Lázaro, levántate?
Aquella orden que partió de las autoridades municipales de suspender el boxeo -que hizo que algunos que no conocían los entretelones de lo que estaba sucediendo, se apresuraran a calificarla y mal- marcó un paréntesis entre la muerte y la resurrección del boxeo en esta ciudad. La implementación de los cursos de capacitación y la conformación de una nueva comisión municipal llevaron a que se esté haciendo realidad aquel mandato del Nazareno al que hacía tres días que había muerto: ?Levántate y anda?.
El sábado pasado nuevamente el boxeo amateur concitó la atención del público. Más de seiscientas personas ocuparon el estadio del club Santamarina (porque cada vez que allí se monte un ring aparecerá el fantasma del viejo club saqueado impiadosamente), aunque ahora tenga otro nombre.
Un detalle notable del que no tiene conocimiento el público, es que el programa que presentó Sergio Vega un día antes del pesaje no debió ser modificado en absoluto. Vinieron todos los boxeadores nombrados y en la correspondiente categoría. Se cayó una sola pelea, el muchacho estaba con fiebre, pero vino igual a cumplir con su presencia. Esto demuestra dos cosas: una, la seriedad de la entidad organizadora y, la otra, las pautas que está marcando la Comisión Municipal de Box con respecto al cumplimiento del reglamento. Ni parches ni vista gorda. En la reunión anterior un visitante vino con la revisación médica vencida por una semana; se tuvo que volver sin pelear. ¿Que en otros lados hacen cualquier cosa y no son tan estrictos? Problema de ellos. Nada mejor que hacer las cosas bien.
Otro aliciente, aunque parezca una banalidad, es que los muchachos ya tienen su hinchada. Desde la tribuna se alzan los gritos alentando a los nóveles boxeadores que empiezan a sentir además del cariño por un deporte, lo que significa entrar en el sentimiento de los espectadores.
Por eso no es de extrañar que ya haya cinco gimnasios y nos enteramos de que se está por abrir el sexto. Los festivales se suceden con una inusitada continuidad, al punto de que cuando todavía no estaba terminando el segundo de este mes, ya se anunciaba otro para el próximo.
Loable actitud del club social y deportivo Tandil de abrir el espectáculo con el Himno Nacional. Antiguamente, en el club Ramón Santamarina antes de cada festival se izaba la Bandera argentina. No está mal recordar a nuestros símbolos con sentimiento patriótico y no por la remanida e hipócrita costumbre de hacerlo solamente en las peleas por títulos del mundo.
Lamentablemente no pudimos ver a Juan Martín Candina, apodado ?El Mexicano?, su rival tenía menos ganas de pelear que de meter los dedos en una picadora de carne. Se bajó y se fue en el primer round. Varias son las teorías de la ?huida?, y vaya a saber cuál es la verdadera. No queda más que anotar el nombre de Walter Vázquez, de Pringles, para que no lo dejen venir más.
La mayoría de los pibes que pelearon, es nueva, de muy pocas peleas. Técnicamente les falta mucho fogueo y esto no es ningún descubrimiento, pero ellos lo suplen con una entrega total y ese es el motivo por el cual los estadios se van llenando, todo asociado a la continuidad.
Algo para tener en cuenta: El sonido, que reventó los tímpanos (mucha gente se tapaba los oídos y otros insultaban en idiomas varios) era propio de una bailanta y no de un espectáculo de box. Varias veces se pidió a los contratados para que bajaran los enfermantes decibeles, no hubo caso, el martirio duró hasta el final. Que no se repita.
Finalmente, los que estuvieron en el ring side no me dejarán mentir, si querían ver ?cachetazos?, no salieron defraudados. Sabrán a qué me estoy refiriendo.
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