tarifa en colectivos comenzaría su carrera hacia los 3 pesos y como consecuencia taxistas y remiseros podrían ir en busca de una readecuación, como ha sucedido antes como efecto cascada.
Federalismo invertido
Quizás un reciente reproche de la provincia de Santa Fe resume el planteo de los distritos del interior a la hora de evaluar subsidios que ?a la luz de los hechos- parecen aplicarse desde una lógica de federalismo invertido.
Presentaron una queja por la inequidad que rige el reparto de los subsidios nacionales al transporte urbano de pasajeros. Basándose en datos de la Unidad de Control de Fondos de Infraestructura y del Sistema de Infraestructura de Transporte, funcionarios denunciaron que las desigualdades lesionan severamente las posibilidades de desarrollo del interior. Citaron, por ejemplo, que mientras en marzo pasado el AMBA recibió unos 800 millones de pesos provenientes del aporte nacional y de lo recaudado por la tasa de gasoil, al interior llegaron apenas 80 millones.
El subsidio al gasoil se toma por la ecuación resultante entre los kilómetros recorridos por la empresa y los coches con los que cuenta cada empresa. Uno de los requisitos para recibir el gasoil correspondiente es que los coches se encuentren en condiciones, correspondiendo a la Municipalidad el control de las habilitaciones.*
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