Ley sobre matrimonio
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailComo alguien que cree profundamente en Dios y en la institución del matrimonio y la familia tal como El lo determina, quiero expresar mi opinión sobre este tema tan actual y controvertido.
En el principio creó Dios al hombre y a la mujer y los bendijo, encomendándoles que fructificaran y se multiplicaran llenando la tierra (Gn.1 va.27 y 28), prohibiendo y condenando toda relación sexual fuera del matrimonio, a tal punto que por desobediencia destruyó a dos ciudades sodomitas que con sus actos pervertidos repugnaban el carácter de Dios.
Luego, al formar un pueblo, una nación como modelo de vida por medio de su profeta Moisés, dio mandamientos estrictos advirtiendo que las personas que tuviesen relaciones sexuales hombre con hombre, mujer con mujer o con cualquier animal, caerían bajo el juicio de Dios, y serían malditas y condenadas (Lv.18 vs. 22 al 30).
Y precisamente sobre este tema vemos que la historia es el mejor testigo, ya que a través de distintas épocas, generaciones, imperios, culturas y sociedades, donde avanzó la degeneración moral del matrimonio y la familia, vemos como fueron socavados sus fundamentos y se autodestruyeron, y como dijo el apóstol San Pablo: ?Dios los entregó a mentes y espíritus pervertidos? (Ro.1 vs.22 al 32).
Y así nos preguntamos en este siglo tan avanzado en ciencias y tecnologías ¿dónde estamos ubicados?, ¿dónde nos encontramos?, ¿hasta dónde hemos caído en los principios y valores de la vida?
Si en esta civilización tan avanzada ya no hay creencia en el Dios soberano, si ya no hay temor de Dios, si ya no encontramos respeto a los valores morales, si se ha perdido todo pudor y vergüenza, por lo menos tendríamos que tener algo de sentido común, es decir un razonamiento lógico sobre en que va a terminar todo esto con semejante desprecio al matrimonio bien constituido y a la institución base de la sociedad que es la familia. Si se avanza y se legisla sobre este tema, tal cual surge de las propuestas presentadas en el Congreso, cualquiera podrá reclamar sus derechos a su propio gusto y antojo.
Así, un supuesto padre podrá reclamar el derecho a casarse con su propia hija o con su nuera, o entre hermanos, o aun aprovecharse de menores con el argumento de que los dos están de acuerdo.
Y si seguimos avanzando por este camino, seguramente no faltará quien con menos pudor aún pretenda convivir o casarse con un animal.
Creo que las pretensiones de las reformas de esta ley apuntan a llegar a un caos total, a una degradación moral que ni entre animales se conoce.
Sé que cada individuo tiene su libre albedrío y sus propias ideas e inclinaciones, pero considero que en algunos casos están muy equivocadas ya que atentan no sólo contra la moral cristiana y la familia sino que afectan también a toda la cultura social.
Si en estas minorías que defienden estas propuestas, y que sin dudas son minorías, ya no existe el temor y respeto a Dios, que la ley en el último de los casos admita formalizar sus pedidos a través de un contrato, convenio o escritura acorde a este tipo de situaciones. Pero que no discriminen al matrimonio, que no destruyan su esencia, que no lo rebajen a un estado inmoral igualándolo y aplicando su nombre a estas posiciones y actitudes que no tienen absolutamente nada que ver con él.
El matrimonio es único y sagrado y se constituye únicamente entre un hombre y una mujer. Es la institución sagrada y legal que da todas las garantías a los padres e hijos y sus bienes, y es la única forma de procreación que conlleva la bendición de Dios.
Teófilo Szpiga
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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