Leandro Maly, listo para el regreso al vóleibol italiano
Para Leandro Maly, 2010 comenzó siendo un año de cambios en lo deportivo.
El tresarroyense que siendo muy pequeño se radicó con su familia en Tandil, concretó su regreso a la máxima categoría del vóleibol italiano, siendo contratado por Isernia Volley.
Atrás quedó una durísima experiencia de cinco meses en Irán, jugando para Bandar Imam Petrochimical Company, donde el rédito económico no justificaba los imponderables sociales con los que debía lidiar.
Sobre esa vivencia y sus expectativas en torno a su regreso a Italia, Maly dialogó con El Eco de Tandil:
-¿Cómo fue 2009?
-Fue un buen año para mí. En mayo, terminé la temporada anterior en Turquía, un campeonato competitivo, siendo tercero con mi equipo. Luego volví a Argentina, tuve unas vacaciones y a partir de mediados de agosto comencé a barajar posibilidades. Me surgió una oferta interesante en Irán, que por lo económico fue la que más me convenció. Cuando uno se pone viejo apunta a eso porque ya no tiene mucho más por aprender. Sabía que estaría en un lugar difícil, distinto a lo que puede ser la vida en Argentina o algún país europeo. Debía lidiar con la cultura musulmán y demás. La curiosidad por conocer un nuevo sitio y el factor económico hicieron que me decidiera a ir allí. Duré hasta donde me dio, que fueron cinco meses, en los cuales pasaron muchas cosas. Teníamos un muy lindo equipo, cuando opté por abandonarlo estábamos tercero en las posiciones. Pero se dio una serie de factores que me convencieron de dejar el club a mitad de temporada, buscando conseguir algo en otro sitio. Lo que me terminó de persuadir fue el hecho de pasar Navidad y Año Nuevo solo en un hotel. No hay plata que pueda pagar el bienestar y la tranquilidad de uno.
-¿Cómo fue tomada tu decisión?
-Muy bien, hablé con los dirigentes y les dije que no estaba cómodo, quedó una muy buena relación. Ya desde mediados de noviembre estuve buscando algo por Europa, pero era un poco temprano. Esperé hasta fin de año, llegué a un acuerdo para desvincularme y me fui a Italia a ver qué pasaba con el mercado europeo. A los dos días de estar allí apareció un club interesado, nos juntamos a negociar, me explicaron la situación del equipo y llegamos a un arreglo. Es por tres meses y medio, que es lo que queda de temporada. Vine a Argentina a cumplir con algunos trámites para poder regularizar el pase.
-¿Cuando llegaste a Irán lo hiciste sabiendo que quizá no aguantarías toda la temporada?
-En principio, al tratarse de un país tan raro, uno va con ?pie de plomo?, viendo qué pasa. Apenas llegué, me di cuenta de que sería muy difícil. Por el tipo de cultura, por la vida diaria y porque ellos también tienen sus problemas internos. Fue todo muy loco, porque los canales de allá no te pasaban nada de las manifestaciones sociales que se hacían, con gente muerta y demás. Para enterarse de lo que ocurría en el país que yo estaba, tenía que poner canales ingleses o de otros países. Además, la vida diaria era nada, sólo entrenar y estar en mi casa. Me trataron bárbaro, tuve un chofer a disposición las 24 horas, para moverme donde quisiera, pero ese confort no me alcanzaba para estar tranquilo. Aparte estaba en un pueblo chiquito, a 100 kilómetros de Irak, con poco para hacer. Todo eso me empujó para irme. Ya me lo veía venir, por eso no me jodió tanto tener que abandonar el equipo a mitad de temporada. Mi relación con mis compañeros quedó bárbara, es el día de hoy que nos mandamos mails para contarnos nuestras cosas. La gente en sí es buena, pero está dominada por un gobierno totalmente autoritario, lo cual no le hace bien para nada.
-¿Con qué nivel te encontraste en la liga iraní?
-Me sorprendió gratamente. Yo pensaba que iba a descansar y no fue así. Me puse a trabajar y tuve que transpirar bastante para estar al nivel de ellos, que tienen muy buenos jugadores. Su problema es que no los dejan competir fuera del país, entonces no pueden mostrarse. Pero hay muy buenos elementos, no sólo en mi equipo sino también en otros.
-¿Tu lugar en el equipo era de protagonismo?
-Era el extranjero, al que buscan en los momentos complicados o para definir un partido. Muchos resultados dependen de una pelota, y por lo general me tocaba definirla a mí. Uno, a través de los años, se acostumbra a eso. Al principio es una presión, pero después el nerviosismo lo transformás en experiencia, lo que te lleva a estar más tranquilo.
-¿Cómo llevaste el tema del idioma?
-Con un traductor que hablaba en inglés, que por muy poco no vivía en mi casa. Iba conmigo a todos lados. Me acompañaba a todos los entrenamientos, para este pibe debe haber sido algo muy pesado, porque es duro estar constantemente traduciendo del iraní al inglés y viceversa, no sólo lo que decía el entrenador en las prácticas sino también en otras situaciones de la vida cotidiana. Fue un chico que laburó muchísimo y que tenía muy buena onda.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl regreso a Italia
-Una vez más, en el vóleibol italiano.
-Sí, el equipo en el que voy a jugar se llama Isernia Volley, está un poquito por debajo de la mitad de tabla. Tuvo muchísimos problemas en el último mes y medio, con cambio de técnico incluido. Tenemos la posibilidad de remontar y llegar bien a los play off, quedan nueve partidos de fase regular, de los 27 puntos en juego que quedan debemos sumar 20 para lograr una buena posición. Después, en los play off, se verá, es un campeonato aparte. La idea es clasificar no como octavos sino como cuartos o quintos.
-Será tu quinto año en Italia. ¿Cómo te sentís hoy respecto a los cuatro anteriores?
-Estoy un poco curioso por ver qué nivel tiene la competencia. Conozco jugadores que militan en ese torneo y cada fin de semana hay una confrontación de ver cómo juega cada uno, una sana competencia. Está bueno, a esta edad, compararse con jugadores que tienen un nombre a nivel internacional.
-¿Qué tenés de distinto respecto a aquella experiencia anterior?
-Seguramente, la experiencia. Hoy soy un jugador que no puede basar todo su juego en la parte física. Uno va ganando experiencia y se ahorra el desgaste para los momentos más importantes, con lo cual no digo que voy a jugar relajado hasta el punto 20 del set. Sino que voy tomando otras opciones de juego, para llegar con más energía a los momentos clave. Hace alrededor de diez años que no juego en Italia, de aquél momento hasta hoy he golpeado unas cuantas pelotas, lo cual supongo que me habrá servido.
-Pasar de Irán a Italia es resignar dinero a costa de ser parte de una liga de mejor nivel. ¿Te cierra hoy?
-Hoy por hoy sí. El dinero siempre es importante, pero vivir tranquilo, con una calidad de vida como la europea, suma muchísimo. Resigno terreno en lo económico, pero progreso en el bienestar, que actualmente para mí es mucho más importante.
-Sin dudas, encontrarás un circuito social más fluido.
-Ni hablar, en Italia se estila mucho salir a comer con tus compañeros después de los partidos. Cuando uno lo hace parece una pavada, pero es algo que se valora cuando no lo tenés. Compartir viajes, concentraciones, la adrenalina en la previa de un partido y demás son cosas que hacen que termines de decidirte por Italia. Y más allá de eso, el nivel es bueno, de eso no quedan dudas.
-¿Del plantel que vas a integrar conocés algún compañero?
-No, pero sí al director técnico, que ya me ha dirigido.
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